Mi juventud comenzó con él - Capítulo 90
- Inicio
- Todas las novelas
- Mi juventud comenzó con él
- Capítulo 90 - 90 Capítulo 90 Habito
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
90: Capítulo 90: Habito.
90: Capítulo 90: Habito.
Editor: Nyoi-Bo Studio —Sí.
En definitiva nunca vi a una chica bonita que se solo se cuba el rostro cuando esta desnuda —dijo despacio Qin Chu, con una mueca burlona.
—Oye…—dijo Huo Mian.
Había caído directamente en su trampa, y estaba tan avergonzada que deseaba que la tierra simplemente la tragara.
—Me bajaré del auto si no paras —dijo Huo Mian, mientras intentaba abrir la puerta del auto.
—Quédate quieta —dijo Qin Chu sosteniéndola del brazo.
Huo Mian sintió la calidez de su mano bajo sus ropas, y no podía detener las palpitaciones aceleradas de su corazón.
Qin Chu la soltó y regresó su mano al volante.
Ninguno de los volvió a decir otra palabra.
Media hora después.
El auto se aparcó en una calle llena de comida detrás de la Preparatoria Segunda.
Muchos recuerdos comenzaron a surgir en la mente de Huo Mian al ver su vieja preparatoria.
—Oí que esta propiedad fue comprada.
—¿Oh si?
¿Cuándo?
—pregunto despreocupado Qin Chu.
—Probablemente en algún momento de este año.
Había varias señales de demolición por aquí el año pasado y oí que la escuela será movida a los suburbios.
—Lo que oí es diferente.
Oí que nadie volverá a tocar esta propiedad.
—¿En verdad?
—preguntó Huo Mian, incrédula, y se quedó mirando a Qin Chu.
—Sí, aparentemente no tiene valor de negocios, así que nadie la quiere —dijo él, mientras se daba vuelta y se dirigía a una tienda de fideos.
Ramen de Ah-Xin.
La tienda de fideos se llamaba Ramen de Ah-Xin.
El dueño del lugar era de Taiwán, y tenía unos cuarenta años.
Su nombre era, por supuesto, Ah-Xin.
Su esposa era nativa de la ciudad, así que él la siguió y se habían mudado aquí hace veinte años.
Tenían un hijo y una hija y eran muy felices con su vida.
Huo Mian y Qin Chu solían venir mucho a este lugar cuando estaban en la preparatoria.
Ella venía porque el lugar ofrecía comida sabrosa y barata.
Un plato grande ramen solo costaba 2 yuanes, y era delicioso a pesar de solo tener cebollas verdes en él.
Inicialmente, Qin Chu no estaba muy de acuerdo con comer comida de la calle, pero no pudo resistir las invitaciones de Huo Mian y comenzó a comerla también.
Los hábitos a veces podían ser muy aterradores, y podía resultar difícil cambiar algo una vez que te has acostumbrado a eso.
Huo Mian se quedó mirando a la tienda de fideos.
Todo lucia igual a como lo hacía hace siete años, y por un momento sintió que se había transportado de vuelta al pasado.
Huo Mian nunca volvió al lugar luego de que ella y Qin Chu habían terminado porque temía que volver ahí le estrujaría el corazón y traería de vuelta a viejos recuerdos.
Jamás hubiese pensado que Qin Chu la traería aquí hoy.
—Señor, dos platos de ramen —dijo Qin Chu.
—No hay problema —respondió entusiasmado el dueño de la tienda.
—¿Por qué sigues parada ahí?
Entra —dijo Qin Chu, al notar que Huo Mian estaba perdida en el espacio frente a la puerta.
Como si la trajera de vuelta a la realidad luego de estar en un sueño largo, Huo Mian lentamente se sentó.
—Señor, ¿cuál es el precio actual de un palto de ramen?
—preguntó curiosa Huo Mian.
Debería costar al menos diez yuanes actualmente, debido a la creciente inflación.
—Lo mismo que solía estar —dijo riendo el dueño.
—¿Dos yuanes?
—preguntó Huo Mian, sorprendida.
—Sip.
—¿No estás perdiendo dinero con los altos costos de hoy en día?
—preguntó, dudosa.
—No diría que estoy perdiendo dinero exactamente, pero definitivamente gano menos ahora —rió el jefe y se secó una gota de sudor de la frente.
—Entonces, ¿por qué no sube el precio?
No creo que nadie se queje.
—Porque no quisiera destruir los recuerdos de las personas.
Muchos de los estudiantes de la preparatoria vuelven cada año para rememorar esos tiempos, y a veces siento que no vendo simplemente fideos.
Vendo los recuerdos de aquellos que pasaron por aquí.
—Señor no debería estar vendiendo ramen, debería ser escritor.
Es una copia a carbón de Yu Qiuyu —rio Huo Mian.
—No, no tengo mucha educación.
Por lo tanto no se mucho de literatura, pero mi esposa dijo que la felicidad no puede ser comprada con dinero.
Encuentro mi propósito cuando ustedes chicos comen aquí y me dicen que los hace felices, así que intento no pensar en el dinero.
Mientras tenga suficiente, está bien.
A veces tener demasiado dinero puede ser una carga.
—No muchos piensan de esa manera.
No es común que alguien comparta tu perspectiva —dijo Qin Chu, mirando a Ah-Xin.
El dueño solo rió y no dijo nada más.
Luego de unos momentos, dos platos de fideos de ramen calientes fueron servidos.
Con mucha anticipación, Huo Mian dio un bocado; era igual a como era hace siete años.
—Es tan delicioso —dijo Huo Mian.
—Come más si te gusta —dijo Qin Chu.
Su corazón dejó de latir por un momento al ver el rostro de felicidad de Huo Mian.
—Señor, la cuenta por favor —dijo Huo Mian tomando la iniciativa, y moviendo sus manos cuando terminaron.
—No te preocupes por eso, Qin Chu pagó por adelantado con mucho dinero —rió el dueño.
—¿Pagaste por adelantado?
¿Cuándo?
—pregunto Huo Mian algo sorprendida.
—Hace siete años.
—¿Cuánto dinero pagaste?
—preguntó, mirando a Qin Chu incrédula, como si estuviese frente a un alienígena.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com