Mi juventud comenzó con él - Capítulo 825
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- Capítulo 825 - 825 Capítulo 825 Tomando Algo Que No Te Pertenece 6
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825: Capítulo 825: Tomando Algo Que No Te Pertenece (6) 825: Capítulo 825: Tomando Algo Que No Te Pertenece (6) Editor: Nyoi-Bo Studio Qin Chu no dijo nada.
Sin embargo, su presencia hizo que los demás se sintieran presionados.
Al ver su persistencia, Song Yishi no tuvo otra opción que decirle su número de cuenta bancaria a Qin Chu.
—¿Cuánto gastaste en total?
—Menos de ochenta mil —dijo Song Yishi en voz baja.
Diez segundos después, su teléfono sonó.
Song Yishi recibió un mensaje de la aplicación del banco.
—¿Por qué me diste tanto?
Song Yishi miró a Qin Chu al ver que Qin Chu le había mandado 100 mil yuanes.
—Como agradecimiento por cuidar de mi madre durante en estos días.
—Entonces, ¿me estás pagando por labor?
—dijo amargamente Song Yishi.
Qin Chu se quedó en silencio.
—Yishi, ya que Chu quiere dártelo, deberías conservarlo.
Considéralo un regalo de su parte.
Ya te lo ha dado —dijo la señora Qin intentado mediar.
—Vámonos.
Qin Chu ayudó a su madre y la colocó en su silla de ruedas.
Luego, ellos se marcharon juntos.
Luego de que Qin Chu volvió a casa, las sirvientas empezaron a preparar la cena.
Sin embargo, Qin Chu se levantó para irse.
—Chu, ¿no vas a comer?
—gritó la señora Qin.
—No, debo recoger a Mian y luego volver a casa.
La expresión de su madre cambió a una sombría al oírle mencionar a Huo Mian.
Sin embargo, Song Yishi se levantó y dijo: —Déjame acompañarte a la salida, sucede que hay algo de lo quería hablarte.
—De acuerdo.
Qin Chu asintió y dejó que Song Yishi le siguiera.
—Realmente lo siento por no haber manejado mejor las cosas durante la fiesta, y por haber herido a Huo Mian.
—Eso no fue tu culpa.
—Mis amigas son algo arrogantes y quisquillosas, pero no fue su intención molestar a Huo Mian a propósito.
Tal vez haya algún tipo de malentendido entre ellas, pero no la hirieron a propósito.
Me gustaría disculparme con Huo Mian en nombre de ellas.
—Ya está en el pasado.
No hay necesidad de hablar de ello.
Qin Chu siempre había sido un hombre de pocas palabras, en especial con desconocidos.
—¿Algo más que quieras decirme?
Qin Chu miró su reloj, ya era bastante tarde y debía ir a recoger a Huo Mian.
—También sobre ese día.
No tomes a mal lo que diré, pero Su Yu al parecer respondió muy dramáticamente luego de que Huo Mian resultó herida.
Y luego, a propósito atropelló el auto de mi amiga.
Todos sabían lo que había sucedido.
No quería chismear ni nada, pero solo quería decir que las palabras corren y ustedes son figuras públicas.
Deberías ser más cuidadoso con lo que haces.
Tal vez deberías decirle a Huo Mian que ya no vea a Su Yu, para que los demás no hablen de ellos.
—Gracias por el recordatorio.
—Eso es todo lo que quería de decir, sé que los rumores son solo rumores.
Estoy segura que nada sucede entre ellos.
—No se conocen tan bien —respondió Qin Chu y luego subió a su auto.
Ya no quería perder su tiempo hablando con Song Yishi, ella se quedó viendo como su ato desaparecía en la carretera.
En verdad, quería ver como el supuesto “amor inseparable” de Qin Chu y Huo Mian duraba una vez que salieran los rumores.
Cuando regresó a la sala de estar de la mansión Qin, la señora Qin se quejó: —Yishi eres muy complaciente.
¿Por qué no dijiste anda para que Qin Chu se quedara a cenar?
—Pero él tenía algo más que hacer.
—Eres…tan comprensiva, que niña tan tonta.
Ni siquiera puedes ganar por un por ciento contra los juegos de Huo Mian si eres así.
—Es mejor vivir una vida simple, manipular y calcular es muy cansador.
Después de todo, nadie puede vivir con una máscara en sus rostros por toda la vida.
—Tienes razón, veamos cuánto tiempo puede vivir esa perra desagradable de Huo Mian con su disfraz —dijo maliciosamente la señora Qin.
Song Yishi solo sonrió y no dijo nada.
Luego de haber regresado al país, haba pasado más tiempo en la mansión Qin que en su propio hogar.
Esta mujer solitaria, la señora Qin, trataba a Song Yishi como si ella fuese alguien importante en su vida.
Cuando Qin Chu llegó a Sky Blessing Court, vio que Huo Mian estaba dormida en el sofá tan pronto entró.
Estaba acurrucada en el sofá como un gato, sus ojos de inmediato se volvieron gentiles.
—Cuñado, por fin estás aquí.
Apresúrate y recoge a mi hermana.
Le dije que duerma en la habitación, pero no quiso.
Dijo que quería esperarte.
Qin Chu asintió, luego se acercó a Huo Mian y la cargó cuidadosamente.
—Cariño, ¿estás aquí?
—preguntó Huo Mian mientras se frotaba los ojos para mirar a Qin Chu.
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