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Mi Pareja Es Ese Alfa Malote - Capítulo 755

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Capítulo 755: Capítulo 664: Una mujer sin vergüenza

Robert no retrocedió en absoluto. Se enfrentó a Murray de forma directa. Durante un tiempo, las dos empresas se arrebataron mutuamente los recursos comerciales y ambos lucharon en el mundo de los negocios. Por un momento, se vieron en un serio aprieto.

Había pasado una semana y ninguna de las partes había ganado. Sentado en su despacho, Murray pensaba en una solución con el ceño fruncido.

Justo entonces, llamaron a la puerta.

Murray pensó que su secretaria traía novedades y le pidió que entrara. Al levantar la vista, descubrió que era Julia.

El rostro de Murray se ensombreció. Observó a la mujer, cuidadosamente vestida, que tenía delante. Llevaba un vestido amarillo pálido y una corona de flores de colores sencillos en la cabeza, un estilo muy parecido al de Melissa.

Murray estaba de mal humor. Esta vez, Julia venía preparada; se había vestido como Melissa. Por desgracia, ella no era Melissa.

—¿Qué haces aquí?

Al pensar en lo que había ocurrido en el despacho la última vez, Murray se puso en guardia ante Julia.

—He oído que le ha pasado algo a la Corporación Gibson, así que he venido a verte.

Cuando Julia fue a visitar a Marc, oyó por casualidad a los sirvientes hablar del tema, así que se arregló en casa y vino para acá.

Recordando el ridículo que hizo en el despacho la última vez, Julia venía completamente preparada. Había estudiado cada gesto de Melissa, así como su forma de caminar, todo para causarle una buena impresión a Murray.

—¿De qué sirve tu visita?

El tono de Murray se volvió más irritable. Todo lo que le había ocurrido esos días le tenía la mente alterada. Ni el personal más profesional podía con ello. ¿Qué podía saber una profana en la materia como Julia?

—Sé que no puedo ayudarte.

Julia no se mostraba tan encantadora y segura de sí misma como la última vez. Ahora parecía desvalida. Cualquiera que la viera se compadecería de ella.

Sin embargo, Murray no se conmovió. Apenas le había dirigido la mirada desde que ella había entrado.

—La última vez fue culpa mía. ¿Todavía estás enfadado conmigo?

Julia parpadeó con sus preciosos ojos. Se había maquillado de una manera especial a propósito ese día, lo que la hacía parecer más vivaz e interesante.

—No estoy enfadado.

A excepción de Melissa, Murray nunca se había tomado a pecho a ninguna otra mujer. Como es natural, no iba a estar recordando siempre un acoso de ese tipo.

—Me alegro.

La voz de Julia se fue haciendo cada vez más suave.

—Si no necesitas nada más, me iré primero.

Julia había estado todo el tiempo de pie junto a él. Murray se sentía muy agobiado. Se levantó y salió del despacho.

Julia no se dio por vencida y fue tras Murray. —¿No decías que no estabas enfadado? ¿Entonces por qué huyes de mí? —le preguntó.

—Simplemente no quiero estar contigo.

Murray no le mostró la más mínima piedad. Sus ojos eran fríos y su rostro gélido parecía advertirle a Julia que no se le acercara.

Sin embargo, Julia se negó a darse por vencida. Cada vez se reunía más gente a su alrededor, y Julia empezó a acosarlo delante de todos.

—¿Por qué? Soy de la familia Wright. Hasta tu abuelo me tiene mucho cariño. ¿Acaso no puedo ser tu esposa?

Julia se esforzó por arrancar unas cuantas lágrimas de sus ojos, lo que la hizo parecer aún más hermosa.

—¡No hagas esto!

Al ver que se congregaba más y más gente, Murray se dio cuenta de que algo no iba bien. Le hizo un gesto con la mano, indicándole a Julia que se marchara.

Al ver que cada vez había más gente, Julia decidió seguir adelante y se abalanzó para cogerle la mano a Murray. —¡No me rechazas de forma directa! —dijo—. ¿Significa eso que tú también me quieres?

Sus palabras causaron un gran revuelo entre los presentes.

Estaban cuchicheando entre sí. Todos sabían que Murray estaba casado. Se preguntaban qué pretendía esa mujer al montar semejante numerito.

Murray retiró la mano, hosco, pero Julia tenía razón en una cosa.

Julia pertenecía a la familia Wright, el poder que la respaldaba era inmenso y, además, Marc le tenía un gran aprecio.

Solo por esas dos razones, Murray sabía que no podía rechazarla abiertamente en público.

—No hagas esto. Hay mucha gente mirando. Te pones en evidencia.

—¡No me importa!

Al ver que Murray no la rechazaba tajantemente, Julia se regocijó aún más. Casi se le echó encima.

Sin duda, la escena fue fotografiada por muchos de los presentes. Murray no se percató de nada porque estaba demasiado ocupado lidiando con Julia.

—¿Es que no puedes entender lo que siento? —prosiguió Julia—. La última vez que vine a buscarte me trataste de esa manera… Me tuviste triste durante mucho tiempo.

Julia no dejaba de insinuársele a Murray, lo que lo inquietaba cada vez más.

Los curiosos estaban entusiasmados. Algunos incluso querían avivar el fuego, pero la mirada fulminante de Murray los intimidó.

Murray se zafó y entró en el despacho sin dirigirle la mirada a Julia.

Sola, Julia se quedó allí mientras los empleados que la rodeaban se arremolinaban a su alrededor.

Poco después, las fotos de Julia y Murray en pleno forcejeo se publicaron en el Internet. Como Murray no había rechazado a Julia de forma directa, mucha gente pensó que hacían buena pareja.

De repente, los cotilleos sobre Murray y Julia se extendieron como la pólvora. Melissa no tardó en enterarse.

Miró la foto en Twitter, en la que Julia se apoyaba contra Murray con una expresión de satisfacción y deleite en el rostro, mientras que Murray se inclinaba hacia un lado. Cualquiera podía ver su reticencia. «¿Cómo ha podido esta foto hacerse tan popular en Internet?», pensó Melissa.

En los comentarios se decía que, en lugar de rechazar a Julia directamente, Murray había dicho algo ambiguo. Los seguidores de la pareja que formaban Julia y Murray estaban eufóricos.

Melissa sonrió levemente y se levantó, pidiéndole a su secretaria que la llevara a la Corporación Gibson.

En ese momento, Julia seguía rodeada de empleados. Varios de ellos le hacían preguntas ambiguas con ojos chispeantes por la curiosidad.

Al ver la falsa timidez en el rostro de Julia, Melissa se enfureció todavía más.

Melissa avanzó y agarró a Julia por el cuello del vestido. El vestido amarillo de Julia se deformó al instante.

—Como sigas diciendo sandeces, no seré indulgente contigo.

La mirada de Melissa era penetrante y gélida, lo que dejó a Julia un tanto desconcertada.

—¿Qué haces? ¡Suéltame! —espetó Julia con ferocidad.

Apretó los dientes y fulminó a Melissa con la mirada.

Para su sorpresa, Melissa no cedió en absoluto y se negó a soltarle el cuello del vestido. —Siendo la hija de la familia Wright, vienes a la empresa de un hombre casado para agasajarlo —dijo Melissa—. Quien no te conozca podría pensar que tienes una mentalidad muy abierta y que quieres darle un hogar a todo hombre casado.

No cabía duda de que las palabras de Melissa molestaron a Julia. Empujó a Melissa y le espetó: —¿De qué estás hablando? ¡No me difames! ¡Murray y yo solo somos amigos!

—Si es así, ¿por qué le has montado esta escena? ¡Tu comportamiento no es propio de la hija de una familia rica!

Melissa entrecerró los ojos y miró a Julia con superioridad. En cuanto a carácter, Julia era mucho más débil que ella.

—¡Estás diciendo sandeces! —gritó Julia.

Contra todo pronóstico, Julia se negó a admitirlo. Entrecerró los ojos y gritó: —No sé qué te vio Murray. ¡Me has agarrado del cuello del vestido nada más llegar. ¡No eres más que una arpía!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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