Mi juventud comenzó con él - Capítulo 410
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- Capítulo 410 - 410 Capítulo 410 El Primer Tratamiento Silencioso 10
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410: Capítulo 410: El Primer Tratamiento Silencioso (10) 410: Capítulo 410: El Primer Tratamiento Silencioso (10) Editor: Nyoi-Bo Studio —Dije que quiero el divorcio.
—No, ni siquiera pienses en eso —dijo de inmediato Qin Chu, negándose.
Desde el momento en que se casaron, el divorcio jamás estuvo en sus planes.
—No te estaba pidiendo permiso.
No me importa si estás de acuerdo o no.
Voy a mudarme primero, y en seis meses le pediré a la corte el divorcio.
Eso es todo.
Luego, Huo Mian se levantó y se dirigió a la habitación de su madre.
—Cariño… El corazón de Qin Chu se rompía mientras intentaba tomar el brazo de Huo Mian.
—Suéltame.
El tono de voz de Huo Mian era frío y distante.
Parecía una persona completamente distinta.
—No me sigas.
Mamá aún no ha despertado, y estoy segura que no querrá ver tu rostro.
Luego Huo Mian se volteó y entró a la habitación.
Mientras Qin Chu se quedó parado solo, sintiendo el dolor en su corazón.
Esto era lo que más temía, pero había sucedido de todas formas.
Siete años atrás, Huo Mian rompió su trato de ir juntos a los Estados Unidos luego de la muerte de su padrastro.
Él fue a América solo y no volvió hasta siete años después, ni siquiera para el funeral de su abuelo.
Jamás había pensado que la tragedia se repetiría.
Su madre arrogante y grosera era la culpable de todas las cosas malas que habían sucedido.
Qin Chu se marchó del hospital con el corazón herido, y colocó un depósito de 500,000 yuanes para la hospitalización de la madre de Huo Mian antes de marcharse.
—¿Dónde estás?
—En el ministerio.
—Ven a beber conmigo.
—¿Ahora mismo?
Gao Ran estaba confundido.
—Si, ahora mismo.
—De acuerdo.
Déjame terminar con este caso de hurto agravado en el que estoy trabajando y estaré ahí pronto, ¿está bien?
Luego, Gao Ran colgó el teléfono.
Esa noche, su madre aun no había despertado, asi que Huo Mian le preguntó al doctor como se encontraba.
Aparentemente, ya que su cuerpo seguía débil, le llevara algún tiempo despertar.
Pero sus signos estaban estables.
Cuando Huo Mian regresó, temia entrar a la habitación por que se sentía culpable.
Se quedó parada en una esquina del corredor con un cigarrillo en la mano.
Era un cigarrillo ruso, marron y delgado, pero potente.
Huo Mian no era adicta, pero le gustaba el olor de los cigarrillos.
Era algo así como un pasatiempo.
Por lo tanto, siempre tenia un paquete en su bolso, y cuando estaba estresada o cansada, tomaría uno para olerlo.
Jamas lo encendia.
Pero hoy era diferente.
Había encontrado un encendedor, entonces encendió el cigarrillo y lo puso entre sus dedos.
Luego, lo fumó con todas sus fuerzas.
Ella no sabía fumar, por lo que sus pulmones reaccionaron de inmedaito y comenzó a toser como loca.
—Hermana, ¿estás fumando?
Jing Zhixin había estado buscando a su hermana por todos lados antes de finalmente encontrarla en el corredor.
Al ver un cigarrillo en las manos de su hermano, de inmediato se lo quitó y lo tiró al piso, para luego pisarlo.
Huo Mian no dijo nada.
Parecía estar en un trance.
—Hermana, si quieres llorar, solo llora.
Sé lo mal que te has de estar sintiendo.
Jing Zhixin miró a su hermana con compasión.
Incluso él tenía ganas de llorar.
Comprendía el dilema en el que ella debia encontrarse.
Ella amaba a su madre y amaba a Qin Chu.
Sin embargo, debia escoger entre familia y amor.
Era imposible, pero ella ya había sido forzada a tomar esa decison hace siete años.
Ahora, siete años mas tarde, tendría que volver a hacer la misma elección.
Las personas normales no serian capaces de lidiar con algo asi.
—Estoy bien, está todo bien —respondió Huo Mian con la voz ronca.
—Hermana, no te culpes.
Mamá está bien, y su vida no corre peligro —le consoló Jing Zhixin.
Huo Mian se peinó el pelo con los dedos, luego sonrio tristemente y dijo: —Zhixin, ¿crees que tu hermana es una buena para nada?
—¿Por qué dirías algo asi?
Jing Zhixin no tenia idea de que era lo que su hermana quería decir.
Huo Mian acarició los hombros de su hermano y dijo: —Quedate con mamá, ya vuelvo.
Luego, rápidamente bajó las escaleras.
Jing Zhixin estaba preocupado al ver a su hermana marcharse.
Finca Qin.
—¿A quién buscas?
—preguntó el ama de llaves al ver un rostro desconocido al abrir la puerta.
—Estoy buscando a la señora Qin —dijo Huo Mian, sonriendo.
—Señora Qin, alguien la busca.
—Ya voy.
La señora Qin había hecho todo un caos durante la tarde, justo cuando estaba por darse una ducha y ponerse una mascarilla, oyó que alguien la estaba buscando.
Salió vistiendo su bata de baño y su expresión cambió por completo al ver a Huo Mian.
—Tanto tiempo… Huo Mian le sonrió resplandecientemente a la señora Qin.
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