Mi juventud comenzó con él - Capítulo 529
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- Capítulo 529 - 529 Capítulo 529 La Verdad Sobre La Ciudad Dong Tao 9
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529: Capítulo 529: La Verdad Sobre La Ciudad Dong Tao (9) 529: Capítulo 529: La Verdad Sobre La Ciudad Dong Tao (9) Editor: Nyoi-Bo Studio —Envié a alguien a investigar aquel centro de salud donde tú naciste y aparentemente había un hombre mayor que solía ser guardia allí.
Era un hombre muy honesto que trabajó en el centro de salud por diez años.
Él se retiró luego y fue al sur con su sobrina, pero regresó a Dong Tao hace un par de días.
Ya averigüé la dirección y todos los detalles, y tal vez él pueda ayudarnos —dijo Qin Chu lentamente.
Huo Mian se puso de muy buen humor e inmediatamente tomó la mano de Qin Chu y salieron.
—No debemos holgazanear, apresurémonos.
—¿No iremos en el Maybach?
Abajo, Huo Mian estaba confundida al ver a Qin Chu subir al Volkswagen CC.
¿No sería más rápido ir en el Maybach?
—Te lo explicaré cuando te subas —dijo Qin Chu.
Huo Mian sabía lo que él quería decir, entonces subió del lado del pasajero, se colocó el cinturón y salieron de Imperial Park.
—Es porque me siento algo raro con toda la situación.
Tal vez alguien está usando sus contactos a propósito.
Entonces pensé que sería mejor mantener un perfil bajo, por si acaso.
La ciudad Dong Tao no tiene más que 50.000 residentes, y no está muy desarrollada, por lo que rara vez ven un Mercedes Benz o un BMW.
Por eso pensé que el Maybach sería muy llamativo.
—Sí que lo has pensado todo.
Habré sido muy impaciente.
A Huo Mian le dio escalofríos pensar en lo que Qin Chu dijo.
Tal vez quería tanto ver a su familia que no pensó en todo lo demás.
Qin Chu ya le había dicho la vez anterior que un montón de información útil o personas claves desaparecieron o murieron.
Inclusive la sala de archivos donde el hospital tenía la información se había quemado completamente en un incendio.
Ella no pensaba que fuese una coincidencia.
Era muy probable que fuese una persona misteriosa que orquestó todo, para que no la mencionaran al investigar la ciudad Dong Tao.
Tenían que ser discretos, antes que nada.
El Volkswagen CC no era lento, y aunque no tomaron la avenida, llegaron a Dong Tao en menos de dos horas.
Ya era obscuro para cuando llegaron.
No era como una ciudad grande con luces por todas partes al anochecer.
Debido a la escasa población, los pocos negocios en la ciudad apagaban las luces muy temprano.
—¿Vamos a ir directo a la casa de aquel abuelo?
—preguntó Huo Mian, nerviosa.
—Sí.
Dieron vuelta en una esquina tas otra antes de que Qin Chu finalmente aparcara fuera de varias casas de un solo piso hacia las afueras de Dong Tao.
—Hemos llegado.
—¿Cuál es?
—preguntó Huo Mian, mirando las casas completamente obscuras.
—Es la segunda casa en la última hilera.
Huo Mian miró hacia donde Qin Chu dijo y vio una casa muy vieja y desgastada.
Estaba hecha de ladrillos de arcilla secados bajo el sol.
No mucha gente vivía en casa así hoy en día.
Ambos caminaron por la ruta de tierra y llegaron a la casa.
Ya eran las 7pm entonces, y como era otoño, se consideraba noche en China del Norte.
Todas las otras casas tenían luces, excepto esta.
Estaba muy oscuro dentro de ella y se veía algo aterradora.
—Deberíamos tener cuidado, se ve algo raro —advirtió Huo Mian a Qin Chu, quien tenía un mal presentimiento sobre el lugar.
—Sí, espera aquí.
Iré a golpear la puerta.
—No, quiero ir contigo.
—Huo Mian estaba preocupada y no quería quedarse ahí parada.
En vez de eso, ella tomó fuertemente la mano de Qin Chu.
Ella no era una persona cobarde, en la universidad ella podía diseccionar un cadáver sin un cambio en su expresión.
En el hospital, ella no tenía problema de colocar a los cadáveres en la morgue ella sola.
Aunque esta vez, tenía una sensación extraña, era como si algo malo estuviese a punto de pasar.
Al ver que Huo Mian quería ir con él, Qin Chu la guio hasta la puerta rota.
Toc, toc, toc, Qin Chu golpeó tres veces con bastante fuerza, así que, si alguien estaba dentro, debía haberlo escuchado.
—Miau Un gato negro salió corriendo de la nada.
Huo Mian estaba asustada, así que inmediatamente abrazó a Qin Chu con fuerza.
—No temas.
¿Está en casa Señor Yang?
—dijo Qin Chu, golpeando la puerta de nuevo.
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