Mi juventud comenzó con él - Capítulo 52
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- Capítulo 52 - 52 Capítulo 52 El Arreglo
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52: Capítulo 52: El Arreglo 52: Capítulo 52: El Arreglo Editor: Nyoi-Bo Studio —No, no tengo.
—Lo siento señor, el Director está muy ocupado en este momento y no puede verlo sin una cita.
—Vamos, pare con eso.
Soy su compañero de preparatoria.
—Da igual, señor.
Por favor no dificulte las cosas.
Si usted es su compañero de preparatoria, debería poder contactarlo.
Sugiero que lo llame directamente.
Wei Dong quería escabullirse dentro de GK, pero tenían una seguridad muy estricta.
Si no podía pasar el primer piso, ¿cómo llegaría al último piso, 56 pisos más arriba?
Mientras Qin Chu se dirigía a su casa en su humilde Audi R8, Wei Dong le cerró el paso frente al portón del estacionamiento.
Si no frenaba a tiempo, lo hubiera arrollado.
Qin Chu detuvo el auto con una expresión seria en el rostro y lentamente bajó la ventana.
—Sal del auto Qin Chu.
Hablemos —dijo Wei Dong, escupiendo cada palabra.
—No creo que haya nada de lo que tengamos que hablar.
Qin Chu se mantuvo orgulloso.
La verdad es que, de sus compañeros de preparatoria, no le importaba casi nadie más que Huo Mian.
Definitivamente no le daría una oportunidad a Wei Dong.
—¿Por qué atacaste mi compañía?
¿Qué te hice?
¿Por qué quieres llevarnos a la muerte?
—le interrogó Wei Dong, su rostro lleno de furia.
Qin Chu alzó la mirada, su rostro frío y sin emoción.
—Adquiriré tu compañía por la fuerza, a un bajo precio en una semana, lo cual hará que tú y tu padre caigan en una deuda de cientos de millones de yuanes.
Para ese entonces, no tendrás otra opción más que el suicidio.
Ahora, a eso sí que llamaría llevarlos a la muerte.
Wei Dong se palideció al oír esas palabras.
Si otra persona lo hubiera dicho, simplemente se hubiera reído y hubiera acusado a esa persona de haber estado presumiendo.
Sin embargo, era Qin Chu quien lo dijo.
Estaba verdaderamente condenado debido a la posición y el status de Qin Chu.
Era el heredero de GK, uno de los mayores negocios en el país, quizás inclusive entre los 50 más importantes de Asia.
Era capaz de destruir una compañía pequeña como la suya en segundos.
—Qin Chu, ¿por qué haces esto?
Después de todo, solíamos ser compañeros.
A ti…
¿aún te gusta Huo Mian?
¿Temes que te la robe?
Wei Dong no era un descerebrado.
—¿Robármela?
Verdaderamente te crees mucho ¿eh?
¿Crees que puedes competir conmigo?
—dijo Qin Chu, y estalló en risas.
Wei Dong se había quedado sin palabras; en realidad no podía competir.
—Te daré una hora para que cortes todo contacto con Huo Mian, o morirás horrorosamente.
Al terminar de hablar, Qin Chu cerró su ventana y abandonó el garaje de la compañía y Wei Dong se quedó estupefacto, inmóvil.
A él en verdad le gustaba Huo Mian y sinceramente quería casarse con ella, pero lastimosamente su sueño no duró ni un día.
Parecía que nunca tendría la suerte de casarse con su diosa en esta vida.
Cuando Huo Mian llegó a casa, estaba por lavar la ropa de ese día cuando su celular sonó.
Ni bien atendió la llamada y vio que era Wei Dong, supo lo que quería decir.
Antes de que Wei Dong pudiese decir nada, ella dijo: —He decidido aceptar tus términos, casémonos.
Por favor transfiéreme el dinero pronto, mi hermano ya no puede esperar más.
—Huo Mian…
lo siento tanto, de verdad.
Al otro lado de la línea, Wei Dong sonaba acongojado.
—¿Qué?
¿Ocurrió algo?
—preguntó Huo Mian, al notar que había algo extraño en la voz de Wei Dong.
—Yo…
creo que ya no puedo prestarte ese dinero.
El corazón de Huo Mian se enfrió al escuchar eso.
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