Mi juventud comenzó con él - Capítulo 728
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- Capítulo 728 - 728 Capítulo 728 Sé Mi Dama De Honor 9
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728: Capítulo 728: Sé Mi Dama De Honor (9) 728: Capítulo 728: Sé Mi Dama De Honor (9) Editor: Nyoi-Bo Studio —Él no me dijo nada.
Solo lo asumí.
—Pues estás en lo correcto presidente Huo —dijo Huo Mian en un tono burlón.
—No te preocupes, Huo Siyi te teme ahora.
No tuvo las agallas de decirnos que ocurrió.
El viejo se lo preguntó el otro día y dijo que se cayó, pero no parecía ser así.
Claramente alguien lo golpeó.
Teniendo en cuenta el temperamento de Siyi, si él se rehusó a decir quién lo golpeó, debe ser porque está ocultando algo.
Escuché que el molestó a Jing Zhixin hace un tiempo, así que asumí que fuiste tú quien lo hizo.
—Tú sí que sabes mucho.
A Huo Mian no le gustaba cómo Huo Siqian siempre lo deducía todo.
Era como si supiera todo y lo tuviera todo bajo control.
—Solo he venido a decirte que te alejes de Huo Siyi en el futuro.
—¿Por qué piensas encargarte tú de él?
—preguntó Huo Mian.
—Eres inteligente.
—¿Lo has planeado todo?
—Sí, y todo está yendo bien.
De todas maneras, solo espera por las buenas noticias, pero puede ser que el viejo esté muy mal cuando caiga.
Tal vez les pida ayuda a Qin Chu y a ti, así que no sean suaves con él cuando llegue el momento —le advirtió Huo Siqian.
—No te preocupes, no me sentiré mal por él.
No lo perdonaré por ayudar a Shen Jiani y amenazar a mi madre y a mí con demoler nuestra casa.
—Entonces, bien.
Siempre que no intervengas, él estará condenado.
—¿Condenado de verdad?
¿De verdad harás todo por destruirlo?
Huo Mian seguía pensando que Huo Siqian estaba por hacer algo sucio.
—No soy el tipo de persona que corta la hierba sin sacar la raíz.
Él me dará más problemas si lo dejo así que no te preocupes.
Yo nunca mataría al viejo, después de todo, él me crio.
Ni bien los dos terminaron de hablar, una voz aguda sonó por detrás.
—Sabía que estabas viéndote con otros hombres a espaldas de Qin Chu, ¿estás teniendo un amorío mientras mi hijo trabaja?
Por suerte, te he atrapado.
Que sin vergüenza eres de actuar a plena luz del día.
La señora Qin caminó con un largo vestido negro de terciopelo, la mucama detrás de ella.
A ella le habían dado el alta del hospital e iba a regresar a su casa para recuperarse.
Sin embargo, se rehusaba a dejar a Huo Mian en paz, por lo que fue a causar problemas bien temprano.
—Eh, ¿qué está haciendo esta mujer?
Huo Siqian quedó congelado.
—Es la madre de Qin Chu.
A Huo Mian de verdad no le gustaba pelear con gente mayor, especialmente la madre de Qin Chu.
Sin embargo, la Sra.
Qin seguía causando problemas.
Su determinación dejaba a Huo Mian sin palabras.
—Llamaré a mi hijo ahora mismo y le diré que vea cómo te escondes en el pasillo del hospital, y tienes un amorío a plena luz del día.
La señora Qin dijo esto tomando su celular para llamar.
—Apresúrate y llama.
Y de paso dile que traiga dos almuerzos porque mi hermano mayor comerá aquí también.
—¿Hermano mayor?
—Hola Sra.
Qin, soy Huo Siqian.
—¿Eres de la familia Huo?
La expresión de la Sra.
Qin se volvió más fea.
—Señora, creo que fue un malentendido.
Este hombre es el joven heredero de la familia Huo, y el hermano mayor de la joven señora.
—¿Qué hijo mayor?
Solo es un hijo adoptivo sin ninguna conexión biológica.
Tal vez ella lo llame “hermano” frente a todos, pero quién sabe qué pasa a puertas cerradas —argumentó la Sra.
Qin, irracional.
La expresión de Huo Siqian se ensombreció.
Había dos cosas que él no podía tolerar, una era que utilizaran su identidad de hijo adoptivo en su contra, y la segunda era que maltrataran a Huo Mian frente a él.
Desafortunadamente, la madre de Qin Chu era lo suficientemente irracional para hacer ambas cosas a la vez.
La expresión de Huo Siqian se volvió sombría.
Él miró a la Sra.
Qin y dijo: —Sra.
Qin, debería cuidar lo que dice.
Después de todo, usted es una mujer de sociedad, no debería actuar como una musaraña salvaje.
No solo avergonzará a la familia Qin, también humillará a GK.
A veces, decir tonterías no prueba nada más que lo tonto que es uno.
—¿A quién llamas tonta?
La Sra.
Qin estaba furiosa.
—Ni si quiera mencioné su nombre, ¿por qué pensaría eso de sí misma?
Además, luego de conocerla hoy, he empezado a respetar al presidente Qin.
Con una esposa como usted, me sorprende que nunca la haya engañado.
Sí que tiene un autocontrol sobrehumano.
Huo Siqian nunca decía groserías para insultar a las personas, pero definitivamente bastaba para molestarlas y hacer que se sientan resentidas.
Inclusive Huo Mian quería halagarlo luego de escuchar su discusión con la madre de Qin Chu.
—¿Qué has dicho?
La Señora Qin estaba tan molesta que su rostro quedó pálido.
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