Mi juventud comenzó con él - Capítulo 422
- Inicio
- Todas las novelas
- Mi juventud comenzó con él
- Capítulo 422 - 422 Capítulo 422 No Te Metas Conmigo 2
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
422: Capítulo 422: No Te Metas Conmigo (2) 422: Capítulo 422: No Te Metas Conmigo (2) Editor: Nyoi-Bo Studio —El hizo una apuesta con su padre —explicó Gao Ran lentamente, con el cigarrillo en su boca.
—¿Qué apuesta?
—dijo Huo Mian.
Podía sentir que todavía faltaba para que la verdad surgiera.
Luego de un momento de silencio, Gao Ran sacó el cigarrillo de su boca y tiró las cenizas.
—Hace siete años, Qin Chu era solo un niño.
No era lo suficientemente fuerte como para darte un futuro seguro y feliz, así que hizo una apuesta con su padre.
Él estudiaría en el extranjero durante siete años y luego regresaría para hacerse cargo del negocio familiar.
El no regresaría en siete años y tampoco se le permitió ponerse en contacto con nadie de casa, incluyéndote a tí.
—¿Por qué se puso de acuerdo con su padre tan fácilmente?
—preguntó Huo Mian, quedándose perpleja.
—Porque su padre había estipulado una condición tentadora.
—¿Qué condición?
—dijo Huo Mian, teniendo el presentimiento de que eso tenía algo que ver con ella.
Efectivamente, Gao Ran inspiró profundamente y la miró cuando dijo: —Una vez que el regresara siete años más tarde, su padre lo dejaría casarse contigo.
Qin Chu solo pidió una cosa, y eso era casarse contigo, Huo Mian.
Entonces, él estuvo de acuerdo con todas las condiciones increíblemente difíciles que puso su padre.
Ni siquiera regresó para el funeral de su abuelo.
¿Sabes cómo lo pasó durante esos siete años?
Él sólo tenía un pensamiento en la cabeza, y era el de casarse contigo.
Estoy seguro de que casarse contigo fue su mayor sueño en la vida.
Al escuchar lo que dijo Gao Ran, Huo Mian solo pudo permanecer inmóvil.
Ella no sabía si era el aroma del cigarrillo o algo más, pero comenzó a llorar, y lágrimas silenciosas corrían por su rostro.
Había pensado que él se había ido pensando en su propio futuro y su negocio familiar, y que la razón no tenía nada que ver con ella.
Después de descubrir que él había estudiado medicina, sin embargo, sabía que las cosas no eran tan simples como había pensado originalmente.
Ahora que se enteró de la verdadera razón de su desaparición de siete años y la apuesta que la involucraba, ya no podía seguir haciéndolo.
No podía mantener la compostura por más tiempo.
Gao Ran tenía razón.
Incluso el corazón más frío, en este momento, se derretiría…
—Aunque su padre nunca cumplió con su palabra, Qin Chu nunca lo dudó ni un poquito.
¡Incluso quiso renunciar a su cargo como presidente de GK para huir contigo!
Pero, ¿cómo le pagaste?
Siendo el amor de su vida, le hablaste sobre el divorcio y la separación como si fuera nada.
¿No sabes que su corazón está sangrando?
No puedes bromear sobre el matrimonio.
Incluso si fuiste presionada para casarte con él en aquel entonces, ¿no fuiste tú quien tomó la decisión?
¿Por qué estás arrepintiéndote ahora?
En lo que a mí me respecta, tienes dos opciones: o dejarlo, alejarte de él y cortar con él por completo, o quedarte con él por el resto de tu vida.
No lo tortures más, o morirá.
Los ojos de Gao Ran estaban rojos, inyectados con sangre.
Él había presenciado de primera mano el desprecio de Qin Chu por su propia vida.
Después de que terminaron de beber, Qin Chu volvió a casa y bebió aún más.
Si no hubiera sido por sus incesantes llamadas y estado de alerta, él no habría conseguido que la policía localizara a Qin Chu, y no lo habrían encontrado en el Parque Imperial, inconsciente por el dolor de una hemorragia gástrica.
Si ellos no lo descubrían, era posible que Gao Ran nunca volviera a ver a su buen amigo.
—Huo Mian, te lo ruego, no lo tortures más.
Sea cual fuera tu decisión, díselo lo antes posible.
En ese momento, Huo Mian estaba llorando con todo su corazón.
—Gracias por contarme todo esto.
—¿Entonces?
¿Cuál es tu plan?
—preguntó Gao Ran fríamente.
Huo Mian no respondió y Gao Ran no pudo deducir lo que estaba pensando, pero por su reacción, él pudo notar que ella se preocupaba mucho por Qin Chu.
De lo contrario, no habría llorado tanto…
Después de su conversación, Gao Ran salió del hospital, completamente desgastado.
Huo Mian entró en la habitación de Qin Chu, mojó una toalla y comenzó a limpiar su rostro.
Después de que ella terminó, tomó la toalla para mojarla otra vez.
Justo cuando se levantaba, alguien la tomó de la mano…
—Mian…
—gritó Qin Chu, sosteniendo la muñeca de Huo Mian, abriendo los ojos débilmente.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com