Mi querida y mis gemelos, quédate conmigo - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 Chapter 14 Capítulo 14 No tienes que convencerme
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14: Chapter 14 Capítulo 14 No tienes que convencerme 14: Chapter 14 Capítulo 14 No tienes que convencerme “¡Señorito!”
“¡Gerente Woods!”
En ese momento, la lámpara de techo de cristal se rompió en pedazos causando un fuerte estruendo, acompañado por los gritos de las personas que se encontraban en la puerta.
Al instante, hubo innumerables trozos de la lámpara esparcidos por todo el suelo del salón.
Al tener una mano protegiendo al niño y la otra en mal estado y aplastada bajo la lámpara del techo, Ashley sintió tanto dolor que se desmayó en el acto.
Cuando todo el mundo se asustó y pensó si salvar al niño, Ashley, al instante, salió corriendo de la habitación y fue de inmediato a proteger al niño, corriendo el riesgo de ser golpeada por la lámpara del techo.
Había caos por todas partes.
Pero antes de desmayarse, a Ashley le pareció oír que el niño decía algo en voz baja.
Le pareció que era ‘mami’.
Todo era un desastre.
“¡Deprisa!
¡Llama a la ambulancia!
Envíen a la gerente Woods al hospital”.
“El señorito está sujetando la ropa de la gerente Woods.
¿Qué hacemos?”
“Llévalo también al hospital.
¿Quién podrá cuidar de él si se queda aquí?
¿Quién se hará responsable si algo le pasa?”
“De acuerdo, está bien.
Llamaré al señor Bruce”.
“…”
En un exclusivo club privado de la ciudad de York.
Bruce había firmado un contrato y su ayudante había ido a despedir a su socio colaborador.
Mientras esperaba el regreso de su asistente, Bruce tomaba el té en el salón privado solo.
Aquel día no era distinto de los demás días de su vida.
“Bruce”.
De repente se escuchó una dulce voz femenina.
Al oír la voz, Bruce frunció ligeramente el ceño y miró hacia atrás.
La mujer alta levantó la cortina de la puerta de la habitación.
Al ver a Bruce, se quedó sorprendida y entró.
“Sí eres tú.
Resulta que vine a hacer cosas del trabajo.
Al terminar, Jason vio que tu asistente se despedía de alguien.
Así que, quería saber si te encontraría aquí o no”.
“Mmm”.
Dijo indiferente Bruce.
“Fui a ver a tu abuelo hace dos días”.
Celia se sentó frente a Bruce y lo miró fijamente.
Tras ver que él seguía tranquilo cuando mencionó a su abuelo, continuó hablando.
“Tu abuelo dijo que en los últimos años has estado cuidando de Jayden solo y que ha de haber algo de lo que no puedes ocuparte.
Además, le preocupa que los sirvientes no sean lo suficientemente cuidadosos.
Así que, quiso preguntarte si es posible que él cuide de Jayden”.
Cuando escuchó eso, Bruce puso una mirada seria en su rostro y dijo: “Me temo que no es seguro que Jayden se quede con él.
No hace falta que me convenzas”.
“No he venido a convencerte.
Solo te he comentado lo que tu abuelo quisiera hacer”.
Celia sonrió y le explicó con calma: “En realidad, el abuelo dijo que quisiera que te casaras con alguien que pudiera cuidar de Jayden lo antes posible.
Así tú podrías estar más tranquilo cada vez que salgas a trabajar”.
Bruce no dijo nada al respecto.
Mientras hablaban de otras cosas, el asistente de Bruce entró a toda prisa.
“Señor Bruce…”
Cuando el asistente vio que Celia también estaba allí, se asombró mucho.
“¿Qué ocurre?” Preguntó Bruce.
Al oír la pregunta de Bruce, el asistente recobró el sentido y dijo de golpe: “Llamaron del hotel diciendo que su hijo había tenido un accidente.
Al parecer, la lámpara de cristal del techo de la suite estaba averiada”.
En cuanto Celia escuchó eso, en su mirada hubo un indicio de maldad, aunque desapareció enseguida.
Bruce se quedó atónito, y de inmediato se levantó de su asiento mostrando un poco de ansiedad en su tranquila mirada.
Entonces, le preguntó con seriedad.
“¿Dónde está Jayden?
¿Cómo está él?”
“No se preocupe, señor Bruce”.
Dijo el asistente enseguida.
“El personal del hotel lo rescató a tiempo.
Así que, él se encuentra bien.
En este momento, está en el hospital en compañía del personal”.
Al oír eso, Bruce se marchó al instante.
Celia miró el abrigo del traje de Bruce en el colgador, luego lo quitó con rapidez y se fue detrás de Bruce.
“Bruce, iré contigo”.
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