Mi querida y mis gemelos, quédate conmigo - Capítulo 31
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- Capítulo 31 - 31 Chapter 31 Capítulo 31 La mujer desvergonzada
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31: Chapter 31 Capítulo 31 La mujer desvergonzada 31: Chapter 31 Capítulo 31 La mujer desvergonzada Al principio, Ashley pensó que Bruce no quería jugar en el columpio porque no quería molestarla, así que no se tomó en serio su negativa.
Pero después de un rato, sintió algo diferente en el tono de voz de Bruce.
“Ashley, detente”.
Entonces, soltó enseguida su mano y preguntó: “¿Qué…
qué pasa?”
Bruce pisó el suelo, intentando detener el movimiento del columpio.
Incluso había dos huellas profundas que dejaron sus pies en la arena.
Se dio la vuelta y miró fijamente a Ashley, diciendo palabra por palabra.
“¿Acaso te dije que quería jugar en el columpio?”
“¿Piensas que no es seguro?
Inténtalo con Jayden”.
Ashley no se daba cuenta de lo que había hecho mal.
“Además, dedicarle tiempo a un niño es jugar con ellos.
Nunca has jugado con Jayden, ¿verdad?”
“¿Por eso crees que debería jugar aquí en un columpio?”
Bruce miró a Ashley enfadado.
Sin embargo, Ashley no entendía nada.
Después de mirar con detenimiento a Bruce, la sonrisa que tenía se tensó.
Él llevaba un traje y zapatos de cuero, que no encajaban con aquel colorido columpio.
Ashley había ideado la forma de reconfortarlo, de modo que olvidó que Bruce era una persona despiadada.
“Mm…
Ejem…
De pronto recordé que tenía prisa y que debía ir a trabajar.
Yo…
Ya me voy”.
Ashley fingió mirar el reloj de su muñeca mientras daba unos pasos hacia atrás, y luego se dio la vuelta para salir corriendo.
Al ver a Ashley huir a toda prisa, Bruce dejó de estar enfadado poco a poco.
Sin nadie a su alrededor, sujetó el columpio con ambas manos y una leve y cálida sonrisa apareció en su rostro.
Ashley salió corriendo de la guardería sin detenerse.
Apenas llegó a la puerta, se detuvo para recuperar el aliento y se cubrió el pecho con las manos, pues su corazón aún palpitaba de miedo.
Estaba muerta de miedo.
En ese momento, ella sintió que Bruce podía hacerle algo malo si se quedaba más tiempo ahí.
“Gerente Woods, ¿salió sola?”
Ashley alzó la vista y vio que Celia salía del auto de la empresa y la miraba fijamente con rencor, y con los brazos cruzados.
Ashley frunció el ceño.
Al recordar lo que Celia le había dicho a Annie de forma ofensiva, por lo que Ashley se sintió algo disgustada con ella.
Así que se limitó a asentir con la cabeza y a responder de forma indiferente.
Luego hizo un gesto con la mano para detener el taxi.
“Ya debes saber que me voy a casar con Bruce, ¿verdad?”
Sin embargo, Celia no tenía intención de dejarla ir.
Ashley se dio la vuelta y dijo: “Es algo que se ha difundido por toda la empresa.
Así que, es difícil no saberlo”.
“Bueno”.
Celia se peinó y levantó la barbilla con altivez.
“Aunque la noticia aún no se ha anunciado, pronto habrá una rueda de prensa.
Nuestra boda será una gran noticia que será conocida por todo el país.
Por lo tanto, si alguien arruina nuestra boda, será rechazado por miles de personas.
Así que, a esa persona no le conviene hacerlo”.
“Señorita Lance, usted piensa demasiado”.
Ashley fingió no entender, mostrando su respeto por ambas partes.
“No entiendo lo que está diciendo”.
Sin embargo, Celia no se conformó con su respuesta.
Por lo que, dijo con un tono frío.
“Quiero que te alejes de Bruce”.
Celia conoció a Bruce desde hace seis años y nunca le había visto interesarse por las mujeres.
Solía pensar que eso era una ventaja para ella.
Como a él no le interesaban las mujeres, en tanto ella se esforzara por ser su esposa, podría conseguir todo lo que quisiera y no tendría que preocuparse de que él amara a otras.
Pero Bruce ayudó a la hija de aquella mujer a solicitar una guardería personalmente.
Eso era increíble.
Lo que dijo Celia ofendió mucho a Ashley.
Ashley respiró hondo, apretó los puños y dijo con disgusto.
“Señorita Lance, le aconsejo que retire lo que ha dicho”.
“¿Por qué?” Celia bufó.
“¿Te sientes ofendida?”
“¿Cree que todas las mujeres que conocen al señor Bruce quieren casarse con él?”
“La mayoría de ellas buscan hacer eso.
¿Quién sabe las malas intenciones que tendrías después de haber salvado a Jayden?
Dime, ¿cómo pudiste tú, una gerente interna de un hotel, conseguir la admisión de tu hija en Westview?
Ha sido porque le has pedido ayuda a Bruce.
No creas que no sé lo que estás pensando.
He conocido a muchas mujeres como tú”.
Al oír las intrigantes y despiadadas palabras de Celia, el rostro de Ashley se ensombreció y preguntó:
“¿Mujeres como yo?”
“Una desvergonzada que siempre ha deseado casarse con una familia rica”.
Celia curvó los labios y dijo con desprecio: “Te advierto que no sueñes con cosas y personas que no te corresponden.
Piensa un poco en tu hija”.
Al oír aquella frase, Ashley apretó los puños con fuerza.
“Señorita Lance, será mejor que piense bien en las cosas que me está diciendo.
No tengo ninguna intención sobre el señor Bruce.
Son solo conjeturas suyas”.
Celia aún quería decir algo, pero de repente vio de reojo una figura conocida que salía de la guardería.
Sonrió y giró la cabeza para saludarlo.
“Bruce, ¿por qué has salido tan tarde?”
“Me retrasé”.
Bruce la miró y contestó con indiferencia.
Entonces vio a Ashley detrás de Celia y preguntó.
“Tengo algo que hacer en el hotel.
¿Quieres venir conmigo?”
Después de haber sido advertido por Celia, si Ashley seguía sin mostrarse prudente en ese momento, causaría problemas.
Ashley no quería más problemas, así que negó con la cabeza.
“No, gracias.
Tomaré un taxi”.
Ante esto, Bruce no le insistió más.
Subió al auto con Celia y se adelantó rumbo al hotel.
Durante el camino, Celia había estado mirando a Bruce.
Al ver que parecía estar de buen humor, ella imaginó que algo debió pasar en la guardería.
Así que, le preguntó cautelosamente.
“Aunque la gerente Woods salvó a Jayden, ¿no estás siendo demasiado amable con ella?”
Bruce miró el panorama de la calle al otro lado de la ventana y dijo en tono tranquilo: “¿De verdad?
No lo creo”.
“Fue usted quien ayudó a la hija de la gerente Woods a solicitar la plaza en la guardería de Westview, ¿no es así?”
Cuando Bruce escuchó eso, su rostro se ensombreció un poco y miró al conductor.
Entonces su fría voz sonó en el interior del auto.
“Los requisitos de Alex para recibir empleados son cada vez más bajos.
Ve esta tarde a cobrar tu sueldo en el departamento financiero.
Ya no tendrás que trabajar más para mí”.
“Señor Bruce”.
El conductor entró en pánico.
“No fue mi intención, yo…”
“Fue mi culpa”.
Celia se apresuró a explicar: “Solo era una pregunta.
No quise dar a entender nada más.
¿Por qué te has molestado tanto?
Estás demostrando que te preocupas por Ashley”.
“Ya te lo he dicho”.
Bruce miró a Celia con impaciencia y dijo en tono de desagrado: “Le tomas mucha importancia”.
“¿De verdad?
Creo que…”
“No me importa lo que pienses”.
Dijo Bruce mientras la miraba fijamente, en forma de advertencia.
“Si sigues hablando de este tema, puedes bajarte del auto.
Últimamente has hecho demasiadas preguntas”.
Al oír eso, Celia apretó los labios y sujetó con fuerza el bolso que tenía sobre las rodillas, doblándolo.
Su intuición le decía que Ashley no era nada ingenua.
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