Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 61
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61: La joven Señorita Strogueher 61: La joven Señorita Strogueher Al día siguiente, Luke se despertó en el sofá de la Matriarca, muy adolorido.
Por suerte, Ayumi ya no estaba acostada a su lado, porque una situación embarazosa lo pilló por sorpresa.
Justo después de abrir los ojos, oyó unos fuertes pasos que se acercaban a la puerta de la habitación, y un hombre entró, sobresaltándolo.
—¿Luke?
—¿Shiro?
—¿Por qué estás desnudo?
—Emmm…
Calor.
El guardia de la gran barbilla y músculos aún más grandes entrecerró los ojos y se quedó mirando a Luke durante unos instantes, hasta que soltó una carcajada y lo señaló mientras decía:
—¡Eres un granuja!
¡Qué travieso!
—¿Qué?
¿Por qué?
—Suéltalo, es la criada a la que te estás tirando, ¿a que sí?
—cuestionó Shiro mientras le daba una palmada suave en el hombro al medio lobo.
—¿A qué te refieres?
El grandullón dejó de sonreír y dijo: —Bueno, los guardias del turno de madrugada comentaron que la semana pasada oyeron fuertes gemidos que venían de tu habitación, y la criada duerme en el cuarto de al lado.
Sonrojado, Luke tardó un par de segundos en responder y, a medida que pasaban los segundos, la expresión de duda en el rostro de su viejo amigo se hacía cada vez más evidente.
—¡Hmph!
Emmm…
Tienes razón, es eso —respondió Luke tras resoplar.
Apenas podía creer que hubiera cometido el error de no acordarse de Martha, y de ninguna manera podía decirle a Shiro que se estaba acostando con su propia jefa.
Ese momento hizo que Luke se diera cuenta de que ya estaba metido en el fango hasta el cuello en aquel pozo tan profundo.
Si algo le pasara a la Familia Strogueher y Luke desapareciera después, las sospechas sobre él serían enormes.
—¡Ah!
¡Ese es mi chico!
Has cambiado mucho, ¿sabes?
Recuerdo a Meredith y a ti acariciándoos las orejas y peinándoos la cola.
Con esas simples caricias, ya te ponías todo rojo…
Ese es uno de los recuerdos por los que quería volver a verte.
Luke no supo muy bien qué responder.
Se limitó a tocar el hombro de Shiro y dijo:
—Cuando todo esto acabe, te prometo que te llevaré a ver a Meredith y a Matthew de nuevo.
—¿Todo esto, qué?
—Nada —dijo Luke y parpadeó.
Entonces, el medio lobo se giró para coger sus pantalones y ponérselos.
Shiro se sobresaltó por la repentina seriedad del hombre y salió de la habitación.
Justo después de dejar a Luke solo, el grandullón vio acercarse a una chica de pelo blanco y ojos rojos.
—Disculpe, señorita —dijo él, indicándole que se detuviera.
La chica tenía un mohín en la cara mientras hacía un puchero.
—Luke está ocupado ahora mismo.
La chica miró al guardia con rabia y lo ignoró, entrando en la habitación.
Nathalia había estado preocupada por Luke, así que apenas podía creer que se hubiera despertado de madrugada y ni siquiera hubiera tenido la decencia de avisarla.
—¡Escúchame!
¡Soy tu compañera y tu amiga!
¡Deberías haber venido corriendo a verme en cuanto te has despertado!
—gritó al entrar en la sala de estar.
Sin embargo, en cuanto posó los ojos en él, vio al medio lobo con la pierna izquierda ligeramente levantada para ponerse los pantalones y una larga cola negra que le colgaba.
Al contrario de lo que cabría esperar, esta vez Nathalia no se avergonzó, como en las otras situaciones incómodas en las que se habían encontrado.
De hecho, fue como la primera vez que se vieron, cuando ella le pidió tocarle sus peludas orejas.
—¡¿T-tienes cola?!
—gritó Nathalia, y sus ojos brillaron de júbilo.
—¿Sí?
—respondió Luke, terminando de ponerse los pantalones.
Él tampoco se avergonzó, porque para él, Nathalia no era del todo una mujer la mayor parte del tiempo.
Además de la hermosa y sedosa cola, el medio bestia tenía a la vista unos músculos bien definidos y cicatrices por toda la espalda, la mayoría de las cuales ni siquiera Shiro sabía que existían, por lo que al principio se sorprendió al verlas, pero decidió no preguntar por ellas.
—¿Puedo tocar?
—inquirió la joven Señorita Strogueher, acercándose a Luke en silencio, como si toda su irritación se hubiera desvanecido.
—Por favor, no lo hagas.
La cola de un medio bestia es su punto más débil, porque si se tira de ella causa un gran dolor.
Esta información fue muy útil para Los Inquisidores durante la época de caza de medio bestias.
—Por cierto, venid a tomar café.
La sirvienta está llamando.
—De acuerdo, adelántate, tengo que hablar un momento a solas con Nathalia —replicó el medio bestia.
Shiro asintió y sonrió.
—Me alegro de que estés vivo, Luke.
—Después de decir eso, cerró la puerta de la habitación.
Mientras se ponía una camiseta blanca, que ni siquiera sabía de quién era, el medio lobo dijo:
—Por lo visto, la mujer que me salvó sigue en la ciudad.
¿Te gustaría ir a verla conmigo?
Aún tengo que darle las gracias.
—Claro, apenas tuve tiempo de hablar con ella.
—¿Te dijo algo de lo que pasó?
—No, solo me dijo que quería hablar contigo y me entregó un trozo de papel, que luego le di a Martha.
—Ya veo…
Bueno, de todos modos, hablaremos con ella.
Después de todo, Luke aún tenía que preguntar qué había pasado con los restos de su espada y sobre el Huevo, que tanto se había esforzado por proteger.
Poco después, desayunaron.
Ayumi no estaba, pues se había marchado temprano a una reunión en Oukiwa.
Acto seguido, Nathalia y Luke partieron hacia el centro de la ciudad.
—Si no recuerdo mal, esta dirección está justo en el centro —afirmó Nathalia, mirando el papel con la dirección que Martha le había entregado al medio lobo la noche anterior—.
Sí, ahora que lo miro otra vez, estoy bastante segura de que es en el centro.
—Bien…
No quiero acercarme al puerto en una buena temporada.
Han pasado demasiadas cosas malas allí.
—Sí.
Primero, la muerte del hombre que salvamos, y hasta tuviste que hacerle la autopsia.
Después, ese monstruo y luego los Seguidores del Caos…
Supongo que no hago más que atraer la desgracia.
—No hables así de ti misma, solo hemos tenido mala suerte —la consoló Luke, poniendo la mano en el hombro de la chica.
Lo que Nathalia Strogueher aún no sabía era que el medio lobo siempre había sido un imán para los sucesos extraños; no era de extrañar que tuviera tantas cicatrices.
Aunque durante toda su vida nunca quiso llamar la atención, Luke siempre metía a su pandilla en alguna situación arriesgada, o viceversa, y fue precisamente este imán «sobrenatural» que lo acompañaba lo que lo hizo extremadamente fuerte, sobre todo en los años venideros, en los que su futuro estaría ligado a grandes hazañas.
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