Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 209
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Capítulo 209: Danza de espadas
Mientras Luke se acercaba al gimnasio de la finca Strogueher, oyó gritos de aliento que pronto fueron solapados por el estruendo de un trueno.
Cuando Luke apareció en la puerta, la gente ni siquiera se percató de su presencia, porque estaban concentrados viendo el combate de práctica.
Para sorpresa de Luke, quienes practicaban eran Nathalia y Stella Hoka, la anterior Campeona del Torneo de Leyendas.
La Elfa de pelo blanco y ojos rojos parecía más madura de lo que Luke recordaba. De alguna manera, su mirada parecía más centrada. Además, llevaba el pelo recogido en un moño en lo alto de la cabeza, a diferencia de cómo solía atárselo en una coleta.
La compañera de entrenamiento de Nathalia, Stella, no parecía haber cambiado nada desde la última vez que Luke la vio, durante el selectivo de la Familia Strogueher. Su pelo seguía siendo grisáceo y aún tenía una expresión serena, casi inexpresiva.
El combate de práctica de las dos parecía más bien una danza, lo que hizo que Luke se diera cuenta de lo mucho que había evolucionado Nathalia. Las dos mujeres se deslizaban por el campo de batalla, y el fragor de sus espadas al chocar resonaba por los cuatro rincones del gimnasio. Como Luke había entrenado con Nathalia todos los días durante un tiempo, para él estaba claro que sus movimientos estaban más pulidos que nunca. Sus pies eran más rápidos y, por ello, sus avances y retrocesos también eran más potentes y diestros. Ahora casi no necesitaba levantar los pies del suelo para moverse, lo que solía crear un instante que su oponente podía aprovechar.
Sin embargo, Stella Hoka no se quedaba atrás de Nathalia en esgrima, pues sus movimientos también eran diestros, manejando con maestría la ligera espada de madera.
Luke pudo darse cuenta rápidamente de que Stella conocía algún arte de la espada, porque su método de sujetar la espada con una sola mano y bajo el antebrazo derecho era ciertamente poco común.
—¡Vamos, Nathalia, esta vez puedes vencerla! —gritó Livia Strogueher, atrayendo la atención del medio lobo.
—¡Atácala por abajo, ese es su punto débil, Stella! —exclamó Lais Strogueher. Luke no conocía a esta Elfa, ni a algunos de los otros Elfos del grupo que vitoreaba.
—No dejes que te avasalle. ¡Sube la guardia! —exclamó Jilly Strogueher, preocupada.
—Oye, ¿ese no es Luke? —preguntó un Elfo de pelo blanco a sus primas, señalando la puerta del gimnasio.
El medio lobo no pudo esconderse, así que se limitó a saludarlos con la cabeza, lo que les hizo perder por completo el interés en la batalla. Nathalia también giró la cara para mirar cuando oyó el nombre de Luke.
Cuando Nathalia giró la cara, Stella no dudó en aprovechar la oportunidad e intentó atacarla. Por suerte, Nathalia fue rápida y consiguió bloquear el golpe. Tras deslizarse hacia atrás en el campo de batalla por el choque de las dos espadas de madera, Nathalia arrojó la suya al suelo y corrió hacia Luke.
—¡Luke! ¡Has vuelto! —gritó, momentos antes de saltar a los brazos de Luke, quien la sujetó por instinto—. ¡Ha pasado tanto tiempo!
Livia y Jilly contuvieron sabiamente la emoción de sus primas para dejar que Nathalia y Luke hablaran en paz.
—Y bien, ¿cómo estás? —preguntó Luke, aun con Nathalia abrazándolo con fuerza.
La Elfa se dio cuenta de que su emoción podía ser excesiva por estar en público y soltó a Luke del abrazo.
—Estoy bien, y más fuerte también —dijo con orgullo, rascándose con el lateral del índice derecho la parte entre la nariz y los labios—. Ahora vengo aquí siempre que puedo a practicar en el gimnasio con mis primas o con Stella. —Nathalia señaló a la mujer de piel negra.
Luke saludó a Stella con un gesto de cabeza mientras ella iba a recoger la espada de madera que Nathalia había dejado caer al suelo. Ella le devolvió el saludo con un gesto de cabeza y un semblante serio, algo que a Luke no le importó en absoluto.
—He notado que eres mucho más hábil. También he oído que te uniste a la Academia Noble Oukiwa. ¿Te está gustando?
Nathalia enarcó las cejas, porque que Luke supiera eso significaba que había llegado al menos hacía unos minutos. Pero no estaba molesta por no haber sido avisada antes porque, al fin y al cabo, ya le habían advertido que llegaría entre la tarde o la noche.
—Ehhh… digamos que prefería los tiempos en que era una Aventurera de Clase-F a estudiar bestiarios completos y características de monstruos. Pero basta de hablar de mí, cuéntame de ti… Conseguiste encontrar a quien buscabas, ¿verdad?
El medio lobo sonrió. —Sí, me alegro de haberlo hecho. Si te parece bien, se quedarán en tu casa hasta que se resuelvan los problemas.
—¿Ya estás al tanto de lo que pasó en la Mazmorra, «medio lobo»? —se entrometió Stella Hoka en la conversación, provocando que hasta los otros adolescentes se callaran por fin, pues al fin y al cabo había comenzado la conversación entre dos Campeones consagrados del Torneo de Leyendas.
Luke miró a Stella Hoka, sorprendido por su grosería. Recordaba que había sido un poco sádica desde el selectivo de los Strogueher, pero aun así, no se había esperado este comportamiento.
—Sí, me lo dijo un guardia —le respondió él brevemente y se volvió para hablar con Nathalia.
—¿Y no vas a hacer nada para mejorar la ciudad? Eres el actual Campeón del Torneo de Leyendas; deberías entender la importancia de ese título y el mensaje que conlleva.
Impaciente, Luke casi puso los ojos en blanco con disgusto, porque lo único que quería era tener una conversación normal con su compañera, a la que no había visto en tanto tiempo.
—Antes que nada, ¿puedes recordarme tu nombre? —inquirió el medio lobo. Como Nathalia acababa de decirlo, él recordaba su nombre, pero quería burlarse de ella.
—¡Tsk! Me equivoqué contigo. Nebezial sería mejor Bi-Campeón que tú porque al menos él tenía ambiciones; tuviste suerte de hacerlo enfadar.
—Oye, Stella…, ten cuidado con tus palabras. Luke entrenó duro para poder ganar el torneo —declaró Nathalia, que empezaba a aburrirse de la intriga.
—Tranquila, Nath… —Luke le puso la mano en el hombro a la Elfa de pelo blanco—. ¿No te has dado cuenta de que solo está buscando un pretexto para sacarme de quicio y así poder retarme a una pelea? Parece ser ese tipo de persona.
Los ojos de Stella se abrieron de par en par, de espaldas a todos, pues esa era precisamente su intención. Todavía albergaba la consternación del día en que Luke fue elegido para ir a Vasconcelos, y ella se quedó en Oukiwa solo como señuelo de atención para el resto de los Strogueher.
Entonces, Stella se dio la vuelta y dijo con una sonrisa sádica, que ninguno de los Strogueher a los que había protegido había visto nunca en su rostro: —¿Y bien, te vas a mear en los pantalones o estás dispuesto a aceptar el desafío? —confirmó la teoría de Luke.
La respuesta del medio lobo fue dejar caer su abrigo al suelo. Desde hacía tiempo, Luke había querido demostrarse a sí mismo que no había sido suerte, y mucho menos el destino, haber pasado el selectivo de los Strogueher.
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