Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mi Luna Marcada - Capítulo 22

  1. Inicio
  2. Mi Luna Marcada
  3. Capítulo 22 - 22 CAPÍTULO 22 Mi pareja no lo hizo
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

22: CAPÍTULO 22 Mi pareja no lo hizo 22: CAPÍTULO 22 Mi pareja no lo hizo POV Apphia
Al día siguiente, me desperté con una sensación agradable y el pecho más ligero.

Es la primera vez en una semana que el dolor en mi pecho ha disminuido y no tengo ganas de llorar.

Normalmente, despertarme es una tarea difícil para mí después de recuperar los recuerdos de aquella espantosa noche.

Me incorporo y estiro los brazos.

Me llevo los dedos a la frente.

Todavía puedo sentir el beso de Nicolás en mi piel, y hace que se me atasque el aliento en la garganta.

Salgo de la cama para ir al baño, pero me sorprende ver una flor de loto en mi mesita de noche, debajo de un libro y con una nota de un blanco impoluto.

La cojo; está escrita en cursiva.

«Buenos días, Apphia.

Pasé un rato encantador contigo ayer.

Solo te mereces lo mejor, así que que tengas un día precioso».

Sonrío y acerco el loto entreabierto a mi nariz.

Huele de maravilla.

Leo el título de la novela nueva, Mujercitas.

Nunca la he leído.

La puerta se abre y entra Lily, con una bandeja en las manos.

Me sonríe.

—Buenos días, Apphia, estás radiante esta mañana.

—Buenos días, Lily.

—¿Tu inusual sonrisa y sonrojo tienen algo que ver con cierto príncipe alfa que vino a visitarte ayer?

—me escruta, con una sonrisa pícara en los labios.

—No.

Voy a darme una ducha —mascullo, corriendo hacia el baño.

¿Estaba sonriendo?

¡No me di cuenta!

Me quito la ropa y me meto en la ducha.

Mientras me lavo el cuerpo con agua tibia, mi mente se desvía hacia Nicolás.

Maldita sea, ¿por qué estoy pensando en él ahora?

La ducha está caliente y humeante.

Levanto mi dedo índice y escribo su nombre en la pared de cristal; lo borro y lo vuelvo a escribir.

Príncipe Alfa Nicolás Lavista.

Nicolás Lavista.

Nicolás.

Sacudo la cabeza y aparto de mi mente todo pensamiento sobre él.

Al salir del baño, me pongo unos pantalones blancos de sastre con un top ajustado de manga larga color canela y me calzo mis zapatos de tacón.

Encuentro a Lily en el dormitorio, bebiendo café.

Parece absorta en sus pensamientos y un poco triste.

—Lily —la llamo en voz baja.

Levanta la cabeza hacia mí y me doy cuenta de que tiene los ojos rojos.

No lo había notado antes porque llevaba unas elegantes gafas de sol.

—¿Estás bien?

—pregunto, preocupada.

—Sí, estoy bien.

Por favor, desayuna —dice.

Miro la bandeja, que incluye huevos sobre una tostada, salchichas y un tazón de fruta.

Doy pequeños bocados a la comida y me bebo el zumo de naranja.

—¿Terminaste?

—pregunta ella.

—Sí —asiento.

Lily frunce el ceño, mirando la bandeja de comida.

Abre la boca, pero la interrumpo:
—Estoy muy llena.

Prometo comer más en el almuerzo.

—Tendré que preguntarle al Doctor White si podemos aumentar la dosis de tus pastillas para el apetito —masculla.

Intento comer por ellos, pero es que no puedo.

La comida no me sabe a nada, por muy buena que parezca.

—Tengo una sesión con mi psicóloga —digo, molesta.

Se supone que es bueno para mí, pero no diría que me gusta.

No estoy acostumbrada a sincerarme.

Sinceramente, me da miedo que la doctora le cuente a Nicolás y a Lily lo que aprenda sobre mí si me abro, aunque me ha asegurado que todo lo que hablamos es confidencial.

Llaman a la puerta y Lily abre.

La princesa me saluda con la mano y se va justo cuando entra mi psiquiatra.

La Dra.

L.

Hudson es una mujer alta e impecable.

No puede tener más de treinta años.

—Apphia —dice amablemente.

—Hola.

La Dra.

Hudson me hace un gesto para que me siente en el sofá.

Se sienta frente a mí, con un aspecto severo pero relajado.

Coge su bloc de notas y se me queda mirando.

Pasan un par de días, pero sigo en el hospital.

No me gusta.

Empieza a asfixiarme.

Ya quiero irme de este lugar.

Sin embargo, no sé cómo empezar mi vida una vez que salga.

Con la ayuda de Lily, podría conseguir un trabajo y alquilar un sitio en la ciudad.

Le he mencionado a Lily varias veces lo de dejar el hospital y conseguir un trabajo para mantenerme, pero ella lo ha descartado muy al estilo de Lily.

—Apphia, todavía no estás lista, y mi hermano está buscando al hombre que se escapó.

Tienes que quedarte aquí por tu seguridad, cielo —dijo con una sonrisa.

Es como si no quisieran que me fuera, pero ya estoy más que harta del hospital.

La Dra.

Hudson y yo estamos en la azotea.

La convencí de que tuviéramos nuestras sesiones habituales aquí hoy.

Ella insistió en llamar a Nicolás y, por suerte para mí, él aceptó.

No entiendo por qué tienen que pedirle permiso.

—Apphia, ¿qué piensas del Príncipe Alfa?

—Su pregunta me pilla por sorpresa.

Nunca lo había mencionado en una de nuestras sesiones.

Me sonrojo y el pulso se me acelera al pensar en Nicolás.

Pienso en él a menudo, es como una atracción que no puedo resistir.

—Es amable conmigo —respondo, un poco nerviosa.

La Dra.

Hudson parece divertida.

—¿Solo amable?

—Es muy intimidante —confieso.

El Príncipe Nicolás emana un aura que lo hace intocable.

No sé cómo ni por qué, pero pude sentir su bestia interior, furiosa y a la vez tranquila.

Es indescriptible.

—Entiendo que pueda ser intimidante —dice—.

Creo que siente algo por ti.

Evalúa mi reacción.

Resoplo.

¿Sentimientos por mí?

Lo dudo.

—No sé cómo podría ser posible —susurro.

Entrecierra la mirada, impasible.

—¿Por qué no puede ser posible, Apphia?

Resulta estúpido siquiera pensar que siente algo por mí.

Es demasiado guapo y está fuera de mi alcance en muchos sentidos.

Puede tener a la chica que quiera.

Levanto la vista hacia ella.

Su mirada está fija en mí, interesada en mi respuesta.

—Bueno, porque él se ve como se ve…

y yo así.

Él es un Príncipe, y yo no soy nada, nadie —suelto de repente.

—No eres nadie.

Eres Apphia Aeson.

Y eres una joven muy atractiva; cualquiera te desearía.

—Mi pareja no lo hizo —mascullo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo