Mi querida y mis gemelos, quédate conmigo - Capítulo 44
- Inicio
- Todas las novelas
- Mi querida y mis gemelos, quédate conmigo
- Capítulo 44 - 44 Chapter 44 Capítulo 44 Tienes que ser amable incluso si pierdes
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
44: Chapter 44 Capítulo 44 Tienes que ser amable incluso si pierdes 44: Chapter 44 Capítulo 44 Tienes que ser amable incluso si pierdes Sin decir nada más, Ashley empujó a Bruce a la cocina.
“De verdad deberías pasar más tiempo con Jayden.
Se puede ver lo feliz que es cuando juega con Annie.
Además, escuché a los empleados que lo cuidan decir que nunca antes había estado tan feliz.
Eso es demasiado”.
Al escuchar a Ashley, Bruce sintió un poco de culpa dentro de su corazón.
Mientras seguía estupefacto, le entregaron un delantal.
“Ponte esto para que la harina no se te pegue”.
Cuando Bruce miró el delantal rosa en sus manos, frunció el rabillo de sus ojos.
Pero cuando estaba a punto de decir algo, Ashley lo exhortó:
“¿Por qué sigues aturdido?
Ve a lavarte las manos que ya son las cinco en punto y si no empiezas a cocinar ahora, los niños se morirán de hambre”.
Para la sorpresa de todos, Bruce escuchó a Ashley, se puso el delantal en silencio y se lavó las manos.
Luego, de acuerdo con lo que dijo Ashley, comenzó a aprender a amasar.
“Cuando hacemos galletas, normalmente las hacemos redondas o cuadradas.
Pero en realidad, los niños no prestan especial atención al sabor.
Les gusta más como se ve la comida que su sabor, así al hacer galletas, podemos darles forma de animalitos con las manos o con un molde”.
Después de decir eso, Ashley le hizo una demostración.
“Mira, esta es en forma de un pato.
No la hagas demasiado gruesa porque se hinchará sola cuando la hornees”.
Mientras le enseñaba, Ashley estaba seria y no dejó de mirar el horno.
Al cabo de un rato, ya se estaban horneando galletas de todo tipo de animales.
De pie a un lado, Bruce miró el perfil de Ashley y de repente tuvo una extraña sensación en su corazón.
De pronto sintió que ella era mucho más interesante que todas esas mujeres que había visto antes.
No era vanidosa, ni interesada.
Tenía una gran habilidad para trabajar y en la vida.
Era amable, valiente, directa y sencilla.
Además, era muy paciente con los niños.
“Tío Bruce, ¿quieres a mi mami como tu esposa?”
De repente, la pregunta de Annie, que él había considerado como una simple broma infantil, vino a su mente.
Las manos de Bruce empezaron a temblar, tanto que apretó más la masa sobre el papel para hornear y quedó un trozo de galleta deforme.
Ashley se rio y dijo sin rodeos: “Señor Bruce, por fortuna, estas galletas son de color beige.
Si estuviéramos haciendo galletas de chocolate, dudo que alguien haya estado dispuesto a comer un trozo de galleta como ese”.
La mirada de Bruce se congeló ligeramente y, al mirar su trabajo, se sintió un poco avergonzado, así que tiró la herramienta que tenía en la mano con impaciencia.
“Hazlo tu misma”.
“Estás enojado”, dijo Ashley arqueando las cejas y mirándolo con complicidad.
“Bueno, todavía hay una forma de arreglarlo”.
Mientras hablaba, sacó dos pequeños arándanos de la bolsa a su costado y los puso sobre la galleta.
Luego, estiró un poco más el extremo de la galleta con un palillo.
“Bueno, de esta manera, ahora es una pequeña serpiente”.
Bruce miró a la serpiente.
Los arándanos eran sus ojos y desprendían un brillo juguetón.
Su cuerpo enroscado se encontraba perezosamente sobre el papel para hornear, con una delgada cola detrás.
Lo miró por un momento, aun así, inconscientemente movió su mirada hacia la cara de Ashley.
Cuando vio la mirada de orgullo en su rostro, inexplicablemente la encontró atractiva.
A la hora de la cena, Jayden se encontraba mucho más feliz que de costumbre.
Bruce se sorprendió al ver que Jayden había tomado la iniciativa de comer solo.
Siempre había sido un problema para él comer y, si los sirvientes no le daban de comer, él no comía.
Pero incluso si los sirvientes le daban de comer, apenas comía un poco.
Él para ser un niño de cinco años, era más delgado que el resto de sus compañeros.
“Jayden, ¿puedes comer tú solo?”
Bruce no pudo dejar de preguntar.
“Ya tiene cinco años.
¿Por qué no podría comer solo?”, dijo Ashley deliberadamente con un tono exagerado.
“Hay muchas cosas que Jayden puede hacer, ¿no es cierto?”.
Al escuchar esto, Jayden asintió y miró a Bruce con indiferencia, como si le hubiera estado ocultando de lo que era capaz.
A Bruce le dio gracia ver la expresión de Jayden, y finalmente, se limitó simplemente a servir un poco en el tazón de Jayden.
“Es porque no te he prestado suficiente atención antes.
Ahora sigue comiendo más”.
Después de comer, Ashley notó que ya había oscurecido y estaba a punto de irse.
Sin embargo, Annie insistió en jugar juntos.
En la sala de la casa de Bruce había un enorme televisor LCD en la que los cuatro podían jugar Battle City.
De modo que empezaron a jugar.
En la primera ronda, Bruce ocupó el territorio de los tres en cinco minutos y el juego terminó.
Ashley se frustro ligeramente.
“Eso no es justo, de seguro has jugado muchas veces.
Todos nosotros somos novatos, así que no es justo”.
“También es la primera vez que juego este juego”, dijo Bruce con una mirada serena.
“No intentes buscar excusas por tu fracaso”.
Al escuchar eso, Jayden pateó a Bruce con descontento.
Se puso de pie y agitó las manos durante un largo rato, pero nadie entendió lo que quería decir.
Así que agarró la mesa de dibujo y escribió una frase.
“Papá es malo”.
Bruce no sabía si reírse o no.
Acarició la cabeza de Jayden y le preguntó:
“¿Si gano soy el malo?
Jayden, esa forma de pensar no es buena.
Incluso si pierdes, todavía tienes que ser amable”.
Jayden no estaba contento.
Quitó las manos de Bruce, abrazó sus brazos y se sentó de mal humor en el suelo con las piernas cruzadas.
Bruce estaba indefenso, lo único que podía hacer era volver a jugar con ellos.
Esta vez, Bruce jugó con bastante cuidado por media hora para no ganar demasiado rápido.
Al último momento, quiso contraatacar, pero Jayden le quitó de un golpe la manivela del juego que tenía en la mano y luego Ashley condujo un tanque e irrumpió en su campamento.
“¡Wow, ganamos!”
Annie se puso de pie y aplaudió.
Rompió un trozo de papel y lo pegó en la frente de Bruce.
“¡Ese es tu castigo!”
Bruce le cuestionó:
“¿Por qué ustedes no recibieron un castigo cuando perdieron hace un momento?”
“Esa fue solo una prueba, por eso no hubo castigo.
Esta ronda fue realmente el comienzo”,
le explicó Ashley sensatamente.
Al escuchar su explicación, Bruce miró a Jayden, quien estaba asintiendo con la cabeza dándole la razón a Ashley.
Bruce se quedó sin palabras.
Había dejado que ganen tres personas astutas.
Siguieron jugando algunos juegos más.
Bruce quería ganar, pero no pudo evitar que los dos pequeños le causaran problemas.
Al final con tantos papeles pegados en su cara no se podía ver claramente su rostro.
Mientras respiraba, todos los papeles volaban de arriba abajo.
Ashley se cubrió el estómago y se dejó caer sobre el cojín riéndose, y gritó: “Me temo que ya no puedes participar en este juego.
Ya no queda lugar para pegar otro papel en tu cara”.
Al escuchar eso, tanto Annie como Jayden empezaron a aplaudir y a saltar en el sofá, mientras Annie se reía a carcajadas.
“Bueno, se está haciendo tarde y ya deberíamos irnos”.
Después de reírse durante un largo rato, Ashley se puso de pie apoyándose en el sofá y le tendió la mano a Annie.
“Vámonos a casa, Annie.
Son casi las diez, si no nos vamos ahora, se hará demasiado tarde”.
Al escuchar eso, la sonrisa en el rostro de Annie desapareció inmediatamente.
Hizo un puchero y dijo:
“No, mami, ya es muy tarde.
¿Por qué mejor no nos quedamos esta noche?”
Cuando escuchó eso, la expresión en el rostro de Ashley cambió.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com