Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 237
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Capítulo 237: Traumas Forjados en Hierro
Kaizer estaba impresionado por aquel medio bestia frente a su jaula, pero decidió permanecer en silencio. No conocía a Luke, y no iba a empezar a confiar en él solo por decir unas cuantas palabras bonitas.
Sin embargo, los ojos del anciano frente al medio lobo brillaron ante las palabras de Luke. Antes de que empezara a contar, Luke abrió el y sacó una bolsa de comida, que repartió a cada una de las nueve personas enjauladas. En el fondo, Luke temía que fueran fuertes por los experimentos que Vinigo les había hecho y que pudieran intentar atacarlo.
Después de que empezaron a comer, todos se volvieron menos recelosos con el medio lobo, así que el anciano empezó a explicar en detalle lo que ocurrió para que acabaran en las garras de Vinigo.
—Estábamos todos en un barco gigantesco organizado por el Reino Flark para enviar refugiados a un pueblo llamado Colina Forja por culpa de la guerra. En total, en el barco había más de doscientas personas y nadie sabía si el barco lograría o no cruzar el mar para llegar aquí, al Reino Skoll.
—¿Se perdieron? ¿No tenían brújula? —preguntó Luke.
—Si solo hubiéramos atracado el barco en el lugar equivocado, no habríamos acabado aquí. En medio del mar, nuestro barco de refugiados fue atacado por barcos piratas…
—¿Piratas?
—Exacto, la peor pesadilla para cualquiera que viaje por mar. Malditos hombres que no tienen piedad ni con los niños, las mujeres o los ancianos, y con nosotros no fue diferente. No sabría decirle cuántos barcos había, pero fueron más que suficientes para que nos vendieran en los pueblos costeros de algunas ciudades del Continente Hati, que probablemente estaban desesperadas por conseguir trabajadores para satisfacer la demanda de la Gran Guerra.
—Pero el Continente Hati está a muchos meses de viaje, ¿cuánto hace que les pasó esto?
Una mujer delgada en una jaula paralela a la de Kaizer fue quien respondió esta vez. —El ataque al barco de refugiados… bueno, eso ocurrió hace un año o dos. Es difícil tener noción del tiempo cuando lo único que hemos hecho es suplicar cada día que al siguiente aparezca alguien para ayudarnos. Quién sabe, quizá seas esa persona, pero si vas a tomarnos como esclavos, rezaré para que esta vez sea una esclava de trabajo.
Al oír estas palabras de la mujer, Luke dio un solo paso hacia un lado y la miró con semblante serio. Luego, levantó la mano derecha y la puso tan afilada como una daga.
Cuando la mujer vio que el brazo de Luke se levantaba, se arrepintió de haber abierto la boca. La expresión severa del medio lobo le hizo pensar que la castigarían en ese mismo momento; al fin y al cabo, eso era lo que Vinigo siempre hacía: cuando uno de ellos usaba palabras o tonos ligeramente más ofensivos, los castigaba con bofetadas cada vez más fuertes en la cara.
Les decía a los esclavos que solo no los golpeaba con el puño para no lastimarse los nudillos y así preservar su imagen de profesor tranquilo.
En realidad, ese movimiento de la mano derecha levantándose era como un trauma para todas aquellas personas enjauladas, de modo que, cuando Luke hizo ese gesto, todos se encogieron y cambiaron de expresión. Incluso el anciano que hablaba con Luke creyó que iba a golpear a la mujer, pero se mantuvo en silencio, porque aprendió de Vinigo que nunca debía interferir en un castigo, pues quien interfería era sacado de la jaula y no volvía jamás.
Sin embargo, la intención de Luke era de lo más normal, lo que cualquiera haría en esa situación. Levantó la mano y cortó los barrotes de la jaula de la mujer. ¡Tinncc!
Viendo caer al suelo los barrotes de hierro de su jaula, la mujer, sumamente delgada, casi no podía creer lo que veía.
—Ya está, ahora eres libre. No convertiré a ninguno de ustedes en mi esclavo ni nada por el estilo, lamento si lo he dado a entender. Es solo que tengo gente importante que proteger, y las personas que les hicieron esto podrían estar relacionadas con gente que quiere hacerle daño a mis seres queridos, por eso quería saber, pero supongo que quizá no puedan ayudarme tanto como pensaba —dijo Luke y luego empezó a cortar los barrotes de todos los esclavos.
La verdad es que las palabras de la mujer hicieron que Luke reconsiderara su decisión inicial de mantenerlos encerrados hasta que se ocupara de Vinigo y los demás guardias.
«Quizá no haya razón para temerles. Si fueran tan fuertes como Vinigo, seguro que ya no estarían atrapados aquí. Además, ¿cómo pueden los Smakusa estar relacionados con esclavos? A esta gente probablemente la vendieron con los ojos vendados y la boca amordazada», consideró el medio lobo.
—¡Gracias, muchas gracias! —agradecían todos mientras se reunían alrededor de Luke.
Luke ya había perdido la esperanza de obtener información de ellos, así que se limitó a guiarlos a la planta de arriba, a la oficina de Vinigo.
Los ojos del subdirector se abrieron de par en par cuando vio a los esclavos, y rápidamente ordenó a los guardias que dejaran de registrar la oficina y empezaran a retenerlos. Cuando todos los esclavos abandonaron el lugar acompañados por los guardias y agradeciendo a Luke, él los despidió con una sonrisa triste. No podía ni imaginar las cosas horribles por las que esa gente había pasado y que aun así lograran sonreír.
Una vez que todos se hubieron ido, Luke volvió a poner una expresión seria.
—Luke, te juro que es imposible que esos esclavos hayan entrado por la escalera principal y no hay escaleras paralelas —intentó explicarse Namor.
—Cálmese, subdirector. Sé muy bien que es imposible porque unos cien guardias hacen turnos por la noche, y muchos de ellos están en estos huecos de escalera subterráneos… Por lo que he estudiado sobre este terreno, antes había un antiguo sistema de alcantarillado que se selló cuando se construyó el nuevo, ¿verdad? —cuestionó Luke.
En ese momento, Namor se sintió el hombre más tonto del mundo, porque lo había olvidado por completo; al fin y al cabo, habían pasado más de cien años desde la renovación.
Entonces, el subdirector se puso la mano derecha en la barbilla y con el brazo izquierdo le dio un toque a Luke en el vientre. —¡Ohhh! Nunca te olvidas de demostrarme que eres todo un portento… Enviaré a un grupo de guardias mañana a primera hora para que se preparen a buscar alguna entrada por los niveles inferiores.
—De acuerdo. No he mirado, pero no debe de ser fácil, hay un olor a podrido que impregna todo el lugar. Por cierto, ¿ha encontrado algo relevante?
En ese momento, la sonrisa pícara desapareció del rostro de Namor. —La verdad es que encontré algo bastante malo, un contrato de compra de esclavos que estaba escondido en un libro falso… —Entonces Namor sacó la amarillenta hoja de pergamino del interior de su abrigo y se la pasó a Luke—. No sé por qué lo guardó, pero seguro que la firma que contiene esa hoja generará un escándalo en toda Oukiwa si la información se filtra.
—Entonces, ¿cuál era el nombre en el contrato que encontró este hombre? —preguntó Ynosuke, curioso, después de que Luke les contara a todos cómo fue la investigación tras el arresto de Vinigo.
En esa sala de estar, todos miraban al medio lobo con miradas ansiosas, esperando su respuesta. Luego, él se levantó del sofá con una expresión seria y sacó el papel amarillento de un bolsillo de sus pantalones.
—Por desgracia, en este contrato no está la información que todos esperábamos, no hay ninguna mención a Erick Smakusa, ni a ningún otro miembro de su Familia —aclaró Luke.
En ese momento, los atisbos de sonrisa en las caras de todos se desvanecieron al instante. Todo lo que necesitaban era la más mínima prueba de una conexión con el Patriarca de los Smakusa.
—Oye, entonces, ¿por qué les dijiste que Namor afirmó que había una firma que podría generar escándalos? Necesitamos la firma de Erick o la de algún miembro de su familia, si no, la investigación en la Academia habrá sido inútil —declaró Shiro.
El Berserker estaba obviamente confundido, ya que su principal objetivo era acabar con el líder de la Familia Smakusa y así arrebatarle el mar del Imperio Broteforge de las garras de los demonios.
De hecho, estaban casi corriendo contra un plazo que no sabían cuál era. En cualquier momento, los Melki podrían declarar la guerra sin siquiera una declaración formal, y como el Emperador de Broteforge no estaba disponible para audiencias en ese momento, tenían que hacer todo lo posible para debilitar a los Demonios y a sus aliados en el Imperio Broteforge.
Al ser cuestionado por Shiro, Luke le dio la vuelta a la carta y se la mostró a todos. —Ciertamente no es ninguna novedad que no esté la firma del Patriarca de los Smakusa, pero tampoco estamos totalmente desconcertados —declaró Luke.
En la parte inferior de la página amarillenta, todos pudieron ver la firma de Vinigo y, junto a ella, un sello que ilustraba la forma de un sombrero.
Nathalia, Shiro, Martha y Alexis no reconocieron esa firma, pero Ayumi y el resto de la pandilla del medio lobo la reconocieron en el acto.
—Sombrero de Paja —afirmaron simultáneamente.
En ese momento, todos los que no entendían qué era tan alarmante del sello lo comprendieron por fin, después de todo era imposible que no reconocieran el título de uno de los hombres más peligrosos de todo Oukiwa, uno de los jefes del crimen y uno de los cimientos que sostenían el mercado negro.
—Él fue quien le vendió los esclavos a Vinigo. No afirmo que fuera personalmente, porque ni siquiera yo, que viví toda mi vida en la Ciudad Baja, lo vi una sola vez. Quizás fue un secuaz suyo, pero como Vinigo parecía ser un cliente habitual, todavía existe la posibilidad de que fueran socios —instó Luke para que continuaran la discusión, ya que todos estaban tensos solo de oír el título del notorio criminal.
—Un momento… ahora todo tiene sentido —declaró Ayumi, levantándose del sofá con una expresión de sorpresa—. Sombrero de Paja es uno de los mayores esclavistas de todo el continente, y la Guardia de la Ciudad ha intentado encontrarlo de varias maneras. Aunque han encontrado muchos depósitos en lugares muy diferentes y, por lo tanto, han liberado a muchos esclavos, nunca han podido averiguar la forma en que secuestraba a esta gente para venderla… El mar, el mar es la respuesta.
—¡Tiene sentido! Y ahora que lo recuerdo, había algunos párrafos sobre eso en el Diario de Vinigo, ¡describía que solía ir al Puerto Este de Oukiwa a comprar a sus esclavos! —relató Meredith, sin poder creer que casi había olvidado una información tan crucial.
—Vale, vale. Pero ¿estás intentando decir que Sombrero de Paja está implicado con los piratas que vendían a los esclavos? —inquirió John, porque para él Sombrero de Paja vivía en Oukiwa, ya que tenía bastante influencia y secuaces transitando por una parte específica entre la Ciudad Media y la Ciudad Baja.
—¿Implicado? No me extrañaría que Sombrero de Paja fuera un pirata. O sea, eso explicaría por qué la gente nunca lo ve en Oukiwa —fantaseó John como siempre hacía.
—No, creo que vive en Oukiwa. Simplemente no aparece mucho en público; después de todo, necesita dirigir su negocio por la ciudad y hacer eso desde alta mar es imposible —dijo Luke, sentándose en el sillón que tenía detrás.
Ayumi cruzó sus larguísimas piernas y empezó a analizar el escenario en el que se encontraban.
—Bueno, al final todos los factores de la carta del demonio están realmente conectados, no de la forma que esperábamos, pero de alguna manera sí. Por mucho que Vinigo y Erick Smakusa no entraran en contacto con este tipo, Arzen, como intermediario, el Doctor Enfermo que estudiaba las Quimeras seguía teniendo relaciones indirectas con el Patriarca. Es decir, suponiendo que Erick esté permitiendo que los barcos piratas de comercio de esclavos entren en el territorio marítimo de Oukiwa.
—Estoy bastante segura de que eso es exactamente lo que está pasando —declaró Meredith mientras echaba los brazos hacia atrás y se repantigaba en el sofá.
—Muy bien, pero solo tenemos la ubicación del Puerto Este como el lugar donde ocurren estas cosas, ¿verdad? No tenemos horarios ni fechas de cuándo ocurren estas actividades de esclavos. ¿Cómo avanzamos en esta situación? —Nathalia se levantó del sofá y les preguntó a todos.
La Elfa de pelo blanco levantó la mano para responder. —Creo que hablo por todos al decir que tenemos dos opciones: asociarnos con la Guardia de la Ciudad o establecer una vigilancia en el puerto hasta que interceptemos este esquema de comercio de esclavos. En el diario de Vinigo, ¿no había descripciones de cómo eran estas compras? —les preguntó a Meredith y a Luke, los únicos dos que pudieron ver algo del diario.
El medio lobo leyó algunas páginas del diario mientras estaba en un carruaje escoltando a Vinigo al Gremio en la Ciudad Alta, que era donde se quedaría hasta que se realizara su traslado al corredor de la muerte, lo que se suponía que tardaría seis meses.
Al ser interrogados, Luke y Meredith intentaron buscar en sus recuerdos esa parte, pero no había nada más que descripciones extrañas de cómo Vinigo elegía a la gente que compraría.
Así que, los dos medio bestias simplemente le negaron a Ayumi con la cabeza.
Justo entonces, Martha levantó la mano derecha para hablar, sorprendiendo a todos. —Disculpen, perdón por interrumpir su importantísima reunión. Pero quería preguntarles algo, ¿alguna vez han pensado en dividir fuerzas y centrarse en dos planes diferentes, dos frentes de acción? Me atrevo a decir que, aunque este es un grupo inusual, tenemos gente realmente genial aquí, no sería difícil actuar con la Guardia de la Ciudad y establecer una vigilancia al mismo tiempo.
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