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Mi Luna Marcada - Capítulo 175

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175: Capítulo 175: Por favor, dime dónde estás 175: Capítulo 175: Por favor, dime dónde estás POV Jamila
—Yo…, estoy bien.

—Forzo una sonrisa que dudo que se crea.

Me alejo antes de que las lágrimas me corran por las mejillas.

Me marcho a toda prisa de los terrenos del castillo, pues no quiero que nadie me detenga.

Necesito aire fresco.

Maximus me dijo una vez que visitara su isla si necesitaba alejarme.

Y allá voy.

—No estás pensando con claridad.

Ni siquiera sabes dónde está su manada —razona mi loba, poniendo los ojos en blanco.

—Chis, solo quiero estar lejos.

Ser libre de todo esto, aunque solo sea por un día.

Un guardia de las puertas se me acerca y me pregunta si necesito ayuda.

Le pido que me llame un taxi, y lo hace.

Cinco minutos después, llega.

—Y si alguien pregunta, diles que he ido a hacer turismo y que volveré —le digo.

Él asiente y cierra la puerta.

—¿Adónde, señora?

—pregunta el conductor.

—A la manada de la Isla Lycan —le digo con una sonrisa, feliz de haber recordado el nombre de la manada de Maximus.

Las Islas Lycan son increíbles.

El mar resplandeciente las rodea y varios puentes las conectan.

Hay barcos, motos de agua y lanchas rápidas, muchísimos, amarrados en las playas.

—Hay tres islas en este territorio, pero esta es la principal, donde reside el Alfa —explica de repente el conductor.

Estoy asombrada con todo.

Es precioso; el cielo está despejado y es tan azul como el mar.

La gente camina por las calles, riendo y sonriendo.

Es una manada feliz.

El conductor me deja en el edificio de oficinas del Alfa.

Estoy de pie frente a un rascacielos altísimo.

Cruzo la calle, que está algo concurrida, y entro en el edificio.

Voy directa a la recepcionista.

Después de enseñarle mi identificación y responder a un sinfín de preguntas, vuelve a inclinar la cabeza y me sonríe.

—Haré todo lo posible por informar a la oficina del Alfa de que está aquí.

Por favor, siéntese en la zona de espera —dice con una sonrisa perfecta, señalando los grandes sofás al otro lado del vestíbulo.

—Gracias —digo.

Observo las vistas de la ciudad…

son simplemente increíbles.

La recepcionista se me acerca después de lo que parecen horas, pero que solo han sido cuarenta minutos.

—El Alfa está bajando.

Va a una reunión —me informa.

—¿No le ha dicho que estaba aquí?

—frunzo el ceño.

—Hay un canal de comunicación y yo solo soy de nivel uno.

No he podido pasar del nivel tres, señorita Clark, pero puede interceptarlo cuando se vaya —dice.

¿¡Por qué coño no me lo ha dicho!?

Quiero gritarle, pero contengo la rabia.

El ascensor suena para indicar que alguien va a salir, y me levanto, caminando hacia él.

Se abre y veo a Maximus salir del ascensor, con los ojos fijos en un expediente que lleva en las manos y rodeado por una docena de personas.

Lleva un aspecto informal, con pantalones blancos y una camisa blanca metida por dentro, con las mangas remangadas hasta los codos y los tres primeros botones desabrochados.

De repente se detiene y levanta la mirada hacia mí.

Por un momento, mi presencia lo desarma.

Lentamente, una sonrisa se dibuja en sus labios.

—Jamila Clark…

—susurra.

—Hola, Alfa Maximus.

—Hola —dice, y sus ojos se suavizan al mirarme, como si fuéramos viejos amigos que se reencuentran.

Tiene una sonrisa encantadora.

«Por favor, dime dónde estás», la voz de Nicolás resuena en mi mente.

POV Nicolás
Estoy sentado en la cama, pensando en cómo me aparté de Jamila.

Ella me besó y yo me aparté.

¿Cómo podría no haberlo hecho?

En cuanto sus suaves labios se estrellaron contra los míos, imágenes de Apphia y de nosotros besándonos de la misma manera aparecieron en mi cabeza.

Me sobresalté.

Siempre me sobresalto cuando miro a Jamila y de repente me vienen a la mente imágenes de Apphia, o veo a Apphia en el lugar de Jamila.

No es justo que mi compañera se haya ido y que Jamila esté aquí, ocupando su lugar, y que ahora mi corazón la anhele.

Mi licano la desea.

¡La diosa Luna no debería haberme arrebatado a mi Apphia!

Cada vez que miro a Jamila, la toco o pienso en ella, me siento culpable.

Siento que estoy traicionando a Apphia.

Ella era el amor de mi vida.

Yo tenía planes para nosotros…, habíamos hecho planes.

Íbamos a casarnos en una gran iglesia antigua con toda nuestra familia y amigos como testigos.

Apphia quería un vestido de novia elaborado y un velo con una cola larga.

Ella entraría en la iglesia, todo el mundo se pondría en pie y yo lloraría lágrimas de alegría.

Me pidió que llorara.

Me río entre dientes al recordarlo.

Queríamos tener hijos, cuatro hijos.

Dos niños y dos niñas, todos de edades parecidas, para que pudieran ser amigos.

Fue muy específica con eso, como con todo lo demás sobre nuestro futuro.

¿Cómo puedo olvidar todas las promesas que le hice?

¿Cómo puedo borrar de mi mente el futuro del que Apphia y yo habíamos hablado?

Me seco las lágrimas que no sabía que me corrían por la cara y bajo a desayunar.

Jamila no está sentada a la mesa con mi familia.

—Nick, ¿dónde está Jamila?

—pregunta Mamá.

—Llegó treinta minutos antes que yo —respondo, sentándome en el otro extremo de la mesa.

—Gywn y yo la vimos a punto de entrar en el solárium, pero volvió a subir a buscar algo —dice Knox.

Busco en las habitaciones de arriba, pero no está.

¿Dónde está Jamila?

—¿La has encontrado?

—pregunta Papá cuando vuelvo a bajar.

Niego con la cabeza.

—Ehm, si estaba en la puerta del solárium, ¿pudo habernos oído hablar a Lily y a mí?

—dice Emily, con cara de culpable.

Doy un paso adelante, gruñendo.

—¿Hablar de qué?

—Nick, no te enfades conmigo, por favor —mi hermana pequeña se encoge.

—Emiliana, ¿¡qué coño dijiste!?

—gruño, haciendo que Papá me lance una mirada de advertencia.

—Le dije a Lily que os pedí a todos, y a ti, que fuerais amables con ella para ganarme el favor de su familia.

Lo siento —llora.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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