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Mi Pareja Es Ese Alfa Malote - Capítulo 711

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Capítulo 711: Capítulo 620 Ya no puede sonreír

Para sorpresa de Vivian, lo que Shayna encontró no fue un álbum de fotos de fans, sino un grupo de chat con sus amigas. En la interfaz del chat, había una foto graciosa.

Era una foto de Vivian en una gala de premios, con un texto que decía «No puedo volver a sonreír».

Vivian se quedó sin palabras. No era lo que había esperado.

Al ver la extraña expresión de Vivian, Shayna se dio cuenta de algo y de inmediato escondió el teléfono a su espalda.

Shayna pensó por un momento y se le iluminaron los ojos. —Ah, sí, he leído un tema que fue tendencia sobre ti. Eres esa…

—Para —dijo Vivian, levantando una mano para que Shayna se callara. Se imaginó que el tema de tendencia que Shayna había leído no sería nada bueno.

Vivian suspiró y dijo: —Búscame en Google. Soy una artista de Star Entertainment.

Shayna negó con la cabeza. —Como eres una estrella, no la ayudarías a mentir. Te creo.

Melissa y Vivian se miraron y suspiraron aliviadas.

—¿Estás disponible mañana? —fue Melissa al grano.

—Tengo un trabajo a tiempo parcial mañana por la mañana, pero estaré libre después de la una de la tarde —dijo Shayna despacio, tras pensarlo detenidamente.

—Te llamaré mañana por la tarde para llevarte a Star Entertainment.

—Confía en mí. Te ayudaré a que se haga justicia —dijo Melissa con tono sincero.

Shayna infló las mejillas y no dijo nada.

…

Cuando Melissa y Vivian salieron del bar, ambas estaban pensativas.

Melissa pensaba en el problema de gestión de la empresa, mientras que Vivian estaba apesadumbrada por su imagen pública.

Vivian frunció los labios, frustrada, y de repente se giró para mirar a Melissa. —¿Melissa, tan mala es mi imagen pública?

Melissa salió de su ensimismamiento y negó con la cabeza. —Esa chica parece muy tranquila. Es normal que no sepa estas cosas.

—Pero aun así me siento frustrada —dijo Vivian con voz hosca.

—Lo que tienes que hacer ahora es hacer un buen papel en la película. ¿Entendido? —dijo Melissa.

—Entendido —asintió Vivian enérgicamente, decidida a dar lo mejor de sí misma.

Melissa estuvo pensando en las palabras de Shayna durante todo el camino. Marcó un número en cuanto regresó a la villa.

—Diga, ¿qué pasa? —la voz al otro lado de la línea sonaba somnolienta e irritada, como si acabaran de despertar a esa persona.

—¿Alguien del Departamento de Música te ha mencionado hoy a una chica llamada Shayna Heyton? —preguntó Melissa.

—¿No puede esperar a mañana? Estoy durmiendo.

La persona al teléfono estaba impaciente.

—Calvin, acabo de recordar que todavía me debes unas cuantas canciones. El pago de tu sueldo tendrá que esperar al mes que viene.

Su amenaza despertó a Calvin Faber de su somnolencia al instante. —Sra. Eugen, no haga eso. Podemos hablarlo. ¿Qué nombre dijo? ¿Shayna Heyton, verdad? No creo haber oído hablar de ella. ¿Por qué lo pregunta? ¿Hay algún problema?

—¿Seguro que no has oído hablar de ella? Fue con una creación original suya —quiso asegurarse Melissa.

—Aunque suelo dormir durante el día, no me olvidaría de una persona que viniera a la empresa con sus canciones originales. Hoy no ha venido nadie al Departamento de Música.

Dijo Calvin con firmeza.

—Calvin, te puse a cargo del Departamento de Música, ¿pero tú te pasas el día durmiendo en el trabajo, no es así? —le recriminó Melissa.

Calvin se quedó estupefacto un momento y luego se quejó: —Sra. Eugen, ya le dije que solo soy un compositor, pero usted insistió en ponerme al frente del Departamento de Música. Si me hace preguntas sobre música, quizá pueda responderle al momento, pero si quiere encontrar a alguien, debería ir al Departamento de RRHH.

Melissa escuchó las quejas de Calvin y sintió una punzada en las sienes. Suspiró y dijo: —Mañana a la una de la tarde, te llevaré a alguien.

—¿Quién? —Calvin se obligó a mostrar curiosidad.

—Ya lo verás. Es la mejor cantautora que he visto nunca —dijo Melissa en voz baja.

Calvin resopló con escepticismo. —¿Mejor que yo?

Melissa enarcó ligeramente una ceja. —Al menos es una persona trabajadora. No se duerme en el trabajo.

—Sra. Eugen, ¿podemos no llevarlo al terreno personal? —dijo Calvin con voz hosca.

—Basta. En cualquier caso, mañana a la una de la tarde tienes que estar en la oficina, ¿entendido? —dijo Melissa.

—Sí, mi malvada jefa. ¿Ya puedo volver a dormir? —la voz de Calvin comenzaba a sonar somnolienta de nuevo.

—Todavía me debes unas cuantas canciones. ¿Cuándo vas a entregarlas, mi gran compositor? —dijo Melissa con voz melosa.

Cuando Calvin oyó esto, colgó rápidamente.

Melissa puso los ojos en blanco para sus adentros. Oyó abrirse la puerta y se giró, solo para ver a Murray entrando.

Dejando el teléfono a un lado, Melissa cogió la chaqueta de Murray y la puso en una percha.

—¿Calvin? —preguntó Murray. Llevaba un rato en casa, pero al oír que Melissa estaba al teléfono, no había entrado para no molestarla.

Melissa asintió, pero no pudo evitar soltar un suspiro.

Murray le tocó la frente y le apartó un mechón de pelo con los dedos. —¿Qué pasa?

Tras respirar hondo, Melissa le contó a Murray lo de Shayna.

—No esperaba encontrarme tantos problemas en la empresa en tan pocos meses.

Primero, fue el empleado que había fotografiado en secreto información confidencial de la empresa, y ahora, este problema de gestión. A Melissa le dolía la cabeza solo de pensar en ello. Cuando trabajaba entre bastidores, no sabía que había tantos problemas.

«¿He molestado a alguien al hacerme cargo de la empresa?», se preguntó.

—¿Por qué tu empresa no tiene estos problemas? —preguntó Melissa a Murray, parpadeando.

—Todas las empresas tienen problemas de este tipo. Es solo cuestión de tiempo que se descubran —dijo Murray con calma.

Melissa hizo un puchero.

—Por cierto, ¿cómo acabó Adela relacionada con Quentin?

Melissa había investigado la foto y descubierto que a Adela la llevaron al hotel ese día.

Brady solo era un cómplice; él fue quien llevó a Adela a la habitación designada. También había algo raro en la bebida de Murray.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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