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Mi juventud comenzó con él - Capítulo 693

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693: Capítulo 693: Vamos A Hacer Un Pequeño Humano (4) 693: Capítulo 693: Vamos A Hacer Un Pequeño Humano (4) Editor: Nyoi-Bo Studio —Ella ya se ha ido, joven señora.

—Bien.

Huo Mian asintió.

A ella realmente le desagradaba Jiang Linyue.

Por lo tanto, enviarla a Ciudad T se consideraría una venganza.

Aunque ella era la presidenta de una de las sucursales de la compañía, ella solo estaba allí para limpiar los desastres.

Luego de que algo como esto ocurría, por un breve periodo de tiempo, la sucursal no podría generar ganancias.

Sin embargo, Jiang Linyue estaba determinada y aún no había renunciado.

Ella decidió aguantarse y hacerlo.

Una oponente como ella sí que era terrorífica.

Qin Chu recibió otra llamada, pero esta vez era de su padre.

—Chu, ven a ver a tu madre cuando tengas tiempo.

Ella estaba bien, pero quedarse tanto tiempo en el hospital la ha enfermado, ella no se veía muy bien hoy.

—Lo tengo.

Luego de colgar el teléfono, Qin Chu se veía tan calmado como siempre.

—Tal vez deberías ir —dijo Huo Mian, intentando convencerlo.

—Cariño, ¿qué quieres comer?

—la interrumpió Qin Chu.

—Lingling dijo que uno de sus parientes abrió una barbacoa de cerdo y quería que lo probáramos.

—Sería bueno invitar a Gao Ran.

Ahora que lo pienso, hace mucho que no salimos a comer los cuatro.

—Sí, todos hemos estado muy ocupados —dijo Qin Chu y sonrió.

Cuando llegaron, aparcaron el auto, pero no encontraban el restaurante, Dummy’s Pork Feet.

Huo Mian llamó a Lingling de nuevo.

Por alguna razón, Zhu Lingling dijo que Gao Ran podría encontrarlo.

Justo en ese momento, un Jaguar estacionó frente al Maybach.

Gao Ran aún traía puesto su uniforme de policía.

—Hola chicos.

—Lingling dijo que sabías donde estaba el restaurante.

—Oh, es en ese distrito residencial.

Vayan por aquél pequeño callejón, doblen a la izquierda, conduzcan 50 metros, y si doblan a la derecha, lo verán.

—El restaurante está tan apartado.

¿Por qué iría alguien a comer allí?

¿No temen perder dinero?

—exclamó Huo Mian.

—Si la comida es buena, no importa cuán apartado esté, ¿no?

Escuché que el lugar fue presentado en un programa sobre comida local y el negocio es abundante.

—Zhu Lingling y tú vienen aquí a menudo, ¿no es así?

—preguntó Qin Chu calladamente, mirando a Gao Ran.

—No, es mi primera vez aquí.

—Si es tu primera vez, ¿cómo conoces la dirección tan bien?

¿Acaso tu cerebro es mejor que google maps?

—preguntó Qin Chu sarcásticamente.

—Jaja, cariño eres tan molesto.

No puedes ser tan directo.

Al menos intenta guardar apariencias con el policía de la gente.

—Él no necesita salvar apariencias, él se ha hecho duro.

—¡Púdrete Qin Chu!

Has estado actuando muy sabelotodo conmigo últimamente.

¡Tú pagas hoy!

Me comeré unas buenas patas de cerdo.

Entonces los tres se dirigieron juntos al callejón.

Luego de que doblaron a la izquierda y llegaron al final del callejón, vieron el restaurante, con una placa de madera con el nombre: Dummy’s Pork Feet.

—¿Qué clase de nombre es ese?

“Dummy” más pies de cerdo, lo hace sonar muy gracioso.

—Jaja, el chef no es tonto.

Es un hombre muy bueno y amigable.

Es el primo tercero de la tía de Lingling.

—Guau, eso es mucho, casi no están emparentados —dijo Huo Mian.

Ni bien entraron al restaurante, Zhu Lingling fue a recibirlos.

Ella estaba vestida de una manera sencilla hoy, un top blanco de Adidas, pantalones negros, zapatos deportivos blancos, y su cabello recogido en una coleta.

Se veía como una niña de preparatoria.

Y Gao Ran no paraba de mirarla.

Huo Mian rio y bromeó: —¿Por qué estás tan bonita?

¿Cuál es tu motivo?

—¡Púdrete!

Siempre estoy bonita.

Siéntense chicos, ya ordené.

—Yo querría dos patas de cerdo más, ya que el Señor Ricachón Qin pagará hoy.

—Mírate, bueno para nada.

Te compraron con dos patas de cerdo.

Zhu Lingling fulminó con la mirada a Gao Ran.

—El Sr.

Qin paga hoy, así que coman lo que quiera.

¿Por qué no?

¿Verdad?

—dijo Huo Mian y sonrió.

—Gracias por estafar a tu propio esposo —respondió Qin Chu, pellizcando su mejilla dulcemente.

Huo Mian tenía una gran sonrisa en su hermoso rostro.

Ella ni si quiera notó que alguien la estaba mirando.

—Su Yu, ¿deberíamos ir a otro lado?

Tang Chuan, un gran fan de la comida, vino aquí luego de un amigo le mostró este lugar.

Por lo tanto, estaba ansioso porque Su Yu y Wei Liao vinieran con él a probarlo.

Para su sorpresa, Huo Mian y Qin Chu se encontraban allí también.

¿Cómo iba el dicho?

“Un encuentro entre dos amigos es inevitable”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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