Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mi Luna Marcada - Capítulo 55

  1. Inicio
  2. Mi Luna Marcada
  3. Capítulo 55 - 55 CAPÍTULO 55 Crearon un vínculo
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

55: CAPÍTULO 55 Crearon un vínculo 55: CAPÍTULO 55 Crearon un vínculo POV de Apphia
La gente camina feliz por las calles pavimentadas y los niños juegan en los parques.

Todos visten con elegancia y todos los coches que he visto parecen caros y nuevos.

Es una manada feliz y pacífica.

Me hace sonreír.

Llegamos al centro comercial más grande que he visto en mi vida.

Todo es tan alto y cautivador, todo de cristal.

El centro comercial de mi manada me impresionó, pero nada comparado con este.

Miro a mi alrededor, fascinada como una niña.

Victoria me lleva a sus tiendas favoritas y, en pocas horas, Drake y Cedric ya están cargando bolsas de ropa y todo lo que Victoria pensó que necesitaba.

Todo es carísimo, sobre todo las joyas.

¡Intento comprender por qué aún no han rechazado la tarjeta!

—Creo que ya hemos comprado suficiente —digo, nerviosa.

—No, todavía tenemos que entrar en Victoria’s Secret.

Es mi tienda favorita ahora que pillo cacho —guiña un ojo.

Me siento fatal por haber gastado tanto dinero de Nicolás.

¡Incluso me ha comprado el último modelo de móvil y un portátil!

De repente, Drake suelta una risita a mi lado y yo hago un puchero.

—Le preocupa estar gastando tanto dinero —le dice a Vicky, y la comprensión aparece en el rostro de la guapa pelirroja.

Ella se ríe entre dientes y niega con la cabeza.

—Cariño, no podríamos hacerle ni un rasguño a su cuenta bancaria ni aunque compráramos el centro comercial.

Nicolás es un jodido multimillonario —explica.

Me la quedo mirando, sin palabras.

Sé que la familia real es rica, ¡pero esto me parece demasiado!

—¡Y ahora, a la tienda de Victoria’s Secret!

—me agarra de la muñeca y me lleva hasta allí.

—Oh, diosa mía —murmuro, mirando las telas que tengo delante.

No me extraña que Drake y Cedric se negaran a entrar.

Cojo un conjunto rojo y se lo enseño a Vicky.

—¡¿Pero cómo se pone una esto, y cuándo?!

—estoy perpleja.

Ella se ríe y se acerca a mí, sujetándome por los hombros.

—Puedes ponértelo cuando Nicolás y tú, ya sabes, lo hagáis —guiña un ojo, haciendo que me ponga roja de vergüenza cuando entiendo a qué se refiere.

Si es que alguna vez lo hacemos…

todavía me da demasiado miedo intimar.

Vicky se da cuenta de mi humor sombrío y frunce el ceño.

—Lo siento si yo…

—No, es que estaba absorta en mis pensamientos.

—Espera, ¿todavía no os habéis apareado?

—pregunta, sorprendida.

—No.

—Vaya, eso es tener autocontrol por su parte, ¿eh?

Apuesto a que lo está pasando mal —parece divertida.

—¿Qué significa eso?

—pregunto.

—Bueno, cuando los hombres lobo encuentran a sus parejas, se aparean casi de inmediato, y Nicolás es un alfa; sus ansias por ti son diez veces mayores que las de un licano normal.

Debe de estar usando todo su autocontrol para no follarte hasta el abismo —se ríe, negando ligeramente con la cabeza.

Él ya había esperado un mes porque yo no sabía de nuestro vínculo, pero cuando lo supe, aun así le hice esperar.

Debe de odiar tener una pareja como yo.

—Quiero aparearme con él, pero tengo un poco de miedo —admito.

Vicky no entiende mi razón, pero me sonríe.

—Bueno, será genial.

Es tu pareja y yo cuidaré de ti durante el acto de apareamiento —me asegura, dedicándome una sonrisa cómplice.

Continuamos con nuestras compras.

Todo en esta tienda es demasiado revelador y apenas tiene tela.

Vicky escoge las prendas para mí y yo las acepto a regañadientes.

Unos minutos después, estoy cansada y lista para irme.

Sin embargo, Victoria y los chicos insisten en que comamos algo, así que asiento y los sigo a un restaurante.

No puedo evitar la sonrisa que se dibuja en mis labios cuando entramos en el camino de entrada del castillo.

Estaba ansiosa por salir del coche.

Inmediatamente vi a Nicolás.

Parecía un dios griego, de pie con las manos en los bolsillos y su mirada persistente fija en mí.

Me acerco a él.

Me sonríe, una de sus escasas sonrisas.

Joder, qué bueno está.

—¿Me estabas esperando?

—pregunto, y él asiente, extendiendo su mano hacia mí.

La tomo, y las chispas se encienden en mi interior.

Me atrae hacia sí para darme un abrazo; me sorprende un poco, pero lo abrazo, inhalando su embriagador aroma.

—¡Sois empalagosos!

—grita una voz.

Nos separamos y giramos la cabeza hacia Knox.

Se acerca a nosotros con otros dos chicos.

Nicolás inhala mi aroma, pero frunce el ceño.

—¿Qué?

—Tienes demasiados olores encima.

No me gusta —gruñe.

Yo solo apoyo la cabeza en su brazo y lo beso.

—Me daré una ducha para que el único aroma que quede sea el mío —le digo.

Él me besa la sien, pareciendo complacido con la idea.

Le sonrío como una niña que ha recibido un caramelo.

—Knox, chicos —murmura Nicolás cuando los tres están a nuestro alcance.

¡Parece que han salido de un anuncio de revista!

¿Cómo es que todos los licanos son tan guapos?

Era injusto.

—Hola, Luna.

Es un placer conocerte.

Soy Stefan Barret —dice uno de los chicos, llevándose mi mano a los labios para besarla.

Barret tiene el mismo apellido que el beta de Nicolás, Blade.

«¿Serán hermanos?», me pregunto.

—Soy James.

Qué bueno que por fin estés aquí.

Debo decir que, en efecto, eres preciosa.

—James tiene una mirada embobada y una sonrisa perfecta en los labios.

Son unos ligones.

—Gra-gracias —tartamudeo.

—Ya la habéis conocido.

Largo de aquí ahora —ordena Nicolás, haciendo que Knox ponga los ojos en blanco y se dé la vuelta para irse.

—Adiós, Apphia.

Espero volver a entrenar contigo pronto —dice Knox.

Nicolás me toma de la mano y me hace preguntas sobre mi aventura de hoy.

Le cuento todo lo que compramos y no parece ofendido ni preocupado por el hecho de que hayamos comprado tantas cosas.

De repente me siento inquieta, como si me estuvieran observando.

Dejo de caminar.

—¿Qué pasa, Apphia?

—Siento que me observan —digo, insegura.

—Probablemente sea solo tu gata.

Te observa discretamente —dice con naturalidad.

Frunzo el ceño.

¿Observarme?

¿Pueden los gatos hacer eso?

Busco a mi alrededor, pero no veo a Shai.

Me sorprende que haga eso, sobre todo porque no muestra ningún interés en mí.

—Es una gata extraña —añade, frunciendo ligeramente el ceño.

—La quiero.

—Lo sé.

Creasteis un vínculo.

Tiene que ver con que seas una loba marcada.

Quizá sea tu animal guardián.

—¿Tú crees?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo