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Mi papá es el príncipe azul de la galaxia - Capítulo 105

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  4. Capítulo 105 - 105 Capítulo 105 La crisis de Luo Ying
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105: Capítulo 105: La crisis de Luo Ying 105: Capítulo 105: La crisis de Luo Ying Editor: Nyoi-Bo Studio —Tú…

—Todo el robot tembló por la ira de Yuan Han.

—Eh, sin duda te haré pagar algún día.

—¡No tendrás esa oportunidad!

—GuShucheng dio un paso adelante mientras miraba a Luo Ying.

Cuando se aseguró de que ella estuviera bien, espetó: —Independiente de lo que pienses, tus acciones de hoy han ido más lejos de lo que nuestra raza puede tolerar.

Tanto los vampiros como toda la galaxia nunca te dejarán ir.

—Jajaja.

—Se comenzó a reír, sacudiendo al robot.

—¿De verdad pensaste que mi motivo de hoy era vengarme de ti?

—¿Qué quieres decir?

—El corazón de Yao Si se apretó.

Estaba a punto de sondear más, cuando de repente, una ráfaga de viento pareció haberla pasado.

—¡Su alteza!

—Luo Ying, que antes estaba afirmada al abrazo de GuShucheng, se desplomó hacia ella de manera abrupta, empujándola hacia un lado.

En ese instante, Yao Si vio pasar un rayo azul mientras pasaba por el brazo de Luo Ying.

Se giró, dándose cuenta de que Yuan Han había aparecido de alguna manera tras ellos con una brillante daga azul y una sonrisa maníaca en su cara.

Ya no estaba sentado en el robot, sino que estaba vestido con el mismo uniforme de la academia Zhuo Feng que llevaba puesto para la competencia.

¿No estaba en el robot en este momento?

¿Cómo fue posible, cómo pudo haberse movido por sí solo?

Había una herida en el brazo de Luo Ying, pero aun así se giró y envió un rayo.

Yuan Han se mantuvo en calma.

Con un gesto de su mano, el robot negro apareció de repente ante él para repeler el ataque.

—Después de todo, la llamada raza más fuerte no lo es tanto.

Recuerda esto, habrá un día en el que yo, Yuan Han, despareceré a los de tu clase.

—Los miró con un odio inmenso y una confianza inquebrantable.

En ese momento, un enorme agujero apareció detrás de él.

Parecía un portal espacial, y se lo llevó a él y al robot.

¡Viajeal espacio!

Yao Si empezó a entrar en pánico.

Al instante, gritó: —¡Bai Yi, usa tu habilidad!

—¿Ah?

—Bai Yi se quedó inmóvil.

—¡Deprisa!

—¡Oh!

—Bai Yi activó apresurado su habilidad.

Al instante, el maestro de los subtítulos fue invocado.

[Yuan Han no estaba seguro de cuánto duraría este arduo período, pero sin duda sería capaz de perseverar.

La organización tenía razón, los vampiros eran en realidad un grupo despreciable con la moral desintegrada.

Esta revolución era obligatoria…

autoconciencia….

juicio final…

rayo…

euforia…] Antes de que ella pudiera distinguir todas las palabras, él ya había desaparecido en el portal espacial que había aparecido de repente detrás de él.

Sin embargo, las pocas palabras que había sido capaz de pronunciar fueron suficientes para que se sintiera un escalofrío en su columna vertebral.

¡Euforia!

¡Era esta organización de nuevo!

Se aferró a Luo Ying, que la había hecho a un lado.

—Luo Ying, ¿estás bien?, —preguntó mientras se aferraba a ella.

“Debe haber algo malo con ese tipo, ¿no sabe que somos vampiros?

¿Por qué tuvo que cortarme antes de irse?

¿Sólo porque lo descalifiqué?”    ¡Era jodidamente raro!

—¡Estoy bien!

—Luo Ying sonrió mientras agitaba la cabeza.

—No te preocupes, es sólo un pequeño corte.

En menos de dos minutos, automá…

—Antes de que pudiera terminar su frase, escupió una bocanada de sangre, tosiendo descontrolada.

—¡Luo Ying!

Todo el mundo se asustó.

La preocupación rápido manchó la perpetua y estoica cara de GuShucheng mientras la sostenía en sus brazos.

—¿Qué ha pasado?

¿Por qué está así?

—¡La herida!

—Dijo Bai Yi, con los ojos muy abiertos, mientras señalaba el corte en su brazo, conmocionado.

—¿Cómo fue que la herida…

Yao Si se volvió y vio que la herida infligida por la extraña daga de Yuan Han no había sanado en absoluto.

Se había vuelto azul para entonces y se estaba extendiendo como un tinte, tiñendo de azul la mitad de su brazo.

—¿Cómo ha pasado esto?

¿Cómo ha pasado esto?

—GuShucheng empezó a temblar al apretar el cuerpo de Luo Ying.

—¡Ying!

¡Ying!

No había forma de que ella pudiera responder, ya que estaba escupiendo sangre.

Además, el brillo azul de su brazo seguía aumentando, y a cada segundo que pasaba empezaba a verse peor.

Era como si su vida se fuera filtrando poco a poco.

—Su alteza…

—El sobrino Gu la miró con ansiedad.

—¡Vamos al consejo de ancianos!

—Yao Si lo anunció con decisión mientras los arrastraba.

El centro de investigación médica de los vampiros estaba justo al lado del consejo de ancianos, y contaba con el equipo y el personal médico más avanzados, por lo que tenían que tener una solución para la situación de Luo Ying.

—¡Sí!

¡Consejo de ancianos!

—GuShucheng estuvo de acuerdo, tras tomarse un momento para reaccionar.

Salió corriendo hacia la puerta galáctica mientras llevaba a Luo Ying.

– —¿Cómo está?

—Preguntó Yao Si ansiosamientras se agarraba al cuarto anciano que acababa de salir de la sala.

—Lo siento, su alteza.

—Agitó la cabeza.

—Hay una enfermedad desconocida en su cuerpo.

Es la primera vez que veo un virus que puede suprimir la capacidad de curación de un vampiro.

—¿Qué le pasará a Luo Ying?

—El corazón de Yao Si se apretó.

El cuarto anciano suspiró.

—No estoy seguro, podemos controlar la propagación del virus por ahora, pero…

no podremos controlarlo por mucho tiempo, y si no podemos detenerlo, me temo…

No continuó, pero el mensaje fue claro – ¡Luo Ying iba a morir!

—Su alteza, ¿cómo contrajo este virus?

—Preguntó el cuarto anciano ansioso.

—El hecho de que exista tal virus representa una gran amenaza para nuestra especie.

Tendré que informar al consejo de ancianos y a su majestad.

¿Puede decirme qué pasó?

Yao Si asintió, explicando en detalle lo que había pasado.

—Gracias, su alteza, iré a transmitir el mensaje en este instante.

—El cuarto anciano asintió antes de salir corriendo hacia el consejo de ancianos.

Yao Si se giró para mirar a las tres personas que había en la sala, y luego apretó sus manos en puños antes de entrar.

Luo Ying se había desmayado y no podía despertarse, con casi todo su cuerpo azul.

Llevaban aquí unas cinco horas, y el cuarto anciano había probado todos los métodos posibles, probándolos varias veces, pero no podía detectar ni siquiera cuál era el virus.

No había manera de evitar que el color se esparciera por todo su cuerpo.

GuShucheng había estado a su lado desde el principio, agarrándose de su mano todo el tiempo.

Permaneció inmóvil, como si se hubiera fosilizado.

En unas pocas horas, ya no era la misma persona.

Su cara era de un blanco aterrador, las cuencas de sus ojos hundidas hacia adentro.

Parecía estar en una condición mucho peor que la de Luo Ying.

Independiente de lo que le dijeran, seguía siendo el mismo ser sin alma.

—¡Su alteza!

—Los ojos de Bai Yi se iluminaron cuando vio entrar a Yao Si, e incluso el fosilizadoGuShucheng parecía haber temblado un poco.

Parecía que esperaban algún tipo de respuesta de ella.

—¿Qué dijo el cuarto anciano?

Yao Si mordió su labio, agitando su cabeza con contrariedad.

La llama en los ojos de Bai Yi se apagó por completo, y de repente pareció mucho más joven y vulnerable cuando sus ojos se pusieron rojos por la desesperación.

—Es una vampiresa de quinta generación, es nuestra alteza, debe tener un plan, ¿verdad?

Luo Ying….

Luo Ying…

No debe pasarle nada.

Ella es la cría de Shucheng, si se ha ido, Shucheng se volverá loco….

Él sin duda se volverá loco.

—¡Lo siento!

Yao Si sintió un dolor punzante en su pecho mientras un malestar insoportable se extendió a través de ella, la culpa inundando sus sentidos, hiriéndola hasta el punto de asfixiarse.

No podía evitar la autoculpa y el odio, pues esa guadaña se había dirigido contra ella.

Si no fuera por ella…

si ella no hubiera estado conversando conGuShucheng…

si no fuera por ella…

La habitación empezó a cerrarse sobre ella.

—¿Por qué estás fuera de casa otra vez?

—Una voz fría y familiar rompió el silencio.

Mu Xuan de repente estaba en la puerta, dirigiéndose directo a Yao Si.

—Me prometiste, porqué…

Se detuvo un poco, sintiendo la atmósfera de la habitación.

Frunciendo el ceño, se detuvo en su camino, mirándola con preocupación.

—¿Qué pasó?

Los sentimientos que había reprimido durante tanto tiempo parecían haber encontrado una salida.

Incapaz de reprimirlo por más tiempo, todas sus emociones se desbordaron.

—Papá…

—Ella se aferró a su manga de manera instintiva como si se aferrara a su última esperanza.

A pesar de que no quería llorar, las lágrimas se derramaron, sin poder detenerse.

—¿Qué pasa?

—preguntó Mu Xuan, acercando a su críahacia él, su cara apretada y tensa.

—Habla bien, ¿qué pasó exactamente?

—Papá…

Mu…

Mu Xuan…

—Yao Si hizo un esfuerzo por sacar las palabras a través del miedo y la culpa, pero la dominaron.

Todo lo que podía hacer era forzar las lágrimas.

—¡Está bien, estoy aquí!

—Mu Xuan le dio una palmadita en la espalda, tranquilizándola.

Esta era la primera vez que la veía llorar, y eso lo puso furioso.

Sintió….

un deseo de matar.

—Habla despacio.

Inhaló de manera brusca, forzando las palabras.

—Luo Ying….

Luo Ying…

Sólo entonces Mu Xuan vio a las otras personas en la habitación.

Luo Ying en particular llamó su atención mientras estaba acostada en la cama, todo su cuerpo manchado de azul.

Su cara se enfrió y se burló al instante mientras espetaba: —¡Virus del juicio final!

—¿Su majestad sabe de este virus?

—Una vez que la información llegó, Bai Yi lo miró atónito.

Sus modales parecían haberle abandonado mientras corría hacia delante, incluso el sobrino Gu se volvió para mirarlos de manera abrupta.

—¿Papá?

—Yao Si levantó la cabeza para mirarle, sus lágrimas cayendo sin parar.

—Mu Xuan, —corrigió, y luego acarició con suavidad su cabeza, limpiando sus lágrimas.

—No me gusta que me llamen papá, —le informó con seriedad.

—He visto un virus así, pero eso fue hace mucho tiempo.

GuShucheng se puso de pie, mirando a Mu Xuan con sus emociones confundidas.

Estaba lleno de ansiedad, dudas y confusión.

—Entonces…

su majestad, usted…

—¿Tienes una cura para eso?—Yao Si se apresuró, cogiendo su manga sin pensar.

Su respiración se detuvo mientras esperaba con anticipación.

—Es bastante fácil de curar.

—Mu Xuan asintió con la cabeza, volviéndose para mirarlos, y cuando vio que los tres le miraban con esperanza, frunció el ceño mientras acariciaba la cabeza de su cría.

—¿Por eso no volviste para cenar?

Incluso estaba llorando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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