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Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 20

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  3. Capítulo 20 - 20 La Senda Silenciosa
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20: La Senda Silenciosa 20: La Senda Silenciosa —¿Cuál es tu relación con Shiro?

Martha me dijo que cuando fue a presentártelo, ambos dijeron que ya se conocían y parecías bastante entusiasmado.

—Shiro y yo solíamos hacer algunos servicios juntos —respondió Luke sin titubear.

Estaba bastante seguro de sí mismo.

Ayumi continuó mirándolo fijamente por unos segundos, pero el medio lobo no se inmutó ni intentó complementar su respuesta.

Entonces ella asintió y, con un gesto de cabeza, le pidió a Martha que comenzara a servir la comida.

La sirvienta se acercó con un carrito y comenzó a servir primero a la Matriarca.

—El día de la evaluación, Oliver te preguntó si alguna vez habías entrado en una Mazmorra, ¿verdad?

Luke se limitó a asentir, recordando la pregunta del viejo guardia mientras conducía a los cinco elegidos al interior del salón.

—Entonces, respóndeme, ¿cómo te las arreglas para ser tan hábil si nunca has entrado en una Mazmorra?

—inquirió Nathalia.

Había entrenado toda su vida con los mejores maestros disponibles y, sin embargo, no podía ni acercarse a una victoria contra el medio lobo.

Luke se dio cuenta de que lo estaban interrogando, así que optó por la sinceridad.

—Hay varias formas de ser fuerte.

En ese breve lapso, Martha les sirvió a todos.

Luke esperaba que la mujer también se sentara, pero en lugar de eso, se disculpó y se marchó.

Cuando el aroma del filete llegó a la nariz del medio lobo, este pronto dejó de darle importancia y empezó a comer, acompañado por las dos mujeres, quienes parecían satisfechas con sus respuestas; al menos, por el momento.

Nathalia sabía que era fuerte, solo que no sabía si actuaría con valentía cuando entrara en una mazmorra.

*
Después del almuerzo, los hermanos Jognart se detuvieron frente a la escalinata de la mansión para que Nathalia y Luke pudieran subir al carruaje.

Alonso Jognart, el hermano delgado, seguía muy cohibido en presencia del medio lobo, pero, intentando combatir sus miedos, le gritó a Luke con fuerza: —¡Vamos, sube!

Te llevaremos al gremio.

Sin embargo, la sonrisa de Alonso se marchitó cuando Luke pasó de largo el carruaje.

—¿No vamos en el carruaje?

—inquirió Nathalia, sorprendida.

Luke se mantuvo serio y respondió: —No.

La joven se quedó aún más confundida, pues el pueblo estaba a una milla de la mansión y sería mucho más rápido ir en el carruaje.

Albert Jognart, el hermano más robusto, comprendió perfectamente por qué el medio lobo había rechazado el carruaje y consoló a su hermano, que se puso aún más nervioso al pensar que le caía mal a Luke.

Los bosques de Vasconcelos eran exuberantes, sobre todo en verano, y para Luke esto era todavía más perceptible, pues había vivido mucho tiempo encerrado en la ciudad de Oukiwa y apenas sabía lo que era el aire puro.

Mientras caminaba por el tranquilo camino que atravesaba el bosque, se preguntó si lo que pasó en la biblioteca fue real.

¿Realmente había besado a la Matriarca de los Strogueher?

Para un ladrón, esto era como una alucinación.

Sin embargo, no se preguntaba si volvería a ocurrir.

El medio lobo comprendía a la perfección que ella solo lo había hecho para proteger a su hija.

Como muestra de respeto por el gesto de la mujer, Luke empezó a tratar a Nathalia con más profesionalidad, igual que si estuviera protegiendo a un anciano gordo.

A Nathalia no le costó darse cuenta de que Luke la trataba ahora con más seriedad, pero no sabía si alegrarse por ello.

Ella albergaba la esperanza de hacerse amiga del medio lobo.

Entre el susurro de las hojas, los oídos de Luke captaron un sonido débil.

«¡Quec!

¡Quec!».

Parecían pequeños murmullos incomprensibles.

Cuando Luke dejó de caminar, Nathalia se dio cuenta de que algo andaba mal.

El medio lobo la miró y, sin necesidad de decir nada, ella entendió lo que debía hacer.

Un tenue resplandor apareció cuando la joven invocó su Arma de Panspermia.

Se trataba de una lanza de dos puntas, rematadas con un material oscuro.

Una vez más, el medio lobo empezó a seguir el ruido que había oído, sin decir nada.

Valiéndose de toda su experiencia en el sigilo, Luke se adentró en los arbustos sin que estos emitieran el más mínimo sonido.

Nathalia, que rodeaba la espesura, admiró la pericia silenciosa del joven, pues para ella seguía siendo algo incomprensible.

«¡Quarac!».

«¡Qurek!

¡Queak!».

Luke no se atrevió a desenvainar la espada que le había regalado Ynosuke.

Sabía que, al acercarse, el arma haría ruido al ser desenvainada.

Al poco tiempo, los murmullos se hicieron tan fuertes que hasta Nathalia pudo oírlos con claridad.

Una joven estudiosa como ella fue capaz de reconocer aquel idioma en el que los chasquidos parecían palabras.

—Es el idioma de los Goblins —murmuró Nathalia para sí mientras seguían el sonido, tan bajo como pudo.

Sabía que Luke tenía un oído sobrehumano.

Él miró hacia atrás, perplejo, pues nunca había oído hablar de un idioma goblin y, mucho menos, de que pudieran salir de las Mazmorras.

Si estaban tan cerca de la mansión, su obligación era encargarse del asunto.

Como hasta ese día nunca había estado cerca de un goblin, Luke no podía diferenciar su respiración de la de los otros animales del bosque, por lo que no podía decir con exactitud cuántos eran.

Nathalia, hasta ese momento, solo había leído sobre los goblins y tampoco había tenido la oportunidad de luchar contra uno, pero que hubiera algunos cerca de los terrenos de su casa le provocaba más miedo que emoción.

Entre los árboles, el medio lobo por fin consiguió divisar a los goblins.

Aquellos monstruos eran famosos entre los Aventureros de Clase E y D, pues sus dientes valían una fortuna.

Eran seres de piel verde oscuro, cubiertos de desagradables verrugas longitudinales.

Dos de los rasgos principales que Luke advirtió fueron sus orejas alargadas y sus pupilas verticales.

Sin embargo, la mirada inexperta del medio lobo le fue de gran utilidad en ese momento, pues le impidió quedarse paralizado como Nathalia.

La joven casi se cayó de espaldas al ver a aquellos seres verdes, porque no eran del tamaño estándar de un metro y medio.

Estos medían casi lo mismo que Luke y, además, eran muy fuertes físicamente, por no hablar de los tatuajes tribales que lucían en el abdomen y los brazos.

Cuando el medio lobo vio la expresión de terror en los ojos de la joven, se dio cuenta de que aquellos no eran goblins comunes, así que desenvainó su espada y, tal y como había previsto, la vaina tintineó con el movimiento.

—¡Quédate aquí!

—gritó mientras se abalanzaba hacia los monstruos.

Solo había tres goblins parloteando entre los árboles y los arbustos.

No tardaron en percatarse de la presencia del medio lobo y recogieron los cuchillos que tenían tirados en la hierba.

Uno de ellos chilló con furia, y sus cuatro dientes caninos quedaron al descubierto.

Aquellos colmillos eran tan grandes como los de un tigre.

______
Discord con ilustraciones de los personajes:
https://discord.gg/qz2vDAn7Kb

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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