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Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 194

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  3. Capítulo 194 - 194 La Mansión de los Condes
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194: La Mansión de los Condes 194: La Mansión de los Condes En la cima de la colina, en el centro de Latgor, había una Mansión de dos pisos hecha de tablones blancos, cuyas altas y puntiagudas murallas que la protegían también le conferían un aspecto intimidante.

Aquella Mansión destacaba en la ciudad, no solo por ser la casa más alta y hermosa, sino también por ser el único punto de luz que se podía ver con facilidad en toda la región.

Por tanto, era natural pensar que una casa tan hermosa atrajera la atención de los viajeros.

Cuando Masink y Marie abrieron la puerta de su Mansión, vieron a una hermosa mujer de cuernos rojos, ojos grandes y pelo rojizo anaranjado.

—Buenas noches, ¿cómo está?

¿Necesita algo?

—preguntó Masink con educación, queriendo mantener su disfraz mientras abría la puerta principal.

La ceja derecha de la medio dragón se crispaba frenéticamente mientras apretaba los ojos con todas sus fuerzas y una sonrisa forzada en el rostro.

Odiaba hacer eso, pero como el plan era distraer a los demonios para que Luke pudiera registrar la casa en busca de información o rehenes, tenía que seguir adelante.

Tanto Alexis como Luke habían aprendido del error que supuso la operación del Baile de Aniversario del Gremio Vasconcelos, y ella no quería involucrar a más inocentes esta vez.

—Solo soy una aventurera de paso y, como esta es la única casa con luz en todo el pueblo, pensé que no estaría de más preguntar si puedo pasar la noche.

Hace un frío que pela aquí fuera…

—dijo Alexis sin tartamudear, pero su expresión seguía siendo extraña.

Masink miró a su esposa para ver si le parecía bien acceder a la petición de la viajera.

No la conocían, solo sabían que era una aventurera y desconocían lo fuerte que podía ser, pero también sabían que la mayoría de los aventureros no eran capaces de suponer una amenaza para ellos.

Cuando Marie se encogió de hombros, pensando que la situación podría ser divertida, Masink sonrió con malicia.

—Ha llegado en buen momento, señorita.

Nuestra cena está casi lista para servirse…

—Sí, sí.

Adelante, entre —dijo Marie y le tendió la mano a la Clase S, sin preguntarse quién era en realidad la medio dragón.

Con la primera parte del plan completada, Alexis se sintió un poco más tranquila.

Sin embargo, ahora venía la peor parte de todas: mantener la mentira.

Al entrar por la puerta principal de la Mansión, Alexis se encontró con un vestíbulo muy bien iluminado por un candelabro de cristales amarillos que, de algún modo, imitaba la luz de las velas.

Había visto algunos tipos de cristales luminosos que reaccionaban a la oscuridad, pero nunca uno que iluminara tan bien.

El suelo de madera de la residencia relucía con semejante barniz.

Las alfombras de diseños detallados y materiales de clara calidad también cubrían partes del suelo en algunas habitaciones, acentuando el ambiente elegante de la residencia, que parecía de un nivel superior incluso al de la Mansión Strogueher.

Masink y Marie también vestían elegantes prendas de lana, ricas en detalles de todo tipo, pero que mantenían su tono rojo, como los ojos de los dos demonios.

Por la forma de actuar de la pareja de Condes, que mostraban tanto autocontrol, Alexis no podía determinar si eran los demonios quienes actuaban o si se trataba de los propios poseídos.

«Date prisa, por favor, Luke…», rogó para sus adentros la medio dragón, pues no sabía si podría soportar por mucho tiempo el disimulo y las miradas agobiantes de los demonios.

Antes de que Alexis llamara al timbre, Luke subió por la ladera que conducía a la parte trasera de la Mansión.

Al pie de la colina encontró un hermoso jardín, lleno de flores blancas y, extrañamente, unas cuantas orquídeas negras.

Como a Luke le importaban un bledo los jardines, y menos aún las flores, fue directo a la puerta trasera.

Con la ayuda de una ganzúa que le había comprado a un mercader durante su viaje a Latgor, Luke hizo retroceder el pestillo de la puerta y la abrió en silencio.

Al entrar, Luke pudo oír a Masink y a Marie hablando con la Clase S en la entrada.

«¿Dónde guardarían los demonios la información secreta?», se preguntó Luke.

Durante su imprudente adolescencia, Luke se había colado en algunas casas de la Ciudad Media, por lo que sabía que los despachos eran los mejores lugares para buscar cosas de valor.

Sin embargo, esta Mansión era bastante grande y podría tardar más de dos horas en registrar todas las habitaciones en silencio.

Por tanto, Luke necesitaría un poco de suerte e ingenio.

Rápidamente, Luke se coló por la Mansión y no tardó en darse cuenta de que los demonios no estaban solos en la casa.

En la cocina, un hombre alto de brazos grandes y piernas largas cortaba con torpeza una zanahoria entera.

Su aspecto era completamente estrafalario, sobre todo porque sus miembros eran desproporcionados.

Su olor era a podrido, pero la comida que preparaba desprendía un buen aroma.

El medio lobo sopesó la idea de matar al cocinero en ese mismo instante o amenazarlo para conseguir la información que necesitaba.

Aun así, llegó a la conclusión de que sería demasiado peligroso, porque si alguno de los demonios notaba su desaparición, todo se iría al garete.

Basándose en la lógica de sus experiencias previas, Luke supuso que un despacho no podía estar cerca de la cocina y abandonó esa zona de la casa.

Esta acción hizo que evitara a Masink, que entró de inmediato en la cocina para pedirle al cocinero que preparara un plato más.

Como Luke no sabía si había más empleados en la residencia, procedió con el mayor cuidado posible.

En cierto momento, Luke se encontró en el vestíbulo principal y, al ver la gran escalera alfombrada, pensó que sería buena idea buscar en el segundo piso.

Como las voces de la pareja de demonios resonaban con facilidad por toda la casa desde el comedor, Luke dedujo que no habría problema en subir a echar un vistazo, ya que no estaban cerca.

Por suerte o por desgracia, encontró una puerta entreabierta en uno de los primeros pasillos, por donde se filtraba la misma luz amarillenta que salía de todas las habitaciones.

Antes de entrar en la habitación, Luke usó su olfato para asegurarse de que no había nadie, sin detectar ninguna respiración.

Luego, movió la puerta con destreza para ver si crujía y, al no hacerlo, se coló en el despacho.

«Puaj…, ¿qué es ese olor?», pensó Luke, y de inmediato se tapó la nariz con la mano derecha.

El medio lobo creía que se había acostumbrado a los malos olores como los de las Mazmorras o los de los cadáveres, pero este era desagradable de una forma distinta, como si le quemara la garganta.

Luke miró en la dirección de la que provenía el fuerte olor y vio el cuerpo de un animal clavado en la pared; sin embargo, aquel animal no se parecía a nada que Luke hubiera visto jamás, pues poseía los rasgos genéticos de un león, un gato y un toro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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