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Mi querida y mis gemelos, quédate conmigo - Capítulo 46

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46: Chapter 46 Capítulo 46 Mami, ¿estás cómoda?

46: Chapter 46 Capítulo 46 Mami, ¿estás cómoda?

“Yo…

me retiro.

Lamento haberlos molestado a usted y a la señorita Woods”.

El criado que se encontraba en la puerta se apresuró a explicar, y luego se fue a toda prisa.

“Oye, no es lo que piensas”.

Ashley corrió hacia la puerta y quiso explicarle.

Pero cuando abrió la puerta, no había nadie en el pasillo, era como si fuera una ilusión.

Se sentía frustrada.

Ahora, no había nada que pudiera hacer para explicar lo que había sucedido entre Bruce y ella.

“¿Todos sus sirvientes aparecen y desaparecen como un fantasma?”
Le preguntó a Bruce con un semblante triste, luego ella volvió a mirarlo.

Bruce estaba desconcertado.

Por lo que, frunció el ceño y la miró.

“¿Qué ocurre?”
“Olvídelo, no es nada”.

Ashley sintió que era una pérdida de tiempo decirle a Bruce que los chismes eran algo temible, así que no dijo nada.

Cuando estaba a punto de salir con las toallas en las manos, de repente recordó algo.

En el pasillo, se volvió y dijo.

“Si está libre, sería bueno que pase más tiempo con Jayden.

Creo que no tiene nada que ver la seguridad.

Ya ha visto lo contento que estaba hoy con Annie.

Necesita que alguien lo acompañe.

No puede dejarlo con tantos criados.

Necesita que la gente que le gusta lo acompañe y lo cuide”.

Ashley le quiso preguntar a Bruce si debía casarse con Celia.

Y es que a Jayden no le gustaba ella, y tampoco era alguien que fuera fácil de tratar.

Sin embargo, después de pensarlo un rato, Ashley se dio cuenta de que sería raro que le hiciera esa pregunta.

Tenía miedo de que la gente pensara que tenía segundas intenciones, así que no le preguntó nada.

Además, era un asunto privado.

Mientras Bruce contemplaba la mirada profunda y preocupada de Ashley, un pensamiento pasó de repente por su mente.

Y dijo lo siguiente sin pensarlo.

“Puedes quedarte aquí para cuidar de él en el futuro”.

La gruesa voz de Bruce resonó en la espaciosa villa, y la expresión de Ashley se quedó paralizada al oírlo.

“¿Qué…

quiere decir?”
Bruce frunció ligeramente el ceño, y se podía ver sorpresa en sus ojos, como si no creyera lo que había dicho.

Luego apartó rápidamente la mirada para no verla.

Cuando volvió a hablar, su tono de voz era tranquilo.

“El salario mensual para cuidar a Jayden es tres veces mayor que el de trabajar como gerente en el hotel”.

Al oír eso, Ashley se relajó un poco.

Pensó que Bruce estaba bromeando, así que respondió con un tono de broma.

“Aunque sea diez veces más que mi sueldo, no aceptaría.

Desde el punto de vista del desarrollo de la carrera, el cuidar a su hijo no es tan bueno como ser gerente de un hotel.

Señor Bruce, puede estar seguro de que sigo amando mi trabajo en Dynasty Hotel.

No me ponga a prueba de esta manera”.

La mirada de Bruce era serena, y no dijo nada más.

Después de que Ashley se marchara, Bruce cerró la puerta y se quedó de pie en su dormitorio, recordando lo que acababa de decir.

De repente tuvo una extraña sensación, mucho más fuerte que la que tuvo cuando la vio en casa esta tarde.

¿Dejarla quedarse?

Sintió que se había vuelto loco.

¿Cómo pudo haber pensado en eso?

En la empresa, no era más que su subordinada, una encargada de prácticas.

Pero en la intimidad, apenas la conocía desde hace unos meses.

Es por ello, que se sentía tan raro por lo que había dicho antes.

Después de pensar un rato, Bruce atribuyó el hecho de que a Jayden le gustaba mucho Annie y ella.

Pero aunque llegase a averiguar el motivo, seguía sin poder conciliar el sueño, dando vueltas en la cama durante toda la noche.

Por otro lado, Ashley estaba en una situación totalmente diferente a la de Bruce.

Después de ducharse, Ashley usó los caros productos para el cuidado de la piel que había en la habitación de invitados.

Tras aplicarse una costosa mascarilla facial, Ashley se echó en la cama abrazando a Annie.

Era muy cómodo.

“Mami, ¿estás cómoda?” Preguntó enseguida Annie, quien estaba acurrucada en sus brazos.

Ashley asintió con la cara, teniendo aún la máscara facial en su rostro.

“Es muy cómodo.

He decidido quitarme la máscara mañana”.

“Te dije que el dinero es muy importante.

Y si te casas con el señor Bruce, todo esto sería tuyo”.

Annie se dio la vuelta y se acostó en el pecho de Ashley, mirándola animada.

Ashley frunció las cejas y golpeó la frente de Annie con el dedo, diciendo: “¿Acaso quieres que me case con un hombre que no me gusta solo por su dinero?

Creo que debo mejorar tu calidad de vida en el futuro.

Yo solía ser muy rica, ¿sí?”
Con la mano tapándose la frente, Annie hizo un puchero y dijo: “Lo sé.

Por mi culpa dejaste de ser rica.

Así que espero que puedas volver a ser millonaria”.

Cuando Annie estaba en el extranjero, su padre, al que solo podía ver dos veces al año, le dijo que su mamá venía de una familia rica y que no podía volver a casa porque la había traído al mundo.

Así que Annie pensó que tenía que ser obediente y no podía hacer enfadar a su madre.

“¿Qué importa si no tenemos dinero?

Annie, ahora estamos muy bien juntas”.

Ashley cerró los ojos con una expresión de tranquilidad en su rostro.

“Con algo de dinero, lo que tendríamos sería dormir en una cama, tener una habitación y comer tres veces al día.

Pero si somos ricas, tenemos que tener cuidado con la maldad de ciertas personas.

Es por eso que, yo prefiero seguir teniendo esta vida”.

Al ver que su mami no tenía ninguna ambición, Annie dio un suspiro.

“Mami, no está bien que pienses así”.

“Mami”.

Ashley ya no le prestó atención a Annie.

Ella ya se había quedado dormida.

Annie se sentía impotente.

Al parecer era muy difícil persuadir a su mami para que aprovechara la oportunidad que tenía delante.

Lo único que podía hacer era empezar con Bruce.

Al día siguiente, Ashley y Annie se quedaron en la villa durante todo el día, y Bruce las llevó de regreso a casa por la noche, lo que sorprendió a Ashley.

“Gracias, señor Bruce”.

Tras bajarse del auto, Ashley tomó la mano de Annie y se paró en la planta baja del edificio de departamentos.

De pie frente al auto, Bruce dijo en voz baja y con fuerza.

“De nada.

Ya entra”.

Entonces, Annie alzó la cabeza y miró a Bruce.

Luego sonó su voz infantil.

“Señor Bruce, ¿por qué no trae a Jayden a mi casa el próximo fin de semana?”
Al oír eso, Ashley miró a Annie con sorpresa.

“¿Quién le dio permiso para invitar a otras personas?

¿Acaso pidió mi opinión?”
Pero luego pensó que Bruce no aceptaría.

Después de todo, era presidente y siempre tenía que atender numerosos compromisos.

“Está bien”.

Sin embargo, tan pronto como Ashley pensó en ello, escuchó a Bruce estar de acuerdo.

Entonces su mirada de sorpresa se posó en Bruce.

En ese instante, Bruce se veía muy tranquilo.

Se puso en cuclillas y tocó la cara de Annie, diciendo: “Vendré con Jayden el próximo sábado, ¿está bien?”
“¡Sí!”
Con un brillo en los ojos, Annie rodeó el cuello de Bruce con sus brazos y le besó en la mejilla.

“Señor Bruce, tiene que cumplir su promesa”.

Bruce se quedó atónito por un momento.

Luego se tocó la cara y sonrió de repente.

“Lo haré”.

La sonrisa en el rostro de Bruce era tan gentil que Ashley, que estaba a punto de regañar a Annie, de repente no supo qué decir al ver aquella escena.

Se quedó mirando a Bruce por un largo rato aturdida.

De repente, ella comprendió porque Bruce no sonreía con frecuencia.

Si bien ya había muchas mujeres que querían casarse con él incluso si estaba serio todo el tiempo.

Si ellas lo vieran así, estarían dispuestas hasta de ser su amante.

De alguna manera, Ashley recordó el momento extraño que vivió anoche en el baño.

Por lo que, sus mejillas se pusieron algo rojas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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