Mi querida y mis gemelos, quédate conmigo - Capítulo 73
- Inicio
- Todas las novelas
- Mi querida y mis gemelos, quédate conmigo
- Capítulo 73 - 73 Chapter 73 Capítulo 73 Aleja tus manos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
73: Chapter 73 Capítulo 73 Aleja tus manos 73: Chapter 73 Capítulo 73 Aleja tus manos Tras conseguirse una crema para las quemaduras de un empleado, Ashley se dirigió hacia arriba.
En cuanto llegó al segundo piso, llamó a la puerta del vestidor.
“Pase.”
Bruce ya estaba vestido.
Su pijama se encontraba en el suelo, enrollado casualmente.
“¿Se encuentra bien tu pierna?
Tengo una crema para las quemaduras”, preguntó Ashley desde la puerta.
Bruce asintió en respuesta.
“Te lo agradezco.”
“No hay de qué.
Me la ha entregado uno de los empleados.
La dejaré aquí.
Te recomiendo usarla.
Me marcho primero”.
“Bien.”
Ashley se volteó y se marchó de la habitación tras dejar la crema.
Avanzó sólo unos cuantos pasos cuando recordó algo.
Decidió volver y entró sin llamar a la puerta.
“Cuando apliques la crema, debes…”
Las palabras de Ashley murieron en su garganta cuando se dio cuenta de la escena frente a ella y su expresión se congeló.
Bruce también estaba igual de sorprendido, por lo que sus manos temblaron y el pantalón que sostenía cayó al suelo, mostrando un par de fuertes piernas.
Pronto Ashley reaccionó.
Se volteó cubriendo sus ojos y dijo rápidamente,
“¿Por qué te has quitado los pantalones?”.
Bruce se sentía sumamente avergonzado.
Habló con una seria expresión,
“¿Acaso crees que es posible aplicar la crema con los pantalones puestos?
Aparte, has sido tú quien ha llegado y entrado sin llamar antes.
¡Se que no te lo preguntado antes, pero has sido tú quien ha hablado primero!”
Ashley estaba muy avergonza cuando replicó.
“Sólo volví para explicarte cómo se debía aplicar la crema para las quemaduras.
No pensé que…”
Bruce de repente pensó en lo divertida que era la situación al ver lo desconcertada que estaba Ashley.
Tomó una toalla para cubrir sus piernas y se sentó.
“¿En verdad?
Entonces ven y explícame cómo aplicarla”.
Aún permaneciendo de espaldas le preguntó a Bruce, “¿Tienes puestos los pantalones?”.
Bruce miró la toalla que cubría sus piernas y habló seriamente,
“Se puede decir que sí.”
“¿A qué te refieres?”
Con el ceño fruncido, Ashley se volteó lentamente.
Su rostro se ruborizó furiosamente cuando lo vio sentado sobre el sofá, llevando sólo una toalla blanca sobre sus piernas.
Volvió a voltearse molesta y reclamó,
“¡Dijiste que te habías puesto los pantalones!”
“¿Acaso has visto algo?”
“No he visto nada”.
Negó inmediatamente Ashley.
“Entonces está bien,” dijo Bruce tranquilamente, “Date prisa, tengo cosas que hacer más tarde.
¿No fuiste tú quien vino para aplicarme la crema para las quemaduras?”
“Puedes aplicártelo perfectamente tú solo”.
Ashley se lamentó de su decisión.
“Si lo hubiera sabido antes, no habría venido.
Hay tantos sirvientes en la casa para ayudarlo.
¿Por qué subí?
Me hice un problema”.
“Ha sido la avena que me preparaste la que me ha quemado”.
Ashley se enfureció ante aquellas palabras .
Se volteó y agregó enfadada,
“¡Hey!
¿Se puede saber por qué te has vuelto tan irrazonable?
¿Crees que he preparado avena sólo con la intención de quemarte?”
“Nadie está diciendo que lo hicieras a propósito”.
Bruce observó a Ashley con interés y agregó,
“Si vas a ayudar a alguien, debes hacerlo hasta el final.
En verdad no tengo conocimientos sobre cómo usar la crema para las quemaduras”.
Ashley se sonrojó ante la mirada de Bruce.
Tras pensarlo por un momento, decidió acercarse con la crema para las quemaduras.
Ashley se inclinó, levantando un extremo de la toalla que se encontraba sobre sus piernas, revelando una parte muy roja.
Ashley no pudo evitar sentirse triste ante la seriedad de la lesión en al pierna de Bruce.
“Bien, el primer paso es frotar la crema con tus manos para calentarla antes de aplicarla sobre la quemadura”.
Ashley frotó la crema con sus manos mientras le mostraba a Bruce.
Dudo un momento cuando fue a aplicársela sobre su pierna y dijo, “Creo que lo mejor será que la apliques tú mismo”.
Ella retrocedió mientras hablaba.
En un instante, Bruce tomó a Ashley de la muñeca y dijo, “Ayúdame”.
“¿Por qué debería?
Puedes hacerlo perfectamente”.
“Es muy molesto”.
Ashley se quedó sin palabras ante aquella frase.
“Lo único que tiene que hacer después es lavar sus manos.
Joven Maestro, en realidad es muy complicado atenderlo”.
Los ojos de Bruce parpadearon ligeramente ante el tono burlesco cuando Ashley lo llamó Joven Maestro.
Al haber vivido toda su vida entre lujos y privilegios, Ashley pensó que quizás en verdad Bruce no sabía cómo aplicar la crema él mismo.
Ashley asintió, sintiéndose como si estuviese aceptando la pena de muerte, ya que había frotado la crema con sus manos.
“Está bien.
Pero necesito que me sueltes primero”.
Bruce no pudo evitar sentir calor cuando las cálidas manos de Ashley lo tocaron.
Bajó la mirada y noto un largo mechón de su pelo caer por su hombro hasta rozar su mejilla.
Para Bruce fue inevitable el extender su mano para acomodar el mechón detrás de su oreja.
Ashley se estremeció y giró su rostro en shock para mirar a Bruce.
Por mucho tiempo cruzaron sus miradas.
Cuando Ashley volvió a sus sentidos, rápidamente habló presa del pánico, “Con esto debería ser suficiente.
Tú…
podrás continuar con esto.
Tengo que irme”.
A pesar de ello, nuevamente la retuvo Bruce.
Ashley no pudo evitar un grito cuando cayó sobre su pierna izquierda.
“Bruce, tu…
Rápidamente Ashley trató de levantarse.
Ashley no tenía la certeza de haber tocado la quemadura de Bruce, sin embargo pudo escuchar un leve grito por parte de Bruce.
“¿Te he lastimado?” preguntó Ashley en pánico sin atreverse a moverse por temor a volver a lastimarlo.
Bruce habló con voz ronca mientras la sostenía de la cintura.
“Está bien.”
“Puedes…
soltarme.”
Con timidez, Ashley apretó los dientes.
Casi era capaz de sentir la forma del p*ne de Bruce a través de la ropa.
¿Y si otras personas los veían?
Bruce parecía no escuchar nada de lo que decía.
Habló con voz profunda, “Esa noche fuiste más activa de lo que estás siendo ahora”.
Ashley pudo sentir su cara y su cuello sonrojarse.
Dijo con exasperación,
“Por favor, déjame ir.
No sé a qué te refieres”.
Aquella noche no había sido más que un accidente.
Se había dicho a sí misma que lo mejor era olvidar, pero él había decidido mencionarlo a propósito.
Bruce no se sintió para nada feliz con la actitud de Ashley.
Bruce se puso furioso al pensar que para Ashley no había sido importante lo que había ocurrido aquella noche.
Sind arle un segundo pensamiento, levanto su barbilla y la besó.
“Mmm…”
Ashley abrió los ojos ampliamente ante la sorpresa y miró fijamente la sombra borrosa frente a ella.
Por un momento quedó en blanco.
Ashley tembló al sentir como las manos de Bruce acariciaban su cintura y avanzaban hasta meterse bajo su ropa.
De repente, Ashely volvió a sus sentidos e intentó detenerlo rápidamente antes de que fuera más lejos.
Bruce la retuvo presionando una mano sobre su cintura.
Con su otra manos alcanzó su parte privada.
Ashley sintió cómo la vergüenza se instalaba en su corazón.
Juntando fuerzas pudo empujarlo, a la vez que levantaba su mano y lo abofeteaba.
“¡Clap!”
La sonora bofetada resonó en todo el vestidor.
Al punto de que los empleados quedaron petrificados y dirigieron sus miradas hacia el segundo piso.
Ashley jadeaba mientras sus manos temblaban a sus costados.
Estaba aterrorizada.
Nunca esperó que Bruce actuara de esa manera.
Trató de calmarse a la vez que trataba de reprimir su ira.
“Si piensas que haré algo como esto a cambio del alojamiento, puedo mudarme en cualquier momento con Annie.
No seré la amante de nadie, eso es moralmente incorrecto”.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com