Mi maestro se volvió a desconectar - Capítulo 148
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- Capítulo 148 - 148 Capítulo 148 - Protección de un Inmortal Divino
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148: Capítulo 148 – Protección de un Inmortal Divino 148: Capítulo 148 – Protección de un Inmortal Divino Editor: Nyoi-Bo Studio En unos segundos, las dos personas estaban de pie dentro de una extraña casa.
No había mucho espacio, pero en el interior había cuatro o cinco personas de pie alrededor.
Parecían mujeres mayores que iban ajetreadas, de acá para allá, preocupadas.
De vez en cuando, gritaban frases de aliento como: —¡Siga así!
¡Ya casi!
¡Está por llegar!
¡Con todas sus fuerzas!
—parecía una sala de partos.
—Hermana Guardia Fantasma, gracias por enviarme acá —la niña fantasma de repente soltó su mano.
—… —ya dije que no soy una guardia fantasma.
—¡Me voy!
—la pequeña le sonrió y desapareció en el estómago de la mujer embarazada, como si lo hubiera hecho mil veces antes.
Al momento siguiente, el sonido de un llanto de bebé llenó el cuarto.
—¡Ya está!
¡Ha dado a luz!
Shen Ying finalmente entendió lo que sucedía.
¿Podría ser esto la reencarnación…?
Solo estaba teniendo un sueño.
¿Realmente se había convertido en una guardia fantasma?
-_-||| Miró a su alrededor y luego flotó fuera de la sala, para observar que había estado en una cabaña.
Había un pequeño patio fuera de la cabaña.
Incluso adelante, había una llanura enorme, en la cual la gente trabajaba la tierra.
Al ver que ya que no tenía nada que hacer, Shen Ying decidió vagar alrededor del pequeño pueblo.
Después de que dio una vuelta, se dio cuenta que tenía un problema.
Al parecer, ese conjuro la había llevado directamente al reino mortal.
¡No estaba para nada cerca de su cuerpo!
Es más, no estaba segura si estaba confundida, pero por alguna razón, sentía que el tiempo pasaba mucho más rápido en este reino.
Como si los grandes cambios ocurrían a cada segundo.
La fantasma con la que llegó había crecido, ya era una niña que le llegaba a su cintura en un lapso de días.
Era solo que la pequeña había olvidado todo lo que había pasado antes de reencarnar.
Al igual que la otra gente, la niña ya no podía ver a Shen Ying.
Incluso el Qi negro que la rodeaba ya no estaba.
Habían hablado un poco después de todo, por eso Shen Ying le prestaba tanta atención a ella.
Observando la vida de la muchacha, Shen Ying podría decir que estaba llena de altibajos.
Esta era la primera vez que encontraba a alguien con tanta mala suerte.
La vida de esta niña se podía definir con una palabra: desafortunada.
En el momento que salía de su casa, se caía o a un desagüe o de una colina.
Podía pisar un charco de agua hasta en tierra plana, incluso encontrar una bestia salvaje en el más pequeño de los bosques.
Cuando bebía agua, se ahogaba; cuando intentaba sentarse en su casa, perdía el equilibrio y se caía al piso.
Su vida entera era como ver una película muda.
Se tropezaba y se caía cada tres o cinco segundos.
Por lo visto, esa mala fortuna era contagiosa también.
Cualquier persona que se acercara demasiado a ella inevitablemente terminaba involucrada.
Caería a un desagüe o por una colina con ella.
Lo mismo para sus parientes: Durante la temporada de la cosecha, su familia era la única sin una sola cosecha.
Vivían en las regiones más recónditas del pueblo, y aun así entraban a robar a su casa cada mes.
Su casa también se inundaba cuando llovía y se incendiaba cuando un volcán hacía erupción, o quedaba enterrada en un desprendimiento de tierra.
Era como una plaga viva, hacia donde fuera, llevaba su mala suerte con ella.
Shen Ying se dio vuelta para mirar a la muchacha al lado de ella.
Estaba en las puntas de sus pies, estirando su brazo hacia arriba, tratando de alcanzar una fruta en el árbol mientras tragaba saliva.
Shen Ying suspiró.
¡Qué niña tan desafortunada!
Así que estiró su mano y levantó la fruta un milímetro, solo para que quedara fuera del alcance de la muchacha … (๑̄∀̄๑) ¡Je je, no eres lo suficientemente alta!
La cara emocionada de la niña se volvió pálida inmediatamente.
Miró con ansiedad la fruta que estaba más allá de su alcance y apretó sus labios.
Sus ojos se llenaron de lágrimas y parecía que estaba a punto de gritar.
—¡Aquí está la yeta otra vez!
—una voz masculina gritó detrás de ella.
La niña se asustó.
Se volteó con miedo y vio a un gordinflón que parecía haber salido de la nada.
Lucía como el completo opuesto de ella, mientras ella era descuidada, él lucía limpio y ordenado.
Hizo una mueca furiosa al señalar a la muchacha y les gritó a sus compañeros detrás de él.
Unos niños que parecían tener la misma edad que el gordinflón de repente se acercaron, formando una pequeña ronda.
Observaron a la niña que estaba de pie bajo el árbol con malicia.
Uno tras otro, comenzaron a culparla de cosas diferentes.
—Mi madre dice que es una yeta y fenómeno.
Solo es buena para causarle daño a los demás.
No me extraña que sus padres no la quieran más.
—La vi tratar de robar frutas del árbol.
—No va a dañar los árboles frutales también, ¿verdad?
¿Y si el árbol después no da frutos nunca más?
—¡Péguenle!
¡No podemos dejar que dañe este árbol!
—¡Sí, las frutas son nuestras!
¡Peguémosle!
—No… no, no lo hice —la niña se asustaba cada vez más.
Incapaz de controlarse, lágrimas comenzaron a fluir por sus mejillas.
Se alejó varios pasos, con la intención de escapar, pero tropezó con la raíz de un árbol y cayó al suelo.
—No la dejen escapar —algunos de los niños corrieron hacia ella y se inclinaron para recoger piedras.
Estaban listos para lanzárselas a la niña.
Shen Ying frunció el ceño y silenciosamente extendió una de sus piernas.
—¡Ahya!
—el gordo líder de repente salió volando hacia adelante y aterrizó pesadamente en el piso.
Su frente comenzó a hincharse.
Hizo una pausa por un momento, incapaz de procesar lo que había pasado.
En ese momento, el dolor comenzó a ser más intenso y comenzó a gritar.
Todos lo quedaron mirando en shock.
Miraron a la niña y al pequeño gordinflón.
—¡Fue ella, debió haber sido ella!
¡Ya dañó a otra persona!
Golpéenla hasta… —¡Bam!
Otro niño que estaba atacando a la niña tropezó y cayó.
Hubo una serie de golpes fuertes.
Todos los niños que estaban atacando a la niña ahora yacían en un montículo en el piso.
—¡Mo… monstruo!
—parecía que los niños se dieron cuenta que estaban en peligro, ninguno de ellos se atrevió a atacar a la muchacha.
Se retiraron y observaron a la muchacha tímidamente—.
De verdad es un monstruo.
¡Rápido, corran…, huyan!
Inmediatamente, los orgullosos niños desaparecieron.
Mmhh, intimidar niños pequeños…, ¡sigue siendo adictivo!
La desafortunada niña se levantó despacio y miró a su alrededor, aturdida.
Shen Ying no podía saber lo que la niña pensaba, pero la observó darse la vuelta y comenzar a cojear a casa.
Shen Ying no pensó demasiado en esto.
No esperaba que la niña volviera en secreto a aquel campo en la noche para localizar ese árbol exacto.
De la nada, la muchacha sacó medio camote y lo puso en el suelo.
Luego, la muchacha se puso de rodillas.
—Es un Inmortal Divino, ¿verdad?
—preguntó con voz baja.
Miró a su alrededor con cuidado y dijo—: Escuché a la señora gorda de al lado decir que, si uno es obediente, los inmortales divinos lo bendecirían.
Quien me protegió hoy era definitivamente un inmortal divino, ¿verdad?
Miró alrededor con entusiasmo, como si esperara que algo apareciera.
No fue así.
Hizo tres reverencias, se postró y dijo: —Gracias, Inmortal Divino.
Yo… volveré con regularidad para pagarle mis respetos.
Entonces… yo… —bajó su voz cada vez más y tartamudeó.
Un poco después, encontró las palabras—.
¿Podría… podría seguir… protegiéndome?
Después de que terminó de hablar, se inclinó tres veces más.
Usó tanta fuerza que Shen Ying pudo oír el sonido de su frente golpeando el suelo.
—¡Seré obediente, muy obediente!
—esperó en silencio por algunos segundos.
Viendo que no pasaba nada, se fue con desilusión.
Contempló el suelo y vio media batata.
Este era el por qué…, ella odiaba a los niños pequeños.
Pero esta niña al parecer se envició con dar regalos.
Es más, ya no le quedaba nadie en su familia.
Desde entonces volvía al mismo árbol cada noche.
A veces, traía medio camote.
A veces, traía media papa.
A veces, traía medio rábano.
En otras ocasiones, traía alguna flor desconocida o planta.
Esa noche fue ligeramente diferente.
Trajo con ella una piedra que era casi tan alta como su muslo.
Luego, esculpió algo en la piedra muy concentrada.
—Inmortal Divino, Inmortal Divino, oí que otros decían que tengo que escribir el nombre del inmortal divino al cual le hago ofrendas.
Si no lo hago, usted no la recibiría.
Atrapé este pescado después de mucho trabajo y aprendí unas palabras del Hermano mayor Da Jun, de la familia de eruditos.
Ahora podrá recibir mis ofrendas en el futuro.
Cuando terminó de hablar, dejó una flor, se postró y saludó tres veces.
Aquí fue cuando Shen Ying vio las palabras escritas en la piedra: El Inmortal Divino Que Me protegió.
¡Le hizo una tumba!
—¡Hija de perra!
Al parecer la niña iba pensando en algo.
Pero de repente, la tierra comenzó a vibrar.
El cielo negro, como boca de lobo se encendió inmediatamente por cientos de miles de rayos de luz que cayeron a tierra.
Algo descendió de los cielos con un fuerte estruendo, aterrizando en la cumbre de la colina que estaba no muy lejos de donde Shen Ying estaba parada.
—¿Qué demonios?
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