Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 41
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41: Búhos Cazadores 41: Búhos Cazadores Debido al ágil reflejo del medio lobo, logró apartarse con un salto hacia atrás, antes de que el puñetazo del chico golpeara al espíritu y creara un agujero en el edificio.
—¡Aparta, idiota!
—gritó a Luke el chico de pelo blanco y grandes colmillos, justo después del puñetazo.
—¡¿Quién eres?!
—insistió Luke en la pregunta, ya que no quería confundir la situación ni terminar atacando a esos pequeños tipos enfadados.
—¡¿Eh?!
—por la exclamación del mocoso, parecía que Luke acababa de cometer un crimen—.
¡Somos del Clan de los Búhos Cazadores, maldita sea!
—¿Quién?
—Eres un idio…
—¡Barrommm!
El edificio bajo los pies de los dos chicos empezó a retumbar—.
¿Qué coño es eso ahora?
Estoy seguro de que le volé la cabeza a ese capullo.
—¡Es inmune a los ataques físicos, gilipollas!
—dijo Luke de espaldas al chico mientras bajaba del tejado que temblaba.
—Cómo te atreves a llamarme gili…
—¡Barroooomm!
El estruendo se hizo aún más intenso—.
¡Ah, joder!
—bufó el chico, estresado, y saltó al agujero que tenía al lado.
«Es un idiota…», pensó Luke.
Segundos después, todo se silenció e incluso el edificio dejó de temblar; sin embargo, a diferencia de la arquera que estaba orgullosa de su hermano, Luke ya sabía lo que estaba pasando.
En el tercer piso del edificio, la criatura estrangulaba el cuello del chico con la fuerza aplastante de un solo brazo.
«Es imposible…
¿De verdad voy a morir así…?», pensó el chico mientras su percepción del entorno empezaba a volverse temblorosa e imprecisa.
Sus pensamientos se arremolinaban y sus mayores deseos afloraban en ese momento.
*
Por el sonido que hacían los músculos en la garganta del chico, que boqueaba en busca de aire, Luke supo lo que estaba a punto de ocurrir.
El chico se estaba muriendo.
—Haa…
vamos allá, pues…
—dijo el medio lobo y saltó también al agujero.
Como ya sabía la ubicación de su oponente, preparó la espada para dar un tajo durante la caída, y la gravedad duplicó su fuerza.
¡Vumm!
¡Zas!
El brazo del Espíritu fue arrancado y el chico fue liberado.
En cuestión de instantes, Luke aterrizó, atrapó al pequeño incordio y le dio una patada con la derecha en el estómago al monstruo, repeliéndolo hacia atrás.
—Cof…
Cof…
—tosió el chico, apoyado en el hombro de Luke—.
¿Q-quién coño eres, tío?
Apresuradamente, Luke se arrojó por una de las ventanas de aquel edificio industrial, que parecía abandonado, se agarró al marco y se impulsó hacia arriba, en dirección al edificio en el que estaba la arquera.
A ojos de la elfa, el medio lobo casi volaba, y cuando se dio cuenta de que llevaba a su hermano en brazos, se quedó atónita.
Cuando Luke aterrizó, ella dejó el arco a un lado y corrió hacia él.
—¿Qué ha pasado?
¿Dónde está el monstruo?
Como por obra del destino, la figura roja salió flotando por el mismo agujero del tejado del edificio que se había hecho por su caída.
—Hurgh…
No es un monstruo normal…
—dijo el irritado, con la mano en la garganta.
—Apartaos y pedid ayuda al Gremio.
Este monstruo parece inmune a los ataques físicos, necesitamos magos o un montón de guerreros.
Yo lo distraeré.
¡Vamos!
—dijo el medio lobo, temiendo que estos dos genios se interpusieran también en su camino.
—Ah, a la mierda…
—dijo la elfa, que fue hacia su arco, cogió una flecha sin punta de su carcaj y la disparó alto en el aire.
¡Suiii!
La flecha voló hasta cierta altura y, cuando empezó a caer, explotó.
¡Pum!
Se pudo ver una vívida tinta roja.
—¡¿Por qué coño los vas a llamar?!
—inquirió el irritado, acercándose a la mujer, pero Luke lo sujetó por el hombro.
—Ahora no importa, me centraré en el monstruo.
Si no os vais, al menos no deis problemas —dijo el medio lobo, apretando con fuerza el hombro del chico para enviar un mensaje claro.
«Si Nathalia estuviera aquí, podríamos disfrutar de su hechicería…».
Creyendo que los dos peliblancos se quedarían quietos, Luke empezó a correr hacia el Espíritu, para que no tuviera tiempo de volver a transformarse.
¡Tap!
¡Tap!
El sonido de las pisadas, a pesar de ser sigiloso, llamó la atención del Espíritu.
Sin embargo, segundos después, aparecieron de repente docenas de personas con capas azules sobre los hombros.
¡Fwush!
El ondear de sus capas produjo el sonido que había anunciado su llegada.
Eso sorprendió a Luke, que no había podido oír más pisadas ni respiraciones que las suyas.
«¡¿Qué está pasando?!», se preguntó Luke, al ver todas aquellas figuras con las rodillas flexionadas, iluminadas por el abrasador sol de verano.
La mayoría portaban diferentes tipos de arcos, algunos largos, otros cortos, e incluso algunas ballestas.
En el aire, todos dispararon a un mismo ritmo.
¡ZIIIMMM!
Sus flechas silbaron al unísono.
Pero no eran flechas normales, sino claramente mágicas.
Una cortina de vapor se alzó alrededor del monstruo, y entonces todos los arqueros tuvieron tiempo de aterrizar en los tejados.
Al ver que ahora había muchos más aliados, Luke sonrió y gritó en el mismo instante en que empezaba a correr: —¡Seguid disparando!
El hombre que aterrizó a su lado exclamó: —¡Cuidado con las flechas!
Antes de que el humo tuviera tiempo de disiparse, se disparó otra tanda de flechas.
Muchas de ellas eran imprecisas, por lo que Luke tuvo que esquivar algunas e incluso fue alcanzado por una en el hombro, pero hubo otras que dieron en el blanco con precisión.
¡Crac!
¡Pum!
El sonido de su crujido, en la piel endurecida del Espíritu, le hizo saber al medio lobo dónde estaba.
De un golpe en el aire, Luke dispersó todo el humo para ver a su objetivo y luego se impulsó, usando la fuerza de su pie derecho, y de una rápida estocada, clavó la espada en la cabeza del Espíritu.
[Aparición Solar muerta, Núcleo de Monstruo obtenido.]
«¿Era solo cuestión de centrarse en la cabeza desde el principio?», pensó Luke.
Después de todo, se había esforzado mucho, había conseguido arrancarle las extremidades al monstruo muchas veces y sabía que había tenido la oportunidad de cortarle la cabeza antes; solo que supuso que también se regeneraría.
¡Clap!
¡Clap!
¡Clap!
La gente en los tejados empezó a vitorear, pero unos a otros, no a Luke, mientras celebraban con abrazos y sonrisas.
—¡Lo conseguimos!
—¿No ha sido demasiado fácil?
—¿A quién le importa?
Hemos matado a un monstruo fuera de la Mazmorra, ¡mañana seremos los héroes de la ciudad!
—¡Vamos, joder!
—celebraba también el chico estresado.
Justo después de mirar a su alrededor, Luke sacó la espada de la cabeza de aquella Aparición Solar.
¡Crac!
El cuerpo de la criatura, cristalizado, empezó a desmoronarse de inmediato.
«Los Monstruos no tienen conciencia de todos modos…
Si hubiera seguido en forma líquida, habría sido inmune a casi todos mis ataques, pero prefirió usar la forma con la que tenía una oportunidad de herirme».
Cuando los cuatro brazos desaparecieron, un objeto cayó al suelo; en realidad, la fracción de un objeto.
Luke se agachó a recogerlo y en su mano había ahora un trozo de papel rasgado, un mensaje que no pudo entender.
—¿Fuiste tú quien le dio el golpe de gracia a la criatura?
—inquirió una voz grave, proveniente de la espalda del medio lobo.
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