Mi juventud comenzó con él - Capítulo 849
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- Capítulo 849 - 849 Capítulo 849 Vengando A Mi Hermanito 10
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849: Capítulo 849: Vengando A Mi Hermanito (10) 849: Capítulo 849: Vengando A Mi Hermanito (10) Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Te vas?
—preguntó Song Yishi al ver que Qin Chu se levantaba.
—Tengo una emergencia, debo irme.
Y con eso, Qin Chu bajó rápidamente las escaleras.
Gracias a dios, Qin Chu llegó al mismo tiempo que Huo Mian, él tomó su mano y dijo: —Sígueme, no camines sola por ahí.
—De acuerdo.
Cuando llegaron a la terraza del club nocturno Universe, una escena extremadamente sangrienta se desenvolvió frente a ellos.
Zhixin había sido tan golpeado, se veía horroroso.
Él se arrodilló en el piso, su rostro lleno de sangre.
El corazón de Huo Mian se rompió, y sintió como lágrimas empezaban a caer por su mejilla.
—Zhixin.
—Hermana, ayúdame.
Salva a Yue.
Inclusive en ese estado, Zhixin seguía preocupado por Yue.
Qin Chu levantó la mirada y vio a Huang Yue sentada en el borde del balcón, su ropa estaba rasgada, como si alguien la hubiera despedazado.
Siete u ocho hombres tatuados estaban parados allí, el hombre al que vio el otro día tenía su pie sobre la espalda de Zhixin.
—Jaja, mujer estúpida.
Finalmente, te encontré.
Pagarás por haberme pateado el otro día.
—Con un escupitajo el hombre se dirigió a Huo Mian.
—No hieras a mi hermano, vamos a hablarlo.
—¿Hablarlo?
¿Qué tengo que hablar contigo?
Entonces, el hombre pateó a Zhixin en el estómago.
Zhixin dejó escapar un sonido apago, debió haber dolido.
—Cariño…
Ansiosa, Huo Mian apretó fuerte la mano de Qin Chu sin saber qué hacer.
Cuando Qin Chu estaba con ella, le resultaba difícil mantener la calma.
—Deja ir a mi hermano, dime cuánto dinero quieres.
—Jajaja, no creas que eres todopoderoso solo porque tienes dinero.
Púdrete, yo también tengo dinero.
He estado en las calles por años y tengo más dinero del que nunca tendrás.
No quiero tu estúpido dinero.
El hombre tatuado claramente no reconocía a Qin Chu.
—¿Qué debo hacer para que lo dejes ir?
—Simple, has que tu mujer se desnude y nos cante una canción.
Si me contenta, lo dejaré ir.
Los hombres empezaron a reír, histéricos.
Qin Chu los miró fríamente.
—Si no quieres morir, déjalo ir.
No me presiones.
Huo Mian sostuvo con fuerza la aguja que usualmente llevaba consigo.
Ella quería matar a apuñaladas al horrible hombre tatuado ahora mismo.
Quería paralizarlo.
—¿Me estás amenazando?
Ustedes solo son dos, ¿por qué deberíamos temer?
—dijo el hombre, arrogante.
—Yue, Zhixin te trató tan bien.
¿Cómo pudiste hacerle esto?
Huo Mian miró a Huang Yue, quien seguía sentada al borde del balcón.
Sin embargo, ella no se volteó ni dijo nada.
Huo Mian estaba furiosa, Huan Yue no paraba de decir que quería proteger a Zhixin, y que haría de todo por él, ¿entonces por qué le tendió esta trampa?
—¿Estás hablando con esa perra?
Jaja, ella comió algo bueno y sigue con un orgasmo, no puede hablar ahora.
—Hermana, le dieron algo a Yue, está aturdida y confundida.
Sálvala.
Zhixin utilizó toda la energía que le quedaba para darle esa información a su hermana.
Fue en ese momento que Huo Mian llegó a la conclusión de que Huang Yue habría ingerido un afrodisiaco o algún otro tipo de droga.
Ella respiró profundo mientras pensaba.
—No aceptaré tus peticiones y te sugiero que lo dejes ir ahora, o si no, nadie saldrá vivo de aquí hoy —dijo Qin Chu en un tono gélido, palabra por palabra.
Huo Mian nunca había visto a Qin Chu tan aterrador.
—Jajaja, ¿me estás amenazando?
¿Crees que debo tener miedo?
El hombre tatuado siguió burlándose, y pisó a Zhixin aún más fuerte.
Como no estaba dispuesto a desperdiciar una palabra más con ellos, Qin Chu metió su mano en su bolsillo interno, y tomó algo con lo que apunto al hombre tatuado.
Todos hicieron silencio inmediatamente.
Aterrorizada, Huo Mian miró a Qin Chu, él tenía un arma, un arma negra.
Emanaba una energía horrible bajo el cielo nocturno.
—Hermano Wei, este tipo tiene un arma.
Los otros hombres se pusieron algo nerviosos.
—Es mentira.
¿Crees que un juguete como este te ayudará a salvarlo?
¿Crees que soy un idiota?
Cómo podría caer con…
—Antes de que pudiera terminar la oración, Qin Chu jaló el gatillo, y con un “bang”, la bala atravesó el lado derecho de su pecho.
Un agujero manaba sangre donde la bala había pasado.
El hombre tatuado miró su herida sangrienta, tan estupefacto que no podía hablar.
—No me gusta perder tiempo.
Te doy tres segundos para dejarlo ir, o mi siguiente blanco será tu cerebro.
—Cariño, no seas apresurado.
Huo Mian también tenía algo de miedo.
Ella quería salvar a su hermano, pero no quería que Qin Chu asesinara a nadie.
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