Mi juventud comenzó con él - Capítulo 466
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- Capítulo 466 - 466 Capítulo 466 Corriendo Por Su Vida 6
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466: Capítulo 466: Corriendo Por Su Vida (6) 466: Capítulo 466: Corriendo Por Su Vida (6) Editor: Nyoi-Bo Studio Gao Ran luego procedió a contárselo todo con detalles a Zhu Lingling.
Ella lo escuchaba atentamente, su corazón latiendo rápidamente a medida en que la historia se volvía más intensa.
Finalmente suspiró, aliviada al oír que Huo Mian había salido sana y salva de la situación.
—Dios mío, ¿puedes comenzar con el final la próxima vez?
Me asustaste a muerte.
Zhu Lingling volvió a suspirar y luego bebió un vaso de agua.
—Huo Mian es demasiado inteligente.
Era básicamente una mujer débil contra nueve hombres fuertes.
—¿No has oído que es un genio?
Inventó su propio veneno, eso es bastante increíble… —Eso no era veneno, yo lo verifiqué.
Era una especie de anestesia mezclada con colorante vegetal.
Jajaja, muy inteligente de su parte.
Con razón Qin Chu la quiere tanto.
—Entonces que, ¿ahora tú también gustas de ella?
—bromeó intencionalmente Zhu Lingling.
—Oh no, una mujer como ella es demasiado para mi cerebro que es tan lento.
Ella y Qin Chu pueden comunicarse bien, pero yo me mantengo a la raya.
—Cierto.
No sabes lo afortunado que eres al poder ser un capitán de la policía con un cerebro tan lento como el tuyo.
Debiste haber pisado una mierda de perro muy buena.
—Oye, ¿nunca puedes decir nada bueno?
—Siempre he sido así.
Deberías acostumbrarte —dijo Zhu Lingling con total seriedad.
—¿Tienes un vuelo mañana?
—Ninguno, tengo el día libre.
—Oh, bueno, oí que um., World of Warcarft está en los cines, ¿quieres ir a verla?
Cuando estaban en la preparatoria, Gao Ran recordaba que a él y Zhu Lingling gustaban de jugar a World of Warcarft.
Al principio, Huo Mian y Qin Chu también jugaban, pero luego subieron de niveles demasiado rápido y se quedaron sin herramientas.
Cancelaron sus cuentas y se mudaron a otros juegos, dejándolos a él y a Zhu Lingling sin saber cómo usar las herramientas básicas.
—No realmente.
Solo porque solía jugarlo no significa que deba ver la película.
Quiero ir a ver Buscando a Nemo 2.
En verdad me gusta ese pescadito — respondió casualmente Zhu Lingling.
—Oh, nuestro ministerio en verdad da regalos baratos.
No dan dinero o algo así, pero si me dieron un par de boletos para el cine.
Sería un desperdicio si no los uso.
—Puedes dármelos a mí.
Llevaré a mis padres, primos y sobrinos.
Gao Ran se detuvo por un segundo, sin saber que decir.
—Solo me sobran dos boletos —dijo él súbitamente con rencor.
—Supongo que puedo ir con Huo Mian entonces —dijo Zhu Lingling y luego suspiró, sorprendiendo a Gao Ran una vez más.
—¿No se supone que Huo Mian debería ir con Qin Chu?
¿Realmente tienes tantas ganas de ser un mal tercio entre ellos?
El rostro de Gao Ran se contorsionó.
Ya no podía darle más pistas.
—¿Entonces con quien debería ir?
No podría ir contigo.
—¿Por qué no?
El tono de Gao Ran cambió ligeramente, sonando algo herido.
—¿No sería raro que un hombre adulto como tú fuera a ver Buscando a Nemo?
—No te preocupes, fingiré ser tu padre.
Un padre sacando a pasear a su hija, ¿qué te parece?
—¡Púdrete!
—gritó Zhu Lingling al darse cuenta que había caído directo en su trampa.
Gao Ran reía desde el otro lado de la línea.
—Bien, está arreglado entonces, llámame cuando Buscando a Nemo esté en los cines, buenas noches.
—¡Oye!
Gao Ran había colgado antes que Zhu Lingling pudiese decir algo más.
Zhu Lingling quería enviarle un mensaje a Huo Mian para preguntarle si todo estaba bien.
Sin embargo, ya era muy tarde, entonces volvió a dormirse.
Huo Mian se encontraba recostada en su cama.
Gao Ran ya le había contado que los nueve mafiosos habían sido arrestados.
También habían confesado quién fue el que los había contratado, pero Gao Ran no podía hacer un arresto sin evidencia contundente, en especial, considerando la identidad de la persona.
Un simple juego de él dijo-ella dijo no era suficiente para un arresto.
Huo Mian simplemente respondió calmadamente que ella se ocuparía de eso.
A las dos de la madrugada.
Huo Mian estaba profundamente dormida para cuando Qin Chu ya se había lavado y estaba listo para ir a la cama.
Él la besó gentilmente la mejilla con afecto, la acercó a él y se quedó dormido.
En la mañana.
—¿A qué hora volviste, cariño?
—Ya era tarde, entonces te deje dormir.
—De acuerdo, pues no desayunaré porque ya es tarde para ir al trabajo.
Huo Mian se levantó rápidamente y se dirigió a la puerta.
—Mian, yo te llevaré.
—No, yo puedo ir sola.
—Ya he mandado tu auto a repararse, su daño era bastante.
Qin Chu había visto el auto de Huo Mian al aparcarse, y se veía bastante brutal.
—Ah… —¿Sucedió algo anoche?
—preguntó Qin Chu con indiferencia mientras bebía su té.
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