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Mi Luna Marcada - Capítulo 39

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39: CAPÍTULO 39: ¿Listo?

39: CAPÍTULO 39: ¿Listo?

POV de Apphia
Nicolás está ahí de pie.

Debería haberse dado la vuelta e irse a trabajar, pero se ha quedado mirándome fijamente.

Cada parte de mí se estremece.

Mi escalofrío no tiene nada que ver con el frío, porque mi cuerpo está caliente.

Él me hace estremecer y sentir mariposas en el estómago.

—Vete —digo.

El Alfa finalmente asiente con aire regio y gira sobre sus talones para abandonar el jardín.

Me quedo inmóvil, observándolo caminar con la gracia y la confianza de un alfa fuerte.

Hoy estaba de muy buen humor.

Incluso el Dr.

Hudson se dio cuenta y me preguntó al respecto.

Seis horas después, estaba en mi habitación con Lily y Vicky.

Me convencieron para que asistiera al banquete de la antigua Reina.

Nunca antes había estado en uno, así que dejé que me eligieran el atuendo.

El banquete me estaba poniendo nerviosa.

Odio las fiestas.

Las pocas a las que asistí en mi antigua manada acabaron conmigo siendo el hazmerreír de la fiesta o sirviendo mientras Calla y sus secuaces me ponían la zancadilla.

—¿De verdad tengo que ir?

—pregunto con el ceño fruncido.

—Sí, Apphia.

Te lo pasarás muy bien, y te permitirá ver caras nuevas y conocer gente —dice Lily.

Lily busca enérgicamente un vestido blanco en el armario, ya que todo el mundo irá de blanco.

Vicky se sienta en la alfombra blanca a mi lado.

Cierro el libro que estaba leyendo y me giro hacia ella.

—Y bueno, ¿en qué grado estás, Apphia?

—pregunta.

—En duodécimo.

—¡Yo también!

—exclama—.

Como ahora estás aquí, deberías venir a mi instituto.

Podríamos ir juntas y comer juntas.

Asiento, me gusta la idea.

Sin embargo, recuerdo que ni siquiera tengo dinero para eso.

—Bueno, no tengo dinero en este momento —digo con el ceño fruncido.

Lily se da la vuelta y me fulmina con la mirada.

—Apphia, te dijimos que no te preocuparas por el dinero.

Si quieres terminar el instituto, nosotras lo pagaremos.

—Muchas gracias —le digo.

—No es nada, tontita.

Vicky me contó más cosas sobre el instituto y que es el mejor de la ciudad.

Están de vacaciones.

Sus dos amigas también van allí, y Knox también.

¡El joven Príncipe también está en duodécimo grado!

—Lily, ¿puedes ayudarme con lo del instituto cuando empiecen las clases?

—pregunto.

—Claro, cariño.

Tres horas más tarde, me miro en el espejo, tímida.

Creo que me han arreglado demasiado.

Lily ha elegido un elegante vestido de seda blanco que se ciñe a mi cuerpo, dejando al descubierto mis huesudos hombros.

Pongo mala cara.

Sigo estando demasiado delgada e insegura.

Apenas tengo curvas, pero el vestido me sienta a la perfección, como si estuviera hecho solo para mí.

Llevo el pelo con un flequillo de cortina ondulado y el maquillaje está muy bien hecho; ni siquiera parece que vaya maquillada.

Llevo unos zapatos de salón clásicos con tacones de altura media-baja.

—¡Está despampanante!

—exclama Vicky radiante.

—Desde luego, nuestra Apphia es muy guapa.

Espera a ver lo que haré para su ceremonia.

Será la comidilla de la manada.

—Miro a Lily y frunzo el ceño.

—¿Qué ceremonia, Lily?

La princesa parece que la han pillado haciendo algo malo.

Abre la boca un par de veces, pero no le sale ninguna palabra.

—Eh…, para tu ceremonia de bienvenida… A la manada, ¿verdad, Lily?

—dice Vicky con voz aguda.

Entrecierro los ojos y asiento lentamente.

—No quiero una fiesta de bienvenida —murmuro.

—Bueno, deberíamos irnos.

Los invitados han llegado —dice Lily, guiándome fuera de la habitación.

Ella ya lleva puesto un elegante vestido de gasa blanco, mientras que Vicky lleva un vestido midi corto.

¡Están maravillosas!

Caminamos hacia el salón de baile.

Es impresionante, con dos enormes candelabros que brillan sobre todos.

Está elegantemente decorado con una luz tenue.

Suena una música suave y los camareros, vestidos con trajes negros, se mueven con facilidad entre la multitud de invitados con botellas de champán, rellenando las copas.

—¿Cuánta gente hay?

—pregunto.

Lily mencionó que era una reunión íntima, pero esto dista mucho de serlo.

—Unos cien.

Mamá sabe cómo montar una fiesta —dice, entrelazando su brazo con el mío.

Sonríe.

—¿Lista?

Nunca estaré lista para bajar ahí.

Pero asiento.

Bajamos las escaleras.

Miro más de cerca a los invitados, agradeciendo en silencio a Lily por este atuendo.

Todo el mundo tiene un aspecto impecable, todos de clase alta.

Pasé la siguiente hora al lado de Lily, que me presentó a algunas personas.

Mañana, solo recordaré algunos de los nombres.

Me observan; otros son menos amigables, pero la mayoría son amables.

Debo admitir que estoy intimidada.

Es la primera vez que asisto a una fiesta tan lujosa.

Estoy de pie en silencio mientras Lily charla animadamente con tres chicas preciosas.

Las mujeres cambiantes están en forma por el entrenamiento e irradian belleza y confianza.

—Y bien, Princesa Lily, ¿dónde está nuestro guapo Alfa?

No lo he visto en toda la noche —ronronea la rubia vivaz, sonrojándose.

Frunzo el ceño, con el corazón palpitante.

Están preguntando por Nicolás.

—He oído que él y Brooklyn han vuelto a hablar —resopla Tamara, la chica guapa con unas pulcras trenzas africanas rectas, mientras sorbe su champán con suma elegancia.

¿Y quién es Brooklyn?

¿Por qué está hablando con Nicolás?

Siento que algo extraño burbujea en mi interior.

—Brooklyn es una zorra mentirosa.

No te creas ni una palabra de lo que sale de su boca —dice la tercera chica, Ciaran—.

Como sea, el mes pasado en el baile de los Jones, ¡el Alfa y yo hablamos durante cinco minutos!

Fue mágico.

Me entregó la pulsera que se me había caído de la muñeca y sus dedos se demoraron en mi piel.

Tengo una oportunidad.

Imagínate, yo, su pareja, la madre de sus…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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