Mi juventud comenzó con él - Capítulo 96
- Inicio
- Todas las novelas
- Mi juventud comenzó con él
- Capítulo 96 - 96 Capítulo 96 Compañero De Bebidas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
96: Capítulo 96: Compañero De Bebidas 96: Capítulo 96: Compañero De Bebidas Editor: Nyoi-Bo Studio —No te contraté para chismear sobre mi vida privada.
—Sí, sí, sí, lo comprendo, jefe.
Já, lo que quise decir es que necesito saber qué ocurrió para aconsejarle.
Tengo experiencia en estas cosas.
Cortejé a mi esposa por tres años antes de que accediera a salir conmigo, salimos por dos años, y luego, después de conocernos por cinco años, nos casamos.
Mi esposa es una mujer increíblemente única, y gracias a eso, me he hecho bueno en hacerla feliz —dijo Yang con una sonrisa.
—Dime qué harías.
—Compraría flores.
Le compraría 99 rosas rojas y haría que las entreguen en su trabajo.
—Cliché—dijo Qin Chu fríamente.
—Cómprele regalos, regalos caros, anillos de diamantes, cosas así.
Las chicas usualmente aman ese tipo de cosas.
—Ella no.
Qin Chu conocía a Huo Mian demasiado bien: a ella no le importaban los bienes materiales.
—Entonces pretenda enviarle un paquete, escóndase dentro de la caja y sorpréndala.
Já já, cuando hice eso con mi esposa, ella se asustó tanto que casi llor…
— Asistente Yang se tragó el resto de la oración antes de terminarla porqué notó que la expresión del director se había puesto aún más sombría.
—Puedes irte ahora.
Necesito paz.
Qin Chu se preguntaba seriamente si su asistente estaba ahí para ayudarlo o para hacer las cosas más difíciles.
¿Cómo consiguió una esposa con un coeficiente emocional tan bajo?
Era todo un misterio.
—De acuerdo, jefe.
Yang salió tristemente, hasta que de pronto se le ocurrió algo, ¿sería el nombre de la novia del director Paz?
Dijo que necesitaba “Paz”.
Sin embargo, estaba en lo correcto en una cosa: su jefe sí que necesitaba a alguien, pero su nombre no era “Paz”.
Qin Chu tomó su teléfono varias veces, preguntándose si debería llamar o no.
A la vez, pensó que tal vez no sería un momento apropiado ya que seguían sin hablar.
Él no tenía nada que decir realmente.
Reprimió sus anhelos y golpeó su mano contra el escritorio, sin ritmo.
Se veía extremadamente fuera de sí.
La llamada de Gao Ran vino en el momento justo…
—Oye, no sé de ti desde que te ayude aquella vez, ¿no se supone que me invites un trago?
—Vamos.
—¿Ahora mismo?
Gao Ran estaba estupefacto.
—Sí, ahora mismo, al mismo Restaurante Szechuan al sur.
Te veo luego.
Al terminar la conversación, Qin Chu se puso su traje ajustado color zafiro, tomó su celular y salió.
Las asistentes empezaron a adularlo inmediatamente.
—El director se ve tan bien en esa ropa ¿no?
—No importa lo que se ponga, es apuesto, así que se verá bien con lo que sea que traiga puesto…
o no.
—Sí, ni si quiera necesito hablar con él.
Estoy satisfecha tan solo mirándolo.
Me pregunto qué tipo de chica le gusta… sentiría envidia de ella.
Dentro del Restaurante Szechuan- Gao Ran y Qin Chu se sentaron uno frente al otro en un salón privado del segundo piso.
—Te ves abatido —dijo Gao Ran, empezando la conversación.
Qin Chu no dijo nada, y en vez, llenó dos vasos con baijiu.
Le pasó uno a Gao Ran, y dejó uno para él.
Lo levantó e hizo un gesto.
Gao Ran comprendió y lo bebió.
—Ahora, esto sí que es fuerte.
El vino y los licores son una broma.
En mi opinión, nuestro baijiu de granos fermentados es lo mejor.
Tres shots y mi cuerpo hierve.
Es una sensación genialmente dolorosa, ¡já!
—Estás muy calmado últimamente, ¿no?
—dijo Qin Chu, y alzó la mirada y lo observó.
—Sí, mi departamento solo toma grandes casos.
Las cosas triviales las dejamos para las estaciones de policía locales.
No tenemos nada que ver con ellos.
—Eso es bueno.
Casi te admiro.
Puedes quedarte con un solo trabajo y vivir pacíficamente hasta que seas mayor.
—Te admiro.
Eres el jefe de tu propia compañía que vale cientos de millones de dólares.
Apuesto que tienes chicas bonitas arrojándosete encima.
—Ran, me casé.
Los labios de Qin Chu se convirtieron en una sonrisa profunda.
Afortunadamente, Gao Ran ya había tragado el baijiu.
De otra manera, definitivamente se hubiera atragantado con él.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com