Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 1
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1: Donde toda la miseria comenzó 1: Donde toda la miseria comenzó —Oukiwa, Imperio de Broteforge, Año 512—.
«El sol le pidió matrimonio a la luna.
Y la luna le dijo: no sé, no sé.
Dame un respiro.
♫»
Una banda pésima tocaba frenéticamente en una taberna aún peor.
En lo más profundo de la taberna, un cuarteto de tipos estaba reunido porque había tenido otro día de éxito.
—¡Aaahh!
Deberíamos ir a buscar a alguien a quien follar.
—¿Nosotros?
Lo dices como si quisieras tener sexo en grupo —respondió un chico bajo cuyas gafas ya estaban viejas y gastadas.
—¿Y por qué no?
—continuó Zack—.
¡Somos hermanos, así que no pasa nada!
—Luke, Zack está actuando raro —le advirtió el chico a Luke mientras se alejaba a gatas del grandullón—.
¿Por qué tienes que beber tanto?
¡Puaj!
¡Bam!
Zack se golpeó la cabeza contra la mesa al quedarse dormido.
Luke se agradeció mentalmente por no tener que interferir.
Ya se estaba esforzando lo suficiente para aguantar en un lugar tan apestoso.
—¡Eh, John!
¿Alguna vez has pensado en convertirte en aventurero?
—le exclamó Ynosuke, que tenía una ramera en cada brazo, al chico de las gafas—.
Tienes una mirada muy inocente para tu profesión.
—¡Qué va!
Los robos en Oukiwa valen mucho más.
El Gremio de aquí tiene demasiados aventureros fuertes como para que gente como nosotros intente competir, y las Mazmorras… al final, cerraremos el día llenos de heridas y sin un céntimo en los bolsillos.
—¡Jajaja!
¿Y tú, Luke?
¿Alguna vez has pensado en convertirte en aventurero?
—Sí, nunca te he visto en apuros.
Debes de ser tan fuerte como un Clase-B.
Luke sabía que los aventureros nadaban en dinero.
Desde el momento en que consigues una certificación de Clase-A, no tienes que volver a entrar en una Mazmorra nunca más, si no quieres, porque podrías amasar fortunas solo con proteger a familias nobles.
Sin embargo, el principal consejo que Luke escuchó de ladrones más experimentados cuando era niño fue:
«Nunca le robes a un aventurero».
«Ni se te ocurra acercarte a la bolsa de monedas de un tipo con armadura».
«Si una persona tiene un cuchillo, ten por sentado que está dispuesta a matarte si intentas robárselo.
Así que ni se te ocurra robarlo».
Ya había descartado dos de esos tres consejos, pero todavía quedaba uno que ni se le pasaría por la cabeza tachar de esa lista.
—No —respondió Luke a sus amigos.
Cuando su olfato percibió algo tan podrido que tuvo que taparse las fosas nasales y sus oídos captaron tres fuertes pisadas a punto de entrar en la taberna, Luke supo que algo estaba a punto de suceder.
La puerta de la taberna crujió al abrirse lentamente.
¡Ñiiic!
La banda del bardo dejó de tocar.
Acompañando a un hombre gordo, dos hombres enormes tuvieron que agacharse para entrar en el establecimiento.
Ambos llevaban una armadura completamente negra con detalles afilados y portaban mandobles en la espalda.
—Buscamos a alguien capaz y todos los presentes, menos los posibles ladrones y los bardos mediocres, están invitados a hacer la prueba para convertirse en guardaespaldas de la familia Strogueher.
Los interesados deben presentarse mañana a la una de la tarde en la puerta principal de la segunda mansión de la familia Strogueher.
Todos se sorprendieron por el anuncio; al fin y al cabo, un guardaespaldas ganaba cientos de monedas al año y lo único que tenía que hacer era acompañar a alguien durante algunos viajes y ocasiones especiales.
Era el trabajo perfecto para alguien que quisiera hacerse rico.
Sin embargo, esa persona tendría que lidiar con ladrones, secuestradores, maníacos y muchos otros tipos de gente de los márgenes de la sociedad.
Luke y sus amigos salieron por la puerta trasera antes de que el hombre entrara, pero pudieron oír el anuncio perfectamente.
—Vámonos a casa —le dijo Ynosuke a Luke, quien asintió.
Ynosuke no era tan fuerte como Luke, así que cuando recibió la señal de advertencia, agarró a John y dejó que Luke cargara a Zack.
Aquello estuvo mucho más cerca de lo que al cuarteto le hubiera gustado.
No les gustaba estar en lugares donde pudiera haber jaleo, y las tres fuertes pisadas fueron señal suficiente para marcharse.
Si no fuera por la lluvia, Luke podría haber olfateado el desagradable olor del hombre un poco antes.
El dúo de ladrones corrió durante unas cuantas manzanas, cargando a sus amigos.
John insistía en que podía correr solo; sin embargo, su única habilidad buena era abrir cerraduras que nadie más podía; por lo demás, era tan útil como un niño.
Cuando Zack por fin se despertó por las sacudidas, pudieron caminar hasta la calle principal como gente normal.
Estaba mucho más vacía de lo habitual, debido a la lluvia torrencial.
Los sinuosos callejones de Oukiwa ya se habían convertido en auténticas trampas debido a los charcos de barro.
Si no hubieran robado una carreta durante la tarde, el cuarteto aprovecharía todo este caos temporal para cometer pequeños hurtos.
John, mientras secaba los cristales de sus gafas, les preguntó a los otros tres: —¿Qué opinan?
¿No podría ser esta la gran oportunidad que hemos estado buscando?
Los Strogueher deben de tener una caja fuerte con montones de monedas de oro.
—¿Qué ha pasado?
—preguntó Zack confundido.
Ya estaba completamente sobrio tras la siestecita y, tal y como se había predicho, tenía un enorme moratón bajo el ojo.
—Un mensajero de la Familia Strogueher anunció a todos en la taberna que están buscando un guardaespaldas… —explicó Ynosuke.
—¿La Familia Strogueher?
—inquirió impresionado el gran pelirrojo—.
Son muy ricos.
—¡Sí, sí!
Son los portavoces oficiales del Gremio aquí en Oukiwa.
—Estoy de acuerdo en que deberíamos aprovechar esta oportunidad para infiltrarnos allí, pero Meredith es demasiado pesimista para permitirlo.
—¡Somos cuatro contra una!
Y si incluimos a Matthew, ¡somos cinco contra una!
No podrá negarse.
—Serán cuatro contra dos.
Yo no apoyo eso —dijo Luke mientras se quitaba la sudadera con capucha.
—Luke, pronto nos quedaremos sin trabajo en esta ciudad.
Parece que cada semana descubren otra Mazmorra minera por aquí y cada vez hay más aventureros esperando las Mazmorras tipo Torre.
Pronto no habrá espacio para los ladrones.
—Ynosuke, el hecho de que haya cada vez más Mazmorras es genial para nosotros, porque habrá cada vez más mercaderes de armas y piedras, y quizá si Oukiwa crece hasta el punto de convertirse en una Ciudad Industrial, tengamos la oportunidad de robar alguna Tienda de Genes algún día.
El grupo continuó discutiendo las posibilidades hasta que llegaron a la zona del puerto.
Allí atracaban barcos enormes, por lo que había un gran movimiento de gente día y noche.
Era el lugar perfecto para que se escondieran los ladrones.
Meredith había vivido mucho tiempo escondiéndose en callejones oscuros, por lo que creía que este era el lugar perfecto para que se escondieran ladrones experimentados.
También se había cansado de los bosques neblinosos.
Por eso ahora solo orquestaba los robos y se encargaba de las finanzas de la banda.
El almacén donde vivían no podía llamarse ‘hogar, dulce hogar’; sin embargo, era un lugar cálido donde podían comer y descansar.
El aroma del estofado de carne y verduras, al que ya estaban acostumbrados, despertó el apetito de los cuatro al entrar en el cálido almacén.
—¡¿Han llegado por fin, hijos de puta?!
—gritó Meredith enfadada.
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