Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 98
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- Capítulo 98 - 98 La verdad sobre todo Parte 1
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98: La verdad sobre todo (Parte 1) 98: La verdad sobre todo (Parte 1) Cuando Nathalia, Luke y Ayumi ya se habían levantado de la mesa, Leo y Noah aprovecharon el momento para masticar con aún más intensidad.
¡Crunc!
¡Crunc!
Sus mandíbulas hacían ruidos tan fuertes y rápidos que Luke y Ayumi sintieron la necesidad de salir a hablar.
En el porche trasero, el medio lobo todavía buscaba las palabras adecuadas para dirigirse a la Matriarca.
Era de noche y el viento flojo, que sacudía el cabello de ambos, también hacía parpadear la luz del moderno farol que sostenía.
Luke dejó el farol sobre la madera del porche y se giró para mirar a la Matriarca.
Justo entonces, una fuerte ráfaga de viento echó hacia atrás el largo cabello rubio de la mujer, y la luz iluminó sus ojos verde esmeralda.
Sonrojado, Luke resistió el impulso de besarla y apartó la mirada.
—¿A qué hora has vuelto?
—preguntó, iniciando la conversación.
—A primera hora de la tarde…
¿De qué querías hablar?
¿Ha ido todo bien?
—Sí, como dijo Alexis, el problema se ha resuelto por completo.
Uf…
Los Demonios detrás de los Seguidores del Caos, así que todo estaba interconectado.
Ayumi tocó con ternura el hombro del medio lobo y le preguntó: —¿Entonces por qué no pareces satisfecho?
Ahora tú y Nathalia podéis seguir con vuestras misiones sin miedo a que pase algo malo.
Luke tomó la mano derecha que le tocaba el hombro con cariño y entrelazó sus dedos.
—No, eso no pasará.
El Demonio que coordinó toda esta serie de sucesos me conoce muy bien, lo suficiente como para saber hasta qué punto me afecta a mí, a mis amigos, a mi familia.
La Matriarca enarcó las cejas, sorprendida de oír al medio lobo hablar de su vida personal.
—¿Los ha amenazado?
—No usó las dichosas palabras cliché, pero pude sentirlo en su tono.
Y es fuerte, muy fuerte.
—Así que pensaste en dimitir para poder ir a protegerlos, ¿no?
A Luke se le hizo un nudo en la garganta durante unos segundos, y la sintió seca; sin embargo, la respuesta no tardó en salir.
—Sí…
Oukiwa es una ciudad enorme, con mucha gente peligrosa, Mazmorras, Aventureros y, si lo que dijo Alexis es cierto, los Seguidores del Caos tienen una gran influencia en los bajos fondos.
—Y ninguna otra ciudad de este Imperio tiene unos bajos fondos tan nutridos como los de Oukiwa…
—Las manos de la mujer temblaban, al igual que sus pupilas.
Ayumi no tenía ningún deseo de perder al empleado ejemplar que era Luke.
De hecho…, no deseaba perder la cálida compañía que el medio lobo le ofrecía.
Así que se giró y lo abrazó con fuerza por la cintura.
El medio lobo era unos centímetros más alto que ella, por lo que quedaba a la altura perfecta para besarle la frente.
Tras unos segundos en esa postura, ella susurró con la voz ahogada por la ropa de Luke: —Luke, dime quién eres en realidad, y te daré todos los recursos que necesites para ayudar a tus amigos.
Los mantendré a salvo.
La mujer no le hizo una petición tan dura al medio lobo mirándolo a los ojos.
En su lugar, eligió abrazarlo con fuerza para que al menos tuviera una idea del vacío que dejaría si se negaba a hablar.
El corazón de Luke se desbocó y la apartó con ambos brazos.
No podía revelarle quién era realmente ni nada sobre su oscuro pasado, porque el hecho de que la Elfa no supiera quién era él era lo único que le permitía trabajar para ella.
En aquel momento, Luke no sabía que a Ayumi nunca le había importado el pasado de sus empleados.
¿Era un riesgo que siempre asumía?
Sí, pero le conseguía los mejores profesionales del mercado y le garantizaba la lealtad inquebrantable de quienes no se atrevían a traicionarla.
Martha y Shiro eran dos de los mejores ejemplos.
La sirvienta no era más que una niña abandonada cuando Ayumi la encontró y la adoptó; y el guardia de patrulla, Shiro, lleva el apellido de una gran familia noble que rivaliza con los Strogueher y que está prácticamente extinta.
Aunque estos datos sobre ellos eran recientes, ella aun así los aceptó en el lugar donde escondía a su hija y les confió su seguridad.
Sin embargo, lo que hizo que a Ayumi le importara el pasado del guardaespaldas, Luke, fue una breve conversación que tuvo con Thomas Landford.
Justo después de la reunión de los ocho comandantes familiares, él aprovechó que ella fue la última en abandonar la sala y la abordó.
—Señora Strogueher, ¿me permite un momento?
—preguntó, saliendo de entre las sombras que se formaban detrás de la gran puerta de oro que cerraba la sala de reuniones.
Los ojos grises del hombre eran imponentes, pero Ayumi no se asustó lo más mínimo.
—¿Qué desea, señor Landford?
Tengo prisa.
—Claro, claro…
muchos problemas que resolver, ¿no?
Es solo que corren rumores por ahí de que ha contratado a un medio bestia.
¿Es cierto?
¿Está haciendo obras de caridad ahora?
Usted ha sido más…
inflexible que eso, ¿o no?
Los párpados de Ayumi se cerraron hasta la mitad, y lo miró con aire aburrido y molesto.
—Vale, he exagerado.
Solo respóndame a esto y la dejaré en paz.
—Para no haber dicho ni palabra en toda la reunión, es usted muy hablador…
Sí, he contratado a un medio bestia.
Los ojos de Thomas mostraron sorpresa y una sonrisa taimada apareció en la comisura de sus labios.
—¿Cómo es él?
Necesito saberlo.
—Eso no le incumbe.
El semblante del hombre se ensombreció al oír la respuesta de la Matriarca.
—Es realmente importante.
Nunca se lo he dicho a nadie, pero mi familia fue asesinada por un medio bestia…
Esa noche, solo pude esconderme en mi cuarto y observar por el ojo de la cerradura.
Durante unos minutos, vi cómo mataba a todos mis seres queridos.
—Oh…
Lo siento, señor Landford.
Le juro que no sabía que había presenciado la masacre personalmente.
¿Está seguro de que fue un medio bestia el que hizo todo eso?
Usted incluso ha llegado a decir que fue un Demonio.
—¿Un Demonio?
No…
un Demonio no arrancaría la piel de las personas con la misma facilidad que una bestia.
Estoy seguro de que el ser que vi era un…
—Me disgusta no poder ayudarlo.
El medio bestia que trabaja para mí es muy serio y trabajador, y además es guapo.
Él nunca haría algo así.
Thomas abrió la boca para responderle, pero la cerró al instante y asintió con la cabeza mientras se apartaba del camino de Ayumi.
Desde aquella noche, la posibilidad de que el medio lobo fuera el mismo medio bestia que masacró a los Landford había cruzado la mente de Yamazaki en varias ocasiones, sembrando cierta duda.
No sabía nada de su pasado.
Es más, no sabía cómo era tan fuerte sin haber entrado jamás en una Mazmorra, y tampoco sabía en qué gastaba su dinero.
«Así que no va a decir nada, ¿eh?», pensó, desviando la mirada hacia el oscuro campo verde de la parte trasera de la residencia.
Lo que no podía prever era que, en el interior del medio lobo, el impulso de contarlo todo no paraba de crecer.
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