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Mi juventud comenzó con él - Capítulo 63

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63: Capítulo 63: Mudanza.

63: Capítulo 63: Mudanza.

Editor: Nyoi-Bo Studio Él acababa de decir que había transferido su salario de este mes a su tarjeta.

Esa información fue demasiado repentina como para que ella la pudiera asimilar por completo.

—Camarero, la cuenta por favor —dijo Qin Chu.

—Sí señor, su total es de 1080 yuanes.

—Ella paga —dijo Qin Chu apaciblemente, apuntando a Huo Mian.

Huo Mian saco su única tarjeta de débito de ICBC de su bolso.

Si recordaba correctamente, quedaban menos de 800 yuanes en ella.

No sabía qué cantidad de dinero Qin Chu había transferido a su tarjeta.

Si es que él no estaba jugando con ella… No era ese el caso, ¿verdad?

Luego de pasar la tarjeta, el camarero se la devolvió cuidadosamente, y ambos se marcharon juntos del restaurante.

Huo Mian seguía reflexionando sobre una pregunta que tenía demasiado miedo de preguntar en voz alta.

—Quieres preguntarme cuánto es mi salario, ¿no es así?

Qin Chu hizo la pregunta por ella al notar su vacilación.

Huo Mian asintió con la cabeza.

Su gesto fue tan adorable que hizo que Qin Chu sonriera ligeramente.

—¿Por qué no lo ves en la aplicación del banco más tarde?

—….

Huo Mian se quedó sin palabras.

¿Qué clase de respuesta era esa?

¿Estaba jugando con ella?

En ese momento, el teléfono de Qin Chu sonó.

—De acuerdo, entendido.

Pero tengo un asunto importante que atender ahora.

Diles que retrasen la reunión por otra media hora —dijo Qin Chu, y colgó su teléfono.

—Ya que tienes un asunto importante, podemos separarnos aquí.

Puedo tomar el bus a casa.

—El asunto importante del que hablaba es llevarte a casa —dijo él, mirándola fijamente con frialdad.

Su expresión decía claramente que ella era una tonta.

A veces, él en verdad se preguntaba si Huo Mian —la que una vez fue calificada como una genio con un IQ de 130— era o no uno de esos raritos con un IQ alto pero con EQ bajo.

Al oír lo que Qin Chu había dicho, la expresión de Huo Mian se quedó desfasada.

Luego un sentimiento cálido llenó su pecho —Vámonos, entra al auto.

Veinte minutos después, Qin Chu dejó a Huo Mian en su edificio.

—Bien, estoy en casa.

Gracias por traerme —dijo, sintiéndose un poco incomoda, ya que aún no estaba acostumbrada a que Qin Chu le tratara tan bien.

Después de todo, habían estado separados por más de siete años.

Necesitaba un poco de tiempo antes de que pudiese realmente acostumbrarse a esta relación que había se vuelto tan íntima de manera tan repentina.

—Cuando salga del trabajo vendré a buscarte.

—No es necesario.

—Termina el contrato con este departamento.

Te mudarás conmigo —dijo Qin Chu, como ordenándola.

—No —dijo Huo Mian.

—Somos marido y mujer.

No vamos a separarnos justo después de habernos casado, ¿no es así?

A no ser que pienses que después de todo lo que he hecho por ti, simplemente puedes dejarme en el tendedero por medio año y luego pedir un divorcio.

¿Te retractas de tus palabras ahora que ya no me necesitas?

—dijo Qin Chu, observándola con una expresión compleja en su rostro.

—No es eso lo que quise decir —objetó Huo Mian.

—Entonces está arreglado.

Te vendré a buscar esta noche.

No necesitas traer nada, tengo todo en mi casa —replicó Qin Chu, y sin esperar una respuesta de parte de Huo Mian, dio la vuelta y se marchó.

Observando su alta y ancha espalda mientras se alejaba, Huo Mian suspiró.

Había pasado siete años, y aun así su actitud mandona y presumida no había cambiado para nada.

Es más, se habían puesto peor.

Sin embargo, ¿mudarse con él?

Era eso realmente…

¿Lo correcto?

¿Acaso él no vivía con sus padres?

Había conocido a la pareja de los Qins años atrás, y prácticamente la odiaron.

Ellos tampoco eran precisamente de su agrado.

Luego de la muerte del tío Jing, comenzó a ver a los padres de Qin Chu como los asesinos de su padrastro.

No se imaginaba cómo sería vivir bajo el mismo techo con las personas a las que guardaba un gran rencor.

Qin Chu llegó a su oficina cinco minutos antes del horario establecido para la reunión.

Fue directo al salón de conferencias, tomó unos documentos que su asistente le dio, los hojeo, y luego oyó cada palabra que los ejecutivos de cada departamento tenían para decir sobre sus reportes.

Una hora después, la reunión finalizó.

Desde principio a fin, Qin Chu no dijo ni una sola palabra.

—Señor Qin, la reunión está prácticamente finalizada, ¿hay algo más que le gustaría agregar?

—Yang preguntó cautelosamente.

Qin Chu cerró lentamente el documento que sostenía, y luego analizó al salón con la vista.

Uno tras otro los ejecutivos bajaron sus cabezas, evitando el contacto visual con su jefe por temor a cometer algún error.

—Informa al departamento de finanzas que doblen la paga de este mes para los empleados corporativos.

—Señor Qin, esto… La buena noticia fue tan repentina que Yang se encontraba sin palabras.

Los demás ejecutivos estaban igual de perplejos.

¿Acaso hoy era un día especial o algo así?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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