Mi maestro se volvió a desconectar - Capítulo 205
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205: Capítulo 205 – Un tema de apariencia 205: Capítulo 205 – Un tema de apariencia Editor: Nyoi-Bo Studio Tenía mejillas rechonchas, pequeños labios de cereza y una tez pálida.
Los miró con sus ojos muy abiertos, dos hilos de cabello caían de su frente.
No era tan hermosa como Qi Chengyu o tan seductora como Ying Zhi, pero era inesperadamente… ¡adorable!
¡Muy adorable!
¡Excepcionalmente adorable!
╰(*°▽°*)╯ El corazón de Lonemoon se sacudió.
De repente se sintió sin aliento.
¡Mierda!
¿Por qué nunca había descubierto que Shen Ying era realmente tan… atractiva?
Hasta sintió un impulso de ¿Acogerla como su ahijada?
ლ (° △ ° ლ) —¿Qué está pasando?
—todos miraron a Lonemoon con curiosidad cuando éste de repente se volteó y agarró su pecho, haciendo esfuerzos por respirar.
Yi Qing se acercó con preocupación y jaló a Shen Ying hacia él para verla más de cerca.
—Maestra, qué le pasó a su cara… Se detuvo en medio de la oración, con una expresión aturdida en su cara.
Un rubor se extendió sobre su rostro, normalmente severo de aspecto, y su corazón comenzó a palpitar.
Nunca había notado que la Maestra era…, tan atractiva en realidad.
(⊙_⊙) —Oye, ¿Qué les pasó a ustedes dos?
—al ver las expresiones atontadas de los dos hombres, todos pensaron que había algo raro con la cara de Shen Ying.
Corrieron y examinaron su cara más de cerca.
—Maestra de secta Shen, usted… —dijo Chen Ge.
—Buen Corazón, no es… ¡Mierda!
—dijo Lan Hua.
—Compañeros Inmortales, qué pasa… ¡es tan, tan adorable!
—comentó Ying Zhi.
—¡Piérdase, todos ustedes!
¡Deje de mirarla, Mi Lady es solo mía!
—dijo Rábano.
—Hermana menor, ¿qué edad tiene?, ¿tiene compañero Dao?
¿Le gustan los Emperadores Celestiales, del tipo más joven?
—consultó Lan Yu.
—¡Piérdase!
¡Yi Qing inmediatamente mandó lejos a Lan Yu de un puntapié y sacó su espada!
—…—¡Estos retrasados!
¿No me digan que aparte del Rábano, ninguno de ustedes había notado alguna vez cómo luzco?
—pensó Shen Ying.
—————— Mar de Nubes, Palacio de Cristal.
Una persona pequeña, bajita, estaba agachada sobre un conjuro dorado.
Golpeaba la tierra con algo en su mano.
Con cada golpe, reventaban chispas del conjuro, y el talismán en el suelo se oscurecía proporcionalmente.
Mientras golpeaba, seguía refunfuñando para sí mismo.
—¡Hmph!
¡Ese mentiroso!
Cree que este conjuro estúpido me puede contener.
¡Nadie puede impedir que vaya a buscar señoritas lindas!
Shen Ying se agachó al lado de él.
Echó un vistazo al objeto en su mano y preguntó: —¿Qué es eso en tu mano?
—¡Un diente!
—el niño contestó sin vacilar.
—¿Qué tipo de diente?
—parecía a un trozo de palo.
—Es mi diente, naturalmente —el niño siguió—.
Es el diente que se soltó cuando tenía 4.500 años.
¡Y hasta ahora, mi diente no ha crecido de nuevo!
—de repente abrió su boca y le mostró el hueco entre sus dientes—.
Mi diente es el objeto más duro en el Mar de Nubes —se jactó.
—Ah… —asintió Shen Ying con su cabeza—.
Si es tan fuerte, ¿Por qué no lo rasgas con sus dientes?
El niño hizo una pausa para pensar y luego, al parecer convencido por su lógica, se acercó al suelo y mordió el conjuro.
Y, al final… ¡Su diente se trizó!
ε (罒ω 罒) з —¡Me mentiste!
—el niño miró con furia a Shen Ying, frotando su diente trizado—.
¡Morder el conjuro es doloroso!
Shen Ying dijo seriamente: —No dolerá una vez que se haya desprendido por completo.
—Tú… ¡Tú… Hmph!
¡Me hiciste enojar, no pienso molestarme más con tu presencia!
—el niño resopló con ira y continuó golpeando el conjuro con el diente enorme en su mano.
Después de dos golpes, su cuerpo se puso rígido.
La presencia de Shen Ying finalmente se había registrado en su cerebro.
Se dio vuelta para mirarla con una mirada atontada en sus ojos.
—¡Tú… quién eres tú!
—cayó al suelo en shock—.
¿Cuándo entraste?
—Ah, entré justo cuando dijiste que querías buscar señoritas lindas.
Poniéndose pálido de la vergüenza, el niño la fulminó con la mirada.
—Te advierto, no trates de evitar que rompa el conjuro.
¡O sea… te voy a devorar!
—dijo para luego abrir su boca y mostrar sus dientes.
—¿Por qué te detendría de romper el conjuro?
—había venido para persuadirlo de no dejar el Mar de Nubes.
—¿Eh?
—el niño la miró con sospecha—.
¿No?
¿Entonces por qué está aquí?
Ahí fue cuando un pensamiento vino a él y dijo de modo acusador: —¿Te envía ese mentiroso?
¡Grr!
He visto a todas las inmortales en el Mar de Nubes.
¡Ninguna de ellas es de mi gusto!
Tú tam… Hizo una pausa de repente, mirando a Shen Ying con interés.
No había visto a esta señorita antes.
¡Era bastante bonita!
Si fuera su… El rubor se extendió por su cara cuando pasó una idea por su mente.
—Ejem… obedeceré, pero sólo si te conviertes en mi linda hermanita.
—Ah —¿esto es todo?
Parecía que tenía una obsesión con la belleza—.
Entonces… El niño de repente corrió hasta ella y agarró su mano.
—¡Voy a comerte por completo!
—abrió su boca, que estaba llena de dientes agudos y mordió la muñeca de Shen Ying.
Entonces … —¡Crac!
—uno de sus dientes se rompió y se cayó.
—¡Auch!
¡Auch!
¡Auch!
—presionó se boca sangrante con su mano, gimiendo.
¡Esta señorita es realmente dura!
—¿Por qué me mordiste?
—preguntó Shen Ying, horrorizada por la acción del niño.
Él contestó con una mirada apenada: —Los Inmortales Demoníacos me dijeron que devorara señoritas lindas.
¿Qué rayos?
¿Quién fue el que puso tales ideas lascivas en su cabeza?
—Eso no era exactamente lo que querían decir.
—¡No me importa!
—la pequeña Bestia de Nubes quitó la sangre de su boca y tomó su forma original, un pez gigantesco, tan grande que bloqueaba el sol.
¡Qué pez…, tan enorme!
(⊙ o ⊙) —Me ha tomado tanto tiempo encontrar una señorita que me guste, —dijo con voz arrogante.
—¡aunque seas un poco baja, delgada y feroz para mi gusto, todavía quiero comerte!
—… —¡Muchas gracias!
—Y… lo más importantemente, tus pechos son demasiado pequeños.
Me gustan grandes.
Los tuyos son demasiado planos.
La boca de Shen Ying se retorció.
¿Planos?
—¡Son aún más planas que las de Ying Zhi!
—… Shen Ying sintió que las palabras resonaban en su cerebro: ¡Más planas que las de Ying Zhi… ¡Más planas que las de Ying Zhi!
—¡Pero como no te puedo ver una vez que estés dentro de mi estómago, supongo que no importa!
—con esto, abrió su boca.
Al instante, el agua de mar circundante formó un remolino enorme en su boca y comenzó a absorber todo.
Cuando al parecer Shen Ying estaba a punto de ser tragada, estiró el brazo y agarró uno de sus afilados dientes en su mano.
—Pequeña Bestia de Nubes… —Shen Ying sonrió y dijo de modo amenazante—: ¡Nadie te dijo que los animalitos que hablan sucio…, son devorados!
¡Para ser honestos, los niños pequeños eran los más molestos!
La bestia de nubes sintió que un aura aterradora se acercaba hacia él como una ola gigante.
¡Crac!
El diente en su mano se hizo pedazos.
Luego sintió que algo golpeaba su cabeza.
¡Paf!
Antes de que lo supiera, su cabeza había golpeado el fondo del mar.
Su mundo se volvió en negro.
El sonido de una voz enfurecida reverberaba a través del fondo del mar.
—¡Tú tienes el pecho plano!
¡Tan plano como una pista de aterrizaje, tan pequeño como un bollo!
—… —¿había usado él estos símiles?
Una hora más tarde.
—¿Todavía quieres comerme?
—Oooh… No.
—¿Todavía quieres dejar el Mar de Nubes?
—¡No, no, nunca!
—Qué dijiste sobre mí….
—Sus pechos son los más grandes, son tan grandes que no puedo ver su cara.
—…
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