Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mi maestro se volvió a desconectar - Capítulo 466

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mi maestro se volvió a desconectar
  4. Capítulo 466 - 466 466
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

466: 466 El ejército del Rey Demonio 466: 466 El ejército del Rey Demonio Editor: Nyoi-Bo Studio Palacio Demoníaco.

El rey lobo es uno de los siete reyes demonio de las Tierras del Sur, y gobernaba el área al norte de las Tierras del Sur.

En unos meros 800 años, había cultivado para pasar de ser un pequeño demonio, al rey demonio de duodécimo nivel que era ahora.

Sus talentos eran bastante extraordinarios.

Por lo tanto, tomó el área al norte de las Tierras del Sur, las más cercanas a la gente.

A causa del río espiritual, los cultivadores del mundo no eran capaces de aventurarse en las Tierras del Sur.

Además, las bestias demoníacas tenían su propia aura demoníaca, que podía repeler el Qi Espiritual de Cinco Elementos del río espiritual, por lo que éste no era ninguna amenaza para las bestias demoníacas, permitiéndoles ir y venir libremente.

Por lo tanto, este se convirtió en un refugio seguro natural para ellos.

Mientras más cerca estaba un área al río espiritual, eran más las bestias demoníacas que preferían vivir allí, ya que les permitía salir y cazar cultivadores y mortales libremente, si los cultivadores de nivel más alto los perseguían, podían esconderse detrás del río.

Pero solo debido a esto, no había gente en varios kilómetros alrededor del río espiritual.

Ni los cultivadores de nivel más alto se atrevían a acercarse a menos que tuvieran que hacerlo.

Para poder comer más carne humana llena del Qi Espiritual y mejorar su cultivación más rápido, el clan demoníaco hacía una marea de bestias cada cierto tiempo, llevando una multitud de demonios a cazar en áreas más lejanas.

Las ocasiones en las cuales hacían la marea de bestias eran inconsistentes, con tal de pillar a la gente desprevenida.

Y hoy era el día de una marea de bestias.

Esta vez, el objetivo del Rey demonio es una ciudad inmortal a varios kilómetros de distancia.

Sabían desde hace mucho tiempo que la ciudad inmortal era muy poblada, y en su mayoría eran cultivadores.

Si pueden atrapar algunos cultivadores de Alma Naciente, eso podría ayudarle a subir al décimo tercer nivel.

Al principio, no se atrevía a atacar una ciudad inmortal.

Pero recientemente, le llegaron las noticias de que dos cultivadores de Formación de Alma, que solían estar a cargo de su defensa, de repente dejaron la ciudad con prisa, llevándose con ellos a más de la mitad de los cultivadores de Alma Naciente.

Sin los cultivadores de Formación de Alma, sería más que fácil para ellos atacar la ciudad.

Era una posibilidad caída del cielo.

El rey lobo ya veía en el horizonte el día en el cual ascendería al décimo tercer nivel y se volvería único Rey de todos los Demonios en las Tierras del Sur.

Había reunido a decenas de miles de demonios hace mucho.

Y se había puesto de acuerdo con tres reyes bestias de undécimo nivel de los territorios cercanos para guiar a las bestias de las Tierras del Sur hacia el hábitat humano una vez que confirmaran el momento exacto.

Pero antes de que pudieran convenir aquel momento exacto para el ataque, un pequeño demonio corrió por el salón de audiencias con pánico, interrumpiendo su conversación.

—¡Su majestad, esto… no es nada bueno!

¡No es nada bueno!

—dijo el pequeño demonio, quien corría muy apresuradamente, con su cara llena del horror.

Sus pasos eran tan inestables que tropezó y cayó al piso.

—¡Deja de gritar!

—pidió el rey lobo, contemplando al pequeño demonio, irritado—.

¿Acaso no exigí que nadie me interrumpiera cuando discutimos asuntos con otros reyes?

—¡No… no es eso, su majestad!

¡Algo… algo ha pasado!

—señaló el pequeño demonio, más inquieto.

Su cuerpo de demonio se acurrucó en el piso, temblando ligeramente.

—¡Tiene que ser importante, o te comeré!

—amenazó el rey demonio, soltando una supresión.

El pequeño demonio tembló aún más, y como si tuviera sacado de su memoria algo horrible, apuntó hacia el exterior y dijo: —¡A… algunos cultivadores… han logrado entrar!

—¡Que cultivadores humanos han irrumpido en este territorio!

—exclamó el rey lobo, quien se quedó pasmado un segundo y comenzó a reírse como loco—.

Hahahaha… hay cultivadores que de verdad no le tienen miedo de la muerte y se atreven a entrar a las Tierras del Sur.

¡Excelente!

—sonaba alegre, no le preocupaba lo que decía el pequeño demonio, en lo absoluto—.

¡Déjame comerlos como un sacrificio a nuestra bandera, antes de atacar la ciudad inmortal!

—al hablar, lamía sus afilados dientes, como si ya estuviera probando la carne.

Le dijo a ese pequeño demonio—.

Dime, ¿Dónde está la persona ahora?

¿Todavía cerca del río espiritual?

—¡No… no!

—respondió el pequeño demonio, pálido—… ya están afuera del palacio.

—Hmph.

Entonces son hábiles —resopló con frialdad el rey lobo—.

Pero no vinieron en buen momento.

Justo cuando cuento mis tropas.

Hay decenas de miles de demonios en mi ejército allí afuera.

No será capaz de escapar, aunque tenga alas.

—¡Su… su majestad, el ejército ya… ya no está!

—informó el pequeño demonio, quien tembló como la luz de una vela en el viento.

—¿Qué quieres decir con que ya no está?

—preguntó el rey lobo, estupefacto, no entendiendo lo que escuchaba.

—¡Las decenas de miles de demonios del ejército… ni uno… no queda ni uno solo!

—¡Qué!

Acabo de revisarlos hace un cuarto de una hora.

¿Cómo no puede quedar ninguno?

—¡Es cierto!

Fueron… todos asesinados por esos… esos cultivadores.

—¡Tonterías!

—afirmó el rey demonio, agitando una mano, enviando una ráfaga de viento que mandó a volar al pequeño demonio por todo el cuarto.

Se levantó con furia, sin preocuparse más por los reyes demonios al lado de ellos, y caminó fuera del salón de audiencias—.

¡Tengo que ver qué tipo de cultivador humano te asustó tanto como para creer que puede detener a mi ejército demoníaco!

Al decir esto, por causalidad desactivó el conjuro a prueba de ruido en el salón y salió.

El aura demoníaca en todo su cuerpo se liberó al gritar: —¡QUIÉN ES TAN VALIENTE COMO PARA VENIR!

¡¡¡OUCH!!!

Antes de que terminara la oración, una bestia demoníaca gigantesca de repente cayó del cielo, se estrelló con su propio cuerpo, quedando debajo.

Antes de que pudiera reaccionar, un destello de luz de espada cayó inmediatamente después.

Y con un destello, algo perforó, como un clavo, a través del cuerpo del demonio, así como al rey demonio que estaba debajo… Después de eso… no hubo nada más.

Los tres reyes bestias que siguieron al rey demonio observaban.

En una fracción de segundo, sus caras palidecieron completamente.

Alzaron la vista al cielo inconscientemente, y sólo vieron que, entre el cielo lleno de un aura de espada, dos figuras blancas extrañas bajaban lentamente, trayendo con ellos una supresión aterradora, arrasando con ellos como una inundación.

Los tres reyes bestias temblaban juntos, para luego arrodillarse al mismo tiempo tan rápido como un relámpago.

—¡Perdónenos la vida, Gran Inmortal!

¡Lo sentimos!

Lonemoon y Yi Qing estaban algo desorientados antes de aterrizar, sus pies pisaban de casualidad el cadáver del demonio que había salido del salón de audiencias.

Yi Qing no les hizo caso a aquellos reyes bestias al sacar su espada espiritual del cuerpo con toda normalidad.

Lonemoon se rio de los tres: —Pueden tomar forma humana.

¿Bestias demoníacas de undécimo grado, supongo?

—¡Sí!

en efecto… Gran Inmortal —los tres temblaron.

—¿Entonces ustedes son los monarcas que dirigen este lugar?

—¡No, no… no somos nosotros!

¡No somos nosotros!

—los tres negaron, sacudiendo sus cabezas rápidamente.

—Entonces ¿Dónde está el rey demonio?

—… —los tres rostros palidecieron, y sus miradas bajaron al espacio debajo de sus pies.

¡Sus miradas estaban llenas de horror!

Solo aquellos dos se dieron cuenta que algo no estaba bien.

Intercambiaron miradas y saltaron de la espalda de la bestia.

Yi Qing agarró su cola y la tiró, quedando inmediatamente estupefacto.

—¿Oye, por qué hay otro debajo?

¡No lo había visto!

Un demonio lobo de dos metros de largo estaba aplastado bajo la bestia gigantesca.

Su respiración ya se había detenido, y su cuerpo estaba aplanado.

Al parecer la carne ya no se puede cocinar.

¡Qué lástima!

—¿Este… es el rey demonio?

—preguntó Lonemoon algo desorientado.

(⊙_⊙) Los tres reyes bestias asintieron juntos como pollitos picoteando granos.

—Er… ¡Qué nivel de incompetencia!

¡Morirse antes de entrar en escena!

¡Ya habían planeado desde antes una conversación interracial amistosa con él para solucionar los asuntos de comida, alojamiento y transporte en las Tierras del Sur!

¿Con quién se suponía que iban a hablar ahora?

—¿Qué hacemos?

—preguntó Yi Qing, guardando su espada y preguntó.

La esquina de la boca de Lonemoon se torció, pensativa.

¿Qué más podían hacer?

El líder había muerto.

Vinieron en vano.

Miró al demonio lobo muerto en el piso.

Aunque ya hubiera muerto, todavía había un fuerte olor a sangre y energía dolorosa alrededor de él, lo que no se disipó hasta después de mucho tiempo.

Era inimaginable cuánta gente se había comido, para tener una energía dolorosa tan densa.

¡Comparado con la coneja totalmente limpia de antes, este rey demonio era mucho peor!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo