Mi Pareja Es Ese Alfa Malote - Capítulo 675
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Capítulo 675: Capítulo 584: Perezoso
Sin embargo, Melissa las ignoró y fue directa a la cocina a buscar a Clara, que estaba cocinando algo.
—Clara, ¿hay algo más para comer?
Al oír esto, Clara giró la cabeza y, cuando vio a Melissa, se le dibujó una sonrisa en el rostro.
—Sra. Eugen, antes de que el Sr. Gibson se fuera, me encargó que le preparara un poco de sopa. Ahora mismo está en la olla.
Mientras Clara hablaba, sacó un cuenco y una cuchara. —Sra. Eugen, por favor, espere un momento en la mesa del comedor. Se la llevaré enseguida.
Melissa esbozó una sonrisa. —Gracias, Clara.
Justo cuando Melissa esperaba en la mesa del comedor, Claire, que estaba sentada en el sofá, se levantó de repente.
—Algunas personas son unas holgazanas de nacimiento.
Le susurró al oído a Melissa y, por casualidad, Clara se acercó con la sopa. Un destello de frialdad cruzó la mirada de Claire y, deliberadamente, le dio un codazo a Clara en la muñeca.
Clara no pudo sujetar el cuenco y este se cayó al suelo, derramando toda la sopa.
—Clara, ¿cómo puedes ser tan descuidada? —le recriminó Claire a Clara. Se alejó y se miró la ropa para ver si la sopa la había salpicado.
Sin embargo, Claire sintió que era una pena que la sopa no se hubiera derramado en la cara de Melissa.
Clara entró en pánico al instante. Se agachó de inmediato dispuesta a limpiar el desastre.
—Lo siento mucho, Melissa, Sra. Gibson. ¿Se ha quemado? Iré a traerle más enseguida.
Melissa miró a Clara con preocupación. Al ver que no estaba herida, Melissa dijo en voz baja: —Puedo hacerlo yo misma.
En ese momento, Claire extendió la mano y detuvo a Melissa.
—Melissa, me disculpo por lo de ayer. ¿Qué te parece si voy a traerte la sopa? Tú quédate sentada aquí.
Sin esperar la respuesta de Melissa, Claire caminó hacia la cocina.
Melissa frunció ligeramente el ceño. No sabía qué tramaba Claire.
Claire cogió la olla y caminó hacia Melissa. Tenía una sonrisa en la cara, pero no era sincera.
Melissa miró a Claire sin inmutarse. Claire se acercó a Melissa y fingió que tropezaba con algo. Se dio la vuelta y se dispuso a derramar toda la sopa sobre Melissa.
Melissa sabía que Claire haría eso, así que apartó rápidamente a Clara a un lado.
Al mismo tiempo, estiró el pie y le dio una patada a Claire en la pantorrilla. Claire gritó de dolor.
Melissa le pisó un pie a Claire y le hizo la zancadilla, por lo que Claire perdió el equilibrio y cayó hacia la mesa con la olla en la mano.
Se oyó un fuerte ruido y Sarah, que observaba el espectáculo desde el sofá, gritó conmocionada.
Claire estaba en un estado lamentable. Se golpeó el abdomen contra la mesa del comedor y la mayor parte de la sopa se le derramó encima. Al final, hasta la olla le cayó a los pies.
Claire gritó mientras rompía a llorar al instante. Estaba cubierta de manchas de aceite y de las verduras de la sopa, lo que le daba un aspecto cómico.
—¡Me duele mucho! —gritó Claire a pleno pulmón.
—¡Claire!
Sarah por fin reaccionó y se abalanzó sobre Claire. Sin embargo, cuando vio a Claire empapada en sopa, retiró la mano.
—¡Melissa! ¡Zorra! —Sarah se giró para fulminar a Melissa con la mirada y la acusó a gritos.
Entonces, Sarah levantó la mano para abofetear a Melissa.
¿Cómo iba Melissa a quedarse quieta sin hacer nada? Se hizo a un lado y esquivó el ataque de Sarah.
Luego ignoró a Sarah, posó su mirada en el rostro de Claire y dijo con frialdad.
—Claire, ¿cómo puedes ser tan descuidada?
Melissa puso los ojos en blanco, se acercó a Claire y le hizo un gesto con la mano. —Si tantas ganas tienes de tomarte la sopa, solo tienes que decírmelo. Puedo compartirla contigo. No hace falta que estés tan ansiosa.
A Melissa le impresionó la perseverancia de Claire. ¿No le había bastado con la derrota que sufrió ayer?
Claire se cubrió el abdomen, con el rostro desfigurado por el dolor.
Cuando Claire oyó las palabras de Melissa, la ira en su corazón se hizo aún más fuerte. Hizo caso omiso de todo y se estiró para agarrar a Melissa con una mirada feroz.
Melissa retrocedió para esquivar a Claire, mientras que esta pisó el aceite del suelo y volvió a caer.
—¡Melissa!
Aparte de gritar, Sarah no tuvo ninguna otra reacción. Ni siquiera quiso ayudar a Claire a levantarse.
Solo entonces Melissa desvió su mirada hacia Sarah y dijo en voz baja.
—Ayer te dije que no te buscaría problemas si no me provocabas. ¿Cuánto vas a tardar en recordarlo?
Sarah se quedó atónita ante Melissa. Quiso decir algo, pero Melissa se cruzó de brazos y habló con indiferencia.
—Si no la llevas al hospital, podría quedar desfigurada.
Sarah por fin reaccionó y señaló a Clara. —¿A qué esperas? ¡Date prisa y ayuda a Claire a levantarse!
Clara estaba tan asustada que no podía hablar. Se apresuró a ayudar a Claire, pero esta levantó la mano y la apartó de un empujón.
—¡Quítate de en medio!
En ese momento, la voz de Marc sonó desde la puerta: —¿Qué ha pasado? ¿A qué viene tanto alboroto tan temprano?
Claire se levantó y se cubrió la cara, llorando a gritos.
—¡Abuelo! Esa zorra de Melissa quería matarme. Me ha salpicado la cara con sopa. ¡Me duele mucho!
Marc se dio la vuelta y vio a Claire, que estaba hecha un desastre. Frunció el ceño.
Luego, se giró y vio a Melissa, con un gesto que parecía esperar una explicación.
Cuando Sarah vio esto, tomó la palabra.
—Marc, mira lo que ha hecho Melissa. Aún no es una de nosotros y ya se está luciendo. ¿Cómo de arrogante no será en el futuro? Ayer actuó igual. No ha dejado de meterse con Claire desde que volvió.
—Melissa es una holgazana. Se ha levantado tardísimo esta mañana. Justo ahora, cuando Clara le daba la sopa, la ha derramado y le ha ordenado a Claire que le sirviera. Claire no es una sirvienta. ¿Por qué debería servir a Melissa?
En ese momento, Clara se había acercado con una bolsa de hielo. Aunque a Sarah le disgustaba la ropa sucia de Claire, actuó como una madre cariñosa.
Le limpió las mejillas a Claire y le aplicó la bolsa de hielo en la zona donde se había quemado. Sarah llamó a Claire con voz angustiada, haciendo creer a los demás que ellas eran las que habían sido intimidadas.
—Melissa, ¿qué ha pasado? —Al oír aquello, Marc posó su mirada en Melissa.
Marc creía en Melissa. Después de todo, por lo que él sabía, Melissa nunca había sido una abusona. Aunque desconfiaba, quería una explicación de la propia Melissa.
Melissa se mostró indiferente y dijo sin rodeos: —Claire se ofreció voluntaria para servirme la sopa, pero perdió el equilibrio.
Melissa omitió los detalles y le contó a Marc el resultado.
De hecho, Melissa no quería decir mucho delante de Marc. Era por respeto a Claire y Sarah.
—¡Melissa, mentirosa! ¡Tú me obligaste a hacerlo! ¡Y al final, me echaste la sopa encima porque no estabas satisfecha!
—¡Abuelo, no podemos dejar que sea una de nosotros! —gritó Claire.
—Melissa, si no te caemos bien, puedes decirlo sin más. No hace falta que nos tortures por la espalda —dijo Sarah para avivar las llamas.
Melissa oyó esto y le pareció gracioso. Levantó la vista para mirar a Claire y se rio entre dientes.
—Clara lo vio todo. ¿Por qué no le preguntamos a ella?
—Clara, cuéntanos. Marc se sentó y se giró para mirar a Clara.
Sin embargo, Clara vaciló en ese momento. Quería decir la verdad, pero recibió una mirada de advertencia de Sarah.
El corazón de Clara dio un vuelco, y sus manos, que colgaban a ambos lados, se apretaron con fuerza.
Al final, bajó la cabeza y no miró ni a Marc ni a Melissa.
—Bueno, Melissa le pidió a Claire que lo hiciera…
Al oír esto, Melissa se sintió decepcionada, pero no dijo nada. Estaba esperando a que Sarah hablara.
Efectivamente, una sonrisa de satisfacción apareció en el rostro de Sarah mientras le hablaba a Marc con angustia.
—Marc, lo has oído, ¿verdad? Melissa es odiosa. Por suerte, hemos descubierto su verdadera naturaleza. ¡No podemos permitir que Murray sea engañado por una mujer así!
—Melissa, ¿es verdad lo que han dicho? —Marc frunció el ceño.
Clara había trabajado para la familia Gibson durante muchos años, y sus palabras eran creíbles. Sin embargo, Marc no creía que Melissa fuera una abusona.
¿La había juzgado mal?
Melissa suspiró y levantó la vista. —Marc, debería haber cámaras de vigilancia en el salón, ¿verdad?
En cuanto dijo esto, las expresiones de Claire y Sarah cambiaron, y Claire no pudo evitar apretar con más fuerza la bolsa de hielo.
Melissa se percató del cambio en sus expresiones y se limitó a negar con la cabeza con resignación.
—Ya que hay cámaras de vigilancia, solo hay que revisar la grabación. Sabrán si me equivoqué o si me acusaron injustamente.
—Marc, tú…
Al ver esto, Sarah quiso decir algo, pero Marc ya lo tenía todo claro. Golpeó el suelo con su bastón y la fulminó con la mirada.
—¿Quieres que revise la grabación?
En cuanto Melissa dijo esto, el rostro de Sarah palideció al instante.
—¿Por qué sigues aquí parada? ¡Ve y ayuda a Claire a limpiarse! —la regañó Marc.
Sarah finalmente reaccionó y se llevó a Claire a toda prisa.
Clara se quedó parada en el sitio, incómoda. Al final, fue a limpiar el desorden del suelo. Marc le hizo una seña a Melissa. Melissa se acercó y se inclinó un poco delante de Marc.
—Lo siento. Te juzgué mal hace un momento —dijo Marc en voz baja, acariciando el pelo de Melissa.
Melissa negó con la cabeza y no dijo nada.
Sin embargo, en ese momento, el estómago de Melissa rugió y, en un instante, se sintió avergonzada.
Marc, por otro lado, no pudo contenerse y se rio a carcajadas.
Melissa se frotó la nariz, sintiéndose un poco resignada frente a Marc.
Pensaba que su abuelo era un adultescente, y no esperaba que Marc fuera igual.
Con razón tenían que pelear cada vez que se veían.
Cuando Marc terminó de reír, se levantó. —¿Aún no has comido? Ven al patio conmigo. Cocinaré para ti.
Melissa se alegró mucho y se levantó para alcanzar a Marc. —Gracias.
—No me llames Marc, llámame Abuelo —dijo Marc.
—Por cierto, ¿cuándo van a tener un hijo tú y Murray para que pueda cuidarlo? Mi día a día es muy aburrido.
—¡Abuelo! —dijo Melissa, avergonzada.
—¿Qué pasa? ¿Te da vergüenza? Me parece que hasta tu abuelo ha estado anhelando esto.
—Mi abuelo nunca me presionaría.
—¿No me crees?
Los dos charlaron y rieron mientras salían de la villa.
Sin embargo, Melissa, que pensaba que podría disfrutar de la comida, sobrestimó las habilidades culinarias de Marc. Al final, el chef le preparó una suntuosa comida.
Se quedó con Marc un rato en su patio. Para cuando regresó a su casa, ya era mediodía. No comió y volvió directamente a su habitación.
Poco después, alguien llamó a la puerta de la habitación. Melissa levantó la vista y vio que era Clara.
—Sra. Eugen… —la voz de Clara era débil, y cuando levantó la cabeza para mirar a Melissa, había un poco de culpa en su rostro.
—Siento mucho lo de esta mañana. Pero yo, yo de verdad…
A Clara la obligaron a decir eso por la mañana. Después de todo, trabajaba para la familia Gibson, y Sarah podía encontrar cualquier excusa para despedirla.
No podía perder este trabajo.
—Te entiendo —la interrumpió Melissa. Sabía que Clara se había visto obligada, pero Melissa no lo aceptaría tan fácilmente.
No era que fuera fría, sino que si no hubiera habido una cámara en el salón, estaría perdida por lo que Clara había dicho si Marc no hubiera confiado en ella lo suficiente.
Cada uno mira por sí mismo. Melissa no era una santa, así que no podía ser compasiva.
—Tu disculpa es suficiente —dijo Melissa en voz baja.
Clara llevaba mucho tiempo trabajando para la familia Gibson y, después de tantos años de carrera, sabía leer las expresiones de la gente. Ahora que veía la expresión de Melissa, entendió algo.
Le echó un vistazo a Melissa y, respetuosamente, se dio la vuelta para marcharse.
Clara se encontró con Murray, que acababa de volver.
—Murray, ¿has vuelto?
Los ojos de Melissa se iluminaron cuando vio a Murray. Extendió los brazos y lo abrazó.
Murray besó la frente de Melissa y, como si recordara algo, dijo: —El Abuelo acaba de decir que quiere que comamos en su casa.
Melissa se sobresaltó. Se había imaginado lo que pasaría.
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