Mi Profesor es Mi Compañero Alfa - Capítulo 315
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Capítulo 315: #Capítulo 315 Una ventana mental
POV de Enzo
Selene me agarró del brazo y me hizo subir por las escaleras de la mazmorra, dejando a Xander atrás para que se pudriera en su celda.
«Qué alivio», pensé para mis adentros.
Era un loco, y no deberíamos haberle seguido el juego durante tanto tiempo. Ha estado diciendo estupideces desde el día que apareció. Max se estaba impacientando al saber que deberíamos estar ahí fuera buscando a nuestra pareja. El hecho de que no pudiéramos sentirla a través de nuestro vínculo de compañeros nos estaba volviendo locos a los dos.
—¿A dónde vamos? —pregunté, molesto pero intentando no parecerlo.
—Afuera —dijo ella con un entusiasmo casi excesivo.
Una vez en el patio trasero, Selene miró al cielo y respiró hondo. Seguí su mirada y vi el contorno borroso del escudo que seguía muy presente. Se suponía que debía proteger contra la magia oscura, pero la Oscuridad aún podía entrar. Sin embargo, Selene estaba segura de que seríamos advertidos si la Oscuridad estuviera aquí.
Yo no estaba tan seguro. En eso era en lo único en lo que estaba de acuerdo con Xander, yo tampoco quería arriesgarme.
—¡Aura! —le gritó al cielo, sorprendiéndome—. ¡Necesitamos tu ayuda! ¡Por favor, ven a mí!
—¿Qué estás haciendo? —siseé, lanzándole una mirada recelosa.
Me miró y entrecerró los ojos.
—Necesitamos la ayuda de la guardiana —dijo ella con sencillez.
—¿Y crees que gritarle va a servir de algo? —pregunté, frunciendo el ceño—. Tuvimos que hacer todo un ritual elemental la última vez que la invocamos.
—Sí, pero dejó a sus hijos aquí. De todos modos, tendría que venir a por ellos tarde o temprano. Sobre todo ahora que Lila no está… Dudo que puedan alimentarse de la magia de Lila si ella no se encuentra aquí.
Quise protestar, pero ella volvió a mirar al cielo y empezó a gritar de nuevo.
—¡Hija de Aura! ¡Por favor, ven a mí! Sé que puedes oírme. ¡Puedo verte en lo alto del escudo! ¡Ven a mí! —Selene hizo una pausa y luego añadió—: ¡Por favor!
Me quedé mirando el escudo y fruncí el ceño al ver que el orbe había desaparecido. Parpadeé un par de veces y miré a mi alrededor, confundido. Casi di un salto hacia atrás cuando vi a una niña de pie frente a nosotros. Tenía rasgos infantiles y brillaba intensamente. Tenía el pelo largo y castaño que prácticamente flotaba alrededor de su cabeza como si fuera un día de viento, y llevaba un vestido blanco cubierto de flores.
También tenía una marca de nacimiento en la parte alta de la mejilla con forma de estrella, lo que me pareció extraño.
Hizo una reverencia a Selene y, cuando levantó la cabeza, sus brillantes ojos azules centellearon.
—Hola, Luna, madre de Lila. ¿En qué puedo ayudarte?
—¿Puedes decirle a tu madre, la guardiana, que la necesitamos? —preguntó Selene—. Es importante.
La niña frunció el ceño.
—Madre está protegiendo la tierra de la ira de la Oscuridad —susurró—. No se la puede molestar.
—Tendrá que venir a recogeros porque mi hija, vuestra fuente de energía, ya no está aquí. Tendréis que regresar con ella a la tierra. Todo lo que pedimos es un momento de su tiempo mientras viene a por vosotras.
El ceño de la niña se acentuó y respiró hondo.
—Lila sigue en esta tierra… está viva —susurró—. Pero tienes razón… su energía no es tan fuerte. Algo está bloqueando sus poderes…
—¿Puedes decirnos dónde está? —me apresuré a preguntar.
La niña me miró y negó con la cabeza.
—Está retenida por la Oscuridad. No me deja ver —respondió ella.
—¿Está la Oscuridad en esta manada ahora mismo? —preguntó Selene.
—No —respondió ella—. Por ahora no. Pero eso no significa que no pueda entrar.
—Entonces eso significa que Xander puede contárnoslo todo sin preocuparse de que su gente corra peligro —dije, dispuesto a volver adentro para obtener algunas respuestas de verdad, pero Selene me detuvo.
—Si su familia está en riesgo, no se arriesgará de todos modos —dijo Selene, negando con la cabeza—. No va a hablar. Pero la guardiana de la Tierra lo ve todo, y puede que sepa de dónde es Xander, por eso la necesitamos. Ella puede decirnos todo lo que hay en la mente de Xander.
—Tiene un hechizo de atadura mental en la cabeza —le recordé, cruzándome de brazos.
—Tenemos que intentarlo al menos —dijo ella, mirándome con ojos suplicantes.
No iba a discutir con ella si eso significaba obtener respuestas y recuperar a Lila.
—Está bien —dije antes de girarme hacia la niña—. Por favor… intenta traernos a tu madre.
La niña nos miró a ambos antes de asentir.
Pronto desapareció, dejándonos a Selene y a mí solos, mirando al cielo.
—Necesito volver a Higala —mascullé—. Necesito buscar a Lila.
—Bastien y los guerreros ya se están encargando de eso —me aseguró ella—. Estamos poniendo de nuestra parte para encontrarla. Si Xander tiene información que pueda ayudarnos, tenemos que averiguar cuál es.
—Si de verdad le importara ayudar, nos lo diría —gruñí.
—Le importa su familia; no arriesgará sus vidas —respondió ella.
Esperamos lo que parecieron horas, pero en realidad solo habían pasado unos minutos y entonces el cielo se abrió, tal y como lo hizo cuando invocamos a Aura por primera vez.
Una figura flotó a través de la abertura y hacia nosotros; yo retrocedí, en alerta, aunque mi lobo estaba extrañamente tranquilo. Tardé un momento en darme cuenta de lo que pasaba, y entonces apareció el rostro brillante y resplandeciente de Aura.
Flotaba sobre nosotros con una pequeña sonrisa en los labios mientras miraba a Selene.
—Hola, Luna —dijo Aura con voz musical—. Mi hija, Trinity, ha venido a decirme que solicitas mi presencia. ¿Ha ocurrido algo?
—Sí —dijo Selene, inclinando la cabeza en señal de respeto—. Necesitamos tu ayuda, Aura. Me temo que la Oscuridad se ha llevado a mi hija.
—Sí… —susurró Aura—. Puedo sentir que la chica está en apuros. Pero está viva y sigue en esta tierra. ¿Cómo puedo ser de ayuda? Me temo que no puedo estar aquí mucho tiempo. Con la Oscuridad acechando, debo hacer lo que pueda para proteger la tierra de la fuerza maligna.
—Lo entiendo, no tardaremos mucho —le aseguró Selene—. Hay alguien en la mazmorra de esta casa de la manada que posee conocimientos. Pero no puede decirnos cuáles son porque teme que la Oscuridad le oiga y mate a sus seres queridos.
—Es posible —declaró Aura con sencillez—. Aunque la Oscuridad no está en esta manada actualmente. Así que puede hablar libremente.
—No lo hará —dije, poniendo los ojos en blanco con fastidio—. Llevamos semanas intentando que hable, pero no quiere.
—No arriesgará a su familia ni a su hogar —dijo Selene con firmeza, dirigiéndome una mirada antes de volver a alzar la vista hacia Aura—. Esperábamos que con tu presencia se sintiera más cómodo compartiendo lo que sabe. Puedes sentir si la Oscuridad está cerca, así que puede hablar contigo sin preocuparse.
Aura guardó silencio un momento; miró al cielo frunciendo el ceño.
—¿Quién es ese hombre? —preguntó, sin mirarnos a ninguno de los dos.
—Se llama Xander —respondió Selene—. No sabemos de dónde es ni a quién intenta proteger. No nos dice nada. Pero creo que podría arrojar algo de luz sobre cómo salvar a mi hija.
Aura bajó la mirada hacia ella y, para mi total sorpresa, flotó hasta el suelo. Era un poco más baja que nosotros y, cuando alzó la vista hacia Selene, vi la serenidad en sus ojos.
—Llevadme ante él. Selene suspiró aliviada y me miró con una leve sonrisa en los labios. Asentí y juntos condujimos a Aura a la mazmorra, hacia la celda de Xander.
Xander se incorporó, confundido por lo que estaba ocurriendo y, cuando vio a Aura, sus ojos se abrieron de par en par por la conmoción.
—¿Quién es esta? —gruñó Xander, desconfiado.
—Esta es la guardiana de la tierra —dijo Selene, haciéndole una seña a Aura, que dio un paso al frente—. Ella es quien formó el escudo que mantiene a nuestra manada protegida de la magia oscura. También puede sentir si la Oscuridad está cerca, y no siente nada en nuestro territorio.
Xander miró a Aura, entrecerrando los ojos.
—Es cierto que la Oscuridad no está aquí —dijo Aura con tono musical—. Sin embargo, entiendo tu necesidad de mantener en secreto tu vida personal. No te culpo por ello.
—Entonces, ¿entiendes que no voy a hablar? —dijo Xander, cruzándose de brazos—. Por mucho que me torturéis. —Me lanzó una mirada al decir esa última parte, haciendo que un gruñido escapara de lo más profundo de mi garganta.
—No te pediré que hables. Todo lo que pido es que me concedas permiso para ver dentro de tu mente y compartir mis hallazgos con mis queridos amigos aquí presentes —explicó Aura, señalándonos a Selene y a mí—. No es necesario decir ni una palabra. Podemos ver tus recuerdos desde la ventana de luz. Una ventana a la que la Oscuridad no tiene acceso, pues está hecha de luz.
Los ojos de Xander se abrieron de par en par.
—¿No podrá ver?
—No verá ni oirá, aunque estuviera presente. Tienes mi palabra —dijo, inclinando ligeramente la cabeza—. Puedes compartir con nosotros todo lo que quieras revelar, y se mantendrá a salvo y fuera de los ojos y oídos de la Oscuridad.
Xander la miró durante un buen rato antes de mirar a Selene.
—¿Confías en esta guardiana, Luna? —me sorprendió que preguntara.
¿Por qué confiaba tanto en la Luna Selene después de haberla conocido? No tenía sentido para mí.
Selene sonrió con sinceridad y asintió levemente.
—Sí, confío —respondió ella.
Xander suspiró y luego volvió a mirar a Aura.
—Está bien —dijo finalmente tras una breve pausa—. Te doy permiso para usar esa cosa de la ventana para mirar en mi mente.
La sonrisa de Aura fue radiante e irradió una luz brillante por toda la mazmorra, haciéndome sentir el impulso de cubrirme la cara. Pero antes de que tuviera la oportunidad de usar la mano para bloquear la luz, esta había desaparecido. En su lugar había una ventana real, flotando en el aire con bordes dorados y cuyo interior centelleaba con luz.
Casi se me cayó la mandíbula al suelo; los ojos de Selene estaban enormes y Xander se ponía de pie lentamente, mirándola conmocionado.
—Joder… —susurró.
—Ahora… —dijo Aura, pensativa—. Muéstranos de dónde eres, Xander.
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