Mi maestro se volvió a desconectar - Capítulo 103
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103: Capítulo 103 – Adiós Pelusa 103: Capítulo 103 – Adiós Pelusa Editor: Nyoi-Bo Studio La puerta del reino se había abierto.
Bai Ze no podía creer lo que Yi Feng le relató.
Después de todo, lo habían estado intentando por decenas de miles de años.
Solo lo creyó cuando vio la apertura blanca flotante, que era tan alta como un ser humano.
Sintió un aura familiar, el aura de la raza divina de la que se había lamentablemente separado por todos estos años.
Era, efectivamente, la puerta que llevaba al Reino Divino.
¡Pero por qué ahora, justo ahora!
(⊙_⊙) ¿Él…, no quiere volver?
Bai Ze no estaba no estaba ni una pizca de feliz.
En lugar de eso, estaba a punto de largarse a llorar.
Acababa de regalar la Flor de Espíritu Negro y había decidido quedarse en este reino.
¿Por qué se abrió ahora la puerta del reino?
—Maestro espiritual, es esta… —preguntó Yi Feng con entusiasmo.
Bai Ze caminó hacia la apertura y asintió: —Sí.
—¡Genial!
—la familia Yi finalmente cumplió la promesa que había sido traspasada de generación en generación—.
Felicitaciones, Maestro espiritual, al fin puede volver a casa.
Bai Ze no respondió.
Giró para mirar a Shen Ying, que estaba de pie a su lado.
Su expresión era tranquila, pero sus ojos parecían poco dispuestos.
Parecía que esperaba que Shen Ying dijera algo.
Shen Ying se movió algo incómoda y limpió su garganta.
Agitó su mano diciendo, —Adiós, Pelusa.
Los ojos de Bai Ze se atenuaron, y lucía aún menos dispuesto.
Apretó sus puños y se acercó a ella, con su rostro teñido de un rojo intenso.
Respiró hondo y finalmente, encontró su voz: —Shen Ying, eres la única persona a la cual le he dado alguna vez la Flor de Espíritu Negro.
Shen Ying se detuvo a mirarlo.
—Ah, ¿por qué le estaba diciendo esto?
—¡De verdad!
—insistió, pensando que no le creía—.
Nunca…, nunca se la entregaré a otra.
Créeme —este era el recuerdo más importante para los seres de raza divina.
De repente, tomó la mano de Shen Ying.
Era la única chica que lo había hecho querer entregar la Flor de Espíritu Negro después de miles de años.
Yi Qing, que había estado parado a un costado desde un principio, se veía disgustado.
Se interpuso entre ellos, bloqueando las miradas apasionadas de Bai Ze.
—La maestra ha usado ya la Flor de Espíritu Negro para ayudarle a abrir la puerta del reino —¡aléjate de mi maestra, pequeño bastardo!, pensó—.
La puerta del reino solo estará abierta por un tiempo limitado.
Compañero Daoista, será mejor que se vaya ahora —¡piérdete!, se dijo.
Bai Ze titubeó por un segundo y luego fulminó con la mirada a Yi Qing.
La tensión entre ambos se elevó otra vez.
¡Odio demasiado a este mortal!
—¡Maestro espiritual, tiene que apresurarse!
—Yi Feng señaló con nerviosismo la puerta del reino, que rápidamente comenzó a encogerse.
Bai Ze se dio vuelta para echar un vistazo al portal, luego se giró para mirar hacia atrás a Shen Ying.
Finalmente, caminó varios pasos hacia la puerta del reino.
Se detuvo delante de ella, exploró la apertura con la mirada, que lanzaba destellos tan blancos como la nieve.
Frunció el ceño profundamente, rehusándose a atravesar la puerta.
Si pasaba por esa puerta, no podría volver.
Nunca más podría ver… —Por favor, Compañero Daoista —dijo Yi Qing de forma muy impaciente.
—Maestro espiritual, la familia Yi por fin ha podido cumplir la promesa que sus antepasados le hicieron hace decenas de miles de años.
Por favor… tenga cuidado —Yi Feng era un lío de emociones, no aguantaba ver partir a su Maestro Espiritual.
—Entre rápido, la puerta del reino se está cerrando —añadió Lonemoon.
Incluso Shen Ying agitaba sus manos.
—¡Adiós, adiós Pelusa!
Ve a casa a darte un banquete —hizo una pausa y añadió—.
Busca una linda bestia.
Hombre y bestia no tienen un buen futuro juntos.
—… ¡No quería una bestia!
Bai Ze sintió que lo habían apuñalado en el pecho.
La acidez se elevó por su garganta y su estómago se apretó.
No estaba dispuesto a irse.
De repente, recordó las palabras de rechazo que Shen Ying le había dicho el día antes: ¡dos especies diferentes no se pueden enamorar!
Pero ella claramente le había tomado cariño a él el primer día que se encontraron.
Él incluso lo tocó… lo tocó…, ¿por qué lo rechazaba ahora?
o (╥ _ ╥) o Si él volviera ahora, no solo serían especies diferentes; pertenecerían a reinos completamente diferentes.
Nunca se podrían encontrar otra vez, entonces él… En un momento, se llenó de resentimiento hacia el reino divino.
Miró detenidamente a la puerta del reino una vez más.
Fue entonces cuando apretó su mandíbula y respiró hondo, como si estuviera decidido.
Comenzó a dar la vuelta para estar frente a Shen Ying mientras anunciaba: —He decidido no… Antes de que pudiera terminar, sintió un dolor en el trasero.
Perdió el equilibrio y cayó de cabeza a través de la puerta del reino.
Al siguiente instante, se había ido.
La puerta del reino se selló después de que él pasó por ella.
Bai Ze y la puerta desaparecieron ante sus propios ojos.
Yi Qing y Lonemoon tranquilamente sacudieron sus piernas.
—Patriarca Yi, Bai Ze ha vuelto al Reino Divino.
La familia Yi debe tener muchos asuntos que atender ahora que se ha ido —dijo Lonemoon en un tono sombrío.
No parecía sentirse ni un poco culpable por darle un puntapié a Bai Ze a través de la puerta.
—Patriarca Yi, debe estar ocupado.
Mi Secta Invencible no lo retendrá por más tiempo —añadió Yi Qing, con una expresión neutra.
—Si tiene tiempo, por favor venga y visítenos otra vez.
Que tenga un buen viaje de regreso, Patriarca Yi.
—¡Yu Hong, despacha a nuestro invitado!
Yi Feng entró en shock.
Cuando recobró la calma, ya había bajado la colina.
—… ¿Acaso lo habían…, corrido?
Y justo antes de que le dieran un puntapié al Maestro espiritual para que entrara a la puerta, ¿estaba a punto de decir que ya no quería volver a casa?
(๑ŐдŐ) b Pensó que lo mejor sería fingir que no lo había escuchado.
—————— —Maestra, ¿qué quiere comer hoy?
—Yi Qing estaba mucho más aliviado ahora que Bai Ze y Yi Feng se fueron.
Sintió como si un enorme peso se había quitado de su pecho.
Ahora, estaba listo para hacer de chef otra vez—.
Usted trajo a casa mucho pescado.
¿Quisiera comerlo frito, asado, al vapor o hervido?
—Ehm… ¿qué tal un poco de todo?
—Shen Ying estaba muy satisfecha con la forma en que Yi Qing actuaba ahora.
Había muchos ingredientes para él.
—Bien, Maestra.
¡Ningún problema, Maestra!
—Yi Qing brincaba al caminar hacia la cocina.
Lonemoon vio que esos dos habían vuelto a sus costumbres estúpidas.
Hizo rodar sus ojos y en lo que quería salir por la puerta principal, se detuvo.
En cambio, se sentó a la mesa.
Hmm, me pregunto cómo sabe el pescado.
—Padre Niu.
—¿Qué?
—¿iba a ahuyentarlo para comérselo todo?
—¿Quién es Bai Ze?
—¿Eh?
—¿qué quiere decir?
—¿Está en la historia del libro?
—… —Lonemoon hizo una pausa y entendió lo que preguntaba.
Frunció el ceño y se sirvió una taza de té—.
¿Cómo supiste?
—él nunca lo mencionó antes.
—El día que volví —contestó Shen Ying con franqueza.
—¡Mierda!
—casi se ahogó con su té.
¿No fue ese el mismo día que él escuchó del nombre de Bai Ze?—.
¿Cómo rayos supiste que era un personaje en la historia?
—lo comprendió desde el principio.
¿Cómo lo hacía?
Era muy lenta cuando no usaba su cerebro, pero cuando sí lo hacía, siempre daba en el clavo.
—Lo sé por sus respuestas —Padre Niu no se preocupaba mucho de la gente dentro de la Secta Invencible, pero él solo le ha mostrado su lado feo a la gente de la secta.
Hacia la gente de afuera, siempre parecía cortés y tranquilo, ya que se preocupaba por su imagen.
Solo hablaría de ellos a sus espaldas.
Sin embargo, trató a Bai Ze de manera distinta.
Desde el principio, no demostró ningún aprecio por Bai Ze.
Cuando Yi Qing se opuso a él cuando estaba en la secta, Lonemoon insistió en ponerse de lado de Yi Qing.
Lonemoon hasta le dio un puntapié a Bai Ze a través de la puerta del reino.
Parecía como si Lonemoon hiciera todo lo posible para evitar tener que entrar en contacto con Bai Ze.
—¿Qué tipo de personaje molesto es Bai Ze en el libro?
—… —Lonemoon no contestó; solo frunció más el ceño.
Si no hubiera visto a Bai Ze, habría olvidado que este era un mundo que pertenecía al libro.
—No es un villano, ¿verdad?
—No es un villano —suspiró y jugó con la taza de té en sus manos—.
Lo dije antes, no recuerdo la mayor parte de esa historia porque se supone que es para niñas.
Es más, la historia se desarrolla en el Reino Inmortal.
Bai Ze es del Reino Divino.
Obviamente es mucho más fuerte y capaz que los inmortales.
Creo que podemos decir que es…, ¿la trampa del protagonista masculino?
—¿Entonces tiene algo que ver con el Chef?
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