Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 51
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51: El Cubo 51: El Cubo El brillo tras la puerta era tan intenso que hizo que los monstruos, que se escondían en las cuevas de los alrededores, huyeran despavoridos.
Cuando los ojos de Nathalia y Luke se acostumbraron al brillo, se sobresaltaron por lo que vieron.
Más adelante había un cubo gigante flotante, que giraba sobre su propio eje a una velocidad muy lenta.
En ese momento, el medio lobo sintió la misma mala sensación que había sentido algunas otras veces, pero esta vez era tan intensa que el aire parecía más pesado.
Además del cubo, solo había rocas y piedras, a excepción del lagarto gigante, que descansaba cerca de la base del silencioso cubo.
La piel blanca de la criatura se parecía mucho a la de un dragón.
Sus escamas y piel eran casi transparentes, lo que dejaba sus órganos visibles desde el exterior.
—Nathalia, retrocede —susurró Luke.
La Elfa obedeció sin dilación y empezó a caminar en silencio hacia atrás.
Aunque la criatura parecía estar dormida, el hombre no quería arriesgar la vida de la chica, porque definitivamente no tenían la potencia de fuego para luchar contra algo tan grande.
La última vez que sintió la mala sensación que ahora emanaba del cubo fue cuando tocó las inscripciones en la cámara de las Arañas Gigantes, y eso acabó provocando un encuentro con el mismísimo Caos, alguien a quien el medio lobo ahora temía sin reservas.
—Luke, mira —advirtió Nathalia, señalando a la izquierda de la criatura.
El hombre no entendió de inmediato por qué ella señalaba allí, pero tras unos segundos, finalmente lo comprendió.
Entre las patas delanteras del gran monstruo había un huevo negro que encajaba perfectamente con las medidas dadas en la misión.
El objeto era tan negro que ni siquiera el intenso brillo del cubo se reflejaba en él.
«Es, sin duda, el huevo que buscábamos», determinó Luke.
El olor seguía siendo bastante fuerte en esta cámara, incluso entre tantos olores terribles.
«Si ese aroma a lavanda sigue siendo tan intenso, significa que solo lleva aquí unas pocas horas».
Si antes era escéptico sobre si realmente podrían encontrar un huevo en una Mazmorra, ahora estaba seguro de que ese huevo valía mucho, no solo por su apariencia, sino también por haber sido encontrado en un lugar tan extraño.
«Tengo que conseguirlo.
Si vale cientos de miles de monedas de oro, la pandilla podría no tener que arriesgar el pellejo para salir de esta vida…
bueno, ahora con mi trabajo pueden tener una vida tranquila, pero todavía no es suficiente para cumplir sus sueños».
Tras una breve discusión en susurros, Luke convenció a Nathalia de que retrocediera mientras él avanzaba hacia el huevo.
Agachado, avanzó lentamente mientras entraba en la cámara del cubo gigante, que tenía más de doscientos metros de largo.
La cámara era fría y caliente al mismo tiempo, por lo que este cambio de temperatura provocó que el hombre sintiera numerosos escalofríos.
Cuando estaba a cien metros de la criatura, miró hacia atrás a Nathalia, que ya estaba cerca de la boca del túnel de la cueva que les permitió llegar hasta allí.
Suspiró aliviado, pues ni siquiera sabía qué sería de él si la chica sufría algún daño.
«Olvida eso ahora, tengo que concentrarme en conseguir ese huevo…».
Sin embargo, Luke no se dio cuenta de una cosa importante: cuanto más se acercaba, más rayos blancos emitía el cubo.
En cuanto se acercó a menos de cincuenta metros de la criatura, se oyeron unos chasquidos, similares al crujido de algo, que le hicieron por fin levantar la vista y ver que el cubo estaba ligeramente agrietado, emitiendo pequeños haces de luz.
Se levantó, listo para salir corriendo de allí porque la situación parecía que iba a ponerse muy fea, pero en el momento en que miró al frente vio que el lagarto se había despertado y corría hacia él.
El monstruo tenía grandes ojos rojos, cuyas pupilas verticales eran más aterradoras que la espalda de las Arañas Gigantes que Luke había enfrentado anteriormente.
¡GRRRRRRRRRR!
El lagarto rugió mientras corría hacia el chico, blandiendo su gran cola, que se parecía más a una espada colosal.
Por suerte, Luke había decidido llevar su espada en la vaina dentro de la Mazmorra en vez de en el inventario, porque usar la habilidad para sacarla de allí le llevaría unos segundos.
Cuando desenvainó su sable, el clang característico del sonido de su hoja anunció que estaba listo para la lucha.
Aunque el medio lobo no tuvo tiempo de montar una defensa mejor, inclinó su espada para que el lado más ancho recibiera la mayor parte del daño, y funcionó.
Aun así, el monstruo era tan fuerte que su golpe tuvo la fuerza suficiente para lanzar a Luke contra la pared derecha de la cámara.
Enterrado entre los escombros, el medio bestia sonrió emocionado.
—Desde luego, eres un hijo de puta fuerte, ¿eh?
¡Ptf!
—escupió sangre sobre las rocas a su lado.
Caminando como si estuviera bien, el medio lobo rotó los músculos de sus hombros uno a uno, sin embargo, la criatura siguió corriendo hacia la salida, ajena a la presencia del hombre.
—¿Qué…
ha sido eso?
¿Está asustado?
—se preguntó confuso, rascándose la oreja izquierda con la mano izquierda.
¡Bruum!
El enorme cubo blanco emitió un pulso de energía que hizo que sus grietas se ensancharan aún más.
Inmediatamente, Luke pensó en correr en la misma dirección que la criatura, preocupado de que fuera a por Nathalia.
Sin embargo, miró debajo del cubo y vio el huevo negro todavía allí, volcado.
Ese objeto podría salvarle la vida de todos los problemas en los que estaba metido si era el huevo de un Invocador.
Sin pensar demasiado en lo que podría pasarle, corrió hacia el huevo, lo que en unos instantes resultó ser la decisión equivocada, pues había una razón para que el Lagarto Albino del Sur huyera de su guarida habitual.
Segundos después, Nathalia oyó una explosión y un destello cegador alcanzó la cueva en la que se encontraba.
¡BOOOOOOOMMM!
Con los oídos zumbando, la Elfa ignoró las órdenes de su compañero y desanduvo todo el camino que había recorrido al separarse de Luke.
Cuando llegó frente a la colosal puerta, vio que estaba cerrada y que nada había cambiado a su alrededor.
Para colmo, no había ni rastro del medio lobo.
Intentó abrir la puerta de varias maneras, usando su fuerza, sus habilidades e incluso su lanza Panspermia, pero nada consiguió abrir la puerta.
«¿Adónde ha ido Luke?», se preguntó, casi al borde de las lágrimas.
Al fin y al cabo, él era su primer y único amigo hasta el momento.
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