Mi juventud comenzó con él - Capítulo 68
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68: Capítulo 68: Acorralada.
68: Capítulo 68: Acorralada.
Editor: Nyoi-Bo Studio Huo Mian levantó su cabeza con pereza y vio a Qin Chu sentado en el sofá.
Vestía una camisa de vestir color caramelo, pantalones casuales y en su muñeca llevaba un lujoso reloj de diamantes de edición limitada Patek Philippe.
Sus dedos bailaban sobre el teclado de su laptop, y parecía que estaba ocupado trabajando.
—Hmm —respondió somnolienta Huo Mian.
—Cociné, comamos juntos.
No esperó una respuesta de parte de Huo Mian, y simplemente bajó su laptop y se dirigió a la cocina.
Luego llevó dos platos con tostadas, tocino y café caliente.
Huo Mian quiso decir que no estaba hambrienta, pero en el momento que abrió la boca su estómago le traicionó y rugió.
Qin Chu puso las tostadas y el café frente a ella en la mesa.
No quería parecer presumida así que lentamente empezó a comerlas.
Tal vez fue su hambre, o tal vez alguna otra razón, pero la comida estaba deliciosa.
Miel y mantequilla estaban untadas sobre las tostadas, haciéndolas muy dulces.
El caso era que justamente Huo Mian amaba las cosas dulces.
Observando a Huo Mian comer silenciosamente la comida que él preparó, hizo que la expresión del rostro de Qin Chu sea completamente gentil.
En ese preciso momento, el teléfono de Qin Chu sonó.
Bajó su taza y se tomó su tiempo en contestar la llamada.
—¿Hola?
—Hijo, ¿por qué te mudaste tan repentinamente y sin explicación?
—preguntó seriamente la Señora Qin —Estoy ocupado en el trabajo últimamente y siempre estoy quedándome un tiempo extra.
No me es conveniente ir y venir todo el tiempo.
—No era necesario que te mudes.
¿Dónde queda tu nuevo hogar?
¿Tienes mucamas, choferes y limpiadores?
—Mamá, puedo cuidarme yo solo.
—Hijo… si no te acostumbras a vivir solo, por favor vuelve a casa.
Me preocupas.
—Mamá, soy un adulto.
—Lo sé, pero para mí siempre serás mi bebé.
Chu, ¿qué te parecieron las dos jóvenes que invite a casa esta noche?
—dijo la Señora Qin, finalmente yendo a su punto.
—No me gustaron.
—¿Fueron sus aspectos, o sus estaturas?
Dime qué buscas en una mujer, y estaré pendiente de eso por ti —insistió la Señora Qin en un intento de convencer a su hijo.
Mientras sostenía su teléfono, Qin Chu miro a Huo Mian, quien se encontraba bebiendo su café.
—Mamá, mis estándares para una mujer son: 24 años, 165 cm, que pese 50 kilos, tenga cabello largo y negro, ojos grandes, no use maquillaje, le guste usar camisetas blancas y jeans, y que tenga hoyuelos cuando sonríe —dijo Qin Chu, asegurándose de pronunciar claramente cada palabra.
Cuando Huo Mian oyó esto, agachó su cabeza avergonzada.
No le gustaba ser narcisista, pero tenía la sensación que Qin Chu la estaba describiendo a ella.
—Espera un segundo, déjame anotar todo eso.
Hijo, haré todo lo posible por encontrarte una joven que sea así—dijo la Señora Qin desde el otro lado de la línea, tomando muy en serio las palabras de Qin Chu.
—Bien, eso es todo.
Buenas noches —dijo Qin Chu y colgó sin esperar una respuesta.
Luego de terminar su comida silenciosamente, Huo Mian llevó su plato a la cocina.
Al voltearse se topó con Qin Chu.
No tenía idea de qué hacía él en la cocina en ese momento.
Se encontraban tan cerca el uno del otro que Huo Mian se puso nerviosa.
Las manos de Qin Chu se encontraban contra la pared, rodeando a Huo Mian con sus brazos.
Luego miró cálidamente a la persona que se encontraba entre sus brazos.
Huo Mian fue exitosamente acorralada sin advertencia.
—Disculpa, aun necesito lavar los trastes —dijo Huo Mian, pretendiendo estar calmada.
Qin Chu se quedó observándola por tres segundos.
—No tienes que hacer este tipo de cosas —dijo, y luego se movió creando un pasaje para Huo Mian.
Se dirigió al lavabo y comenzóél a lavar los trastes.
Huo Mian no tenía idea de que se suponía que debía hacer.
Para el momento en que Qin Chu terminó con los trastes y abandonó la cocina, Huo Mian seguía sentada en el sofá.
Ya eran las diez de la noche.
—Ya es tarde, deberíamos… ir a dormir —dijo Qin Chu, recostado contra el marco de la puerta mientras observaba a Huo Mian.
—No estoy cansada, deberías ir a dormir primero —respondió Huo Mian, incómoda.
—¿Tienes miedo de dormir conmigo?
—dijo él y su boca se elevó en una mueca burlona.
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