Mi Luna Marcada - Capítulo 172
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172: CAPÍTULO 172 Ve a por ello 172: CAPÍTULO 172 Ve a por ello POV de Jamila
Mis padres y Nicolás están en el estudio.
¿De qué estarán hablando?
Doy vueltas por el pasillo cuando algo a través de la cristalera me llama la atención.
En el jardín está Drake, sentado en un banco con Shai.
Siento una punzada de emoción en el pecho.
Hacía tiempo que no veía a Drake.
Salgo de inmediato, casi corriendo.
—Hola, Drake —sonrío, y él se vuelve hacia mí para asentir.
—Hola —responde, con un aire sombrío, el que tiene siempre que lo veo.
Me siento a su lado y sonrío.
Él entrecierra los ojos.
—¿Por qué me sonríes?
—pregunta.
—Soy muy guapa, pero soy más guapa cuando sonrío, así que sonrío mucho —le digo.
Él se ríe entre dientes y asiente.
—Bien por ti, Jamila.
—¿Cómo has estado?
Te he echado de menos.
Deberíamos volver a quedar —digo, nerviosa y emocionada.
Drake parece un poco sorprendido.
—Supongo que podríamos quedar.
Necesito una distracción —dice.
—¡Genial!
Deberías venir cuando quieras.
¡Hola, Shai!
—saludo al gato y me levanto para volver a entrar.
—Y bien, ¿con quién hablabas?
—pregunta Aziza, apareciendo de la nada.
Me llevo la mano al pecho, sobresaltada.
Vuelvo a mirar a Drake.
—Se llama Drake.
Es el beta de la manada real zafiro y amigo de Nicolás —le informo.
—Es guapo —comenta, con los ojos fijos en la figura del gamma.
—¿Tiene pareja?
—No —respondo.
—Bueno, entra.
Todo el mundo está preguntando por ti —dice y pasa a mi lado, pero la agarro de la mano.
—¿Y tú adónde vas?
—Voy a lanzarme a por Drake.
No se lo esperará —sonríe con aire de suficiencia, mordiéndose el labio inferior.
Sonrío con tensión—.
Adelante.
De vuelta en el salón, todo el mundo está charlando.
Mis padres y Nicolás también están aquí.
Mis ojos se cruzan con los de mi pareja en cuanto entro, pero aparto la mirada.
Mi mamá me coge del brazo y me saca para hablar en privado en uno de los salones.
—¿Cómo te trata, cariño?
Puedes contármelo —dice.
Suspiro y me detengo.
—Nicolás está de luto por su primera pareja.
Ella fue su gran amor, así que no acepta muy bien nuestro vínculo de pareja —le digo con sinceridad.
Mi madre parece triste, pero asiente en señal de comprensión.
—Puedes rechazarlo sin más.
Nena, te mereces algo mucho mejor —dice.
Lo sé, pero no quiero.
Él es mío; hay una razón por la que la madre luna nos unió.
—No puedo.
No quiero, mamá.
Le daré algo de tiempo.
—Pero estás muy triste, Jami.
No sonríes, y no hay brillo en tus ojos.
—Solo lo quiero a él, mamá —declaro.
—¿Es porque no quieres volver a casa?
Cariño, sé que fuimos un poco estrictos, pero si vuelves a casa, las cosas cambiarán —propone.
No cambiarán.
No sé por qué tienen tanto miedo.
Dewin se está pudriendo en la cárcel y, sin embargo, nunca me dieron independencia.
No pusieron pegas a que viniera aquí porque lo exige la ley.
Mi mamá y yo volvemos a entrar después de nuestra pequeña charla.
Charlo con mis hermanos.
Sin embargo, me doy cuenta de que mi pareja no deja de mirarme de reojo.
Mi hermano, Ken, me está contando que le ha pedido matrimonio a su novia hace poco cuando, de repente, se detiene, sus ojos se abren como platos y su corazón empieza a latir con fuerza en su pecho.
Sigo su mirada para ver qué está mirando y, para mi sorpresa, es la Princesa Emily.
—Joder —masculla Ken.
La princesa, que acaba de entrar en la sala, se detiene en seco y olfatea el aire.
Finalmente, vuelve su mirada hacia mi hermano.
—Pareja —susurra.
Todo el mundo vuelve la cabeza hacia ella.
—¡No!
—gruñe Leondre.
¡Parece horrorizado!
—Sí —sonríe Emily, caminando hacia nosotros.
Mi hermano se aleja lentamente de ella.
Emily se detiene y frunce el ceño.
—No pensarás rechazarme, ¿verdad?
—pregunta.
Es muy directa.
—¿Cuántos años tienes?
—pregunta Ken.
—¡Diecisiete!
—responde.
—Tiene dieciséis —dice Anaiah, inexpresiva.
¡Se llevan ocho años!
—Cumplo los diecisiete en unos meses —ríe Emily por lo bajo.
—Y yo me largo de aquí ahora mismo —mi hermano se da la vuelta para irse, pero Papá lo llama por su nombre.
Papá no parece muy contento con Ken.
—No te vas —dice Papá entre dientes y mira a Leondre, que asiente.
El pobre Leondre parece que está a punto de sufrir un infarto.
Los padres, Emily y Ken, van al estudio a hablar.
Nicolás ha desaparecido en algún lugar con Lily y Knox.
Bella está hablando con el Príncipe León mientras yo me siento en un sofá con mi hermano mayor, Eric, y Luelle, que está haciendo muchas preguntas sobre las parejas y el matrimonio.
La niña de siete años parece intrigada por la idea de una pareja.
—Si tú y mi hermano sois pareja, ¿también os casaréis?
—pregunta.
—Todavía no lo sé —le respondo.
—Me gusta ir a las bodas.
Soy la niña de las flores en la boda de mi prima Vicky —dice radiante y me cuenta cuáles son sus tareas y su traje.
Nuestros padres vuelven a entrar en la sala justo cuando entran Nicolás y Lily.
Todos nos ponemos de pie.
Emily parece disgustada, pero mi hermano también.
¿Qué se ha decidido?
Emily hace un puchero, con los ojos llenos de lágrimas, y corre a los brazos de Nicolás.
—Es un idiota.
No me quiere —llora.
Nicolás fulmina a Ken con la mirada, pero mi hermano mira molesto al Alfa y me pasa un brazo por los hombros, besándome la sien.
—¿Estás rechazando a mi hermana?
—gruñe Nicolás, mientras su aura alfa se le escapa.
—No, no la está rechazando.
El vínculo de pareja es sagrado.
Ken necesita tiempo para aclarar algunas cosas.
Y hace poco le propuso matrimonio a su novia de toda la vida.
Usted, más que nadie, debe entenderlo, Rey Alfa Nicolás —dice mi mamá con calma, pero sus ojos son afilados y letales.
Luego me mira dulcemente y sonríe.
El ambiente en la sala se vuelve tenso de repente, como si todos se hubieran dado cuenta de algo.
Leondre, Anaiah y Lily intercambian miradas.
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