Mi querida y mis gemelos, quédate conmigo - Capítulo 76
- Inicio
- Todas las novelas
- Mi querida y mis gemelos, quédate conmigo
- Capítulo 76 - 76 Chapter 76 ¿Un asesinato
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
76: Chapter 76 ¿Un asesinato?
76: Chapter 76 ¿Un asesinato?
“No le entiendo”, dijo Ashley mientras miraba seriamente a la joven.
“¿Srta.
Taylor, ¿de qué nos hemos olvidado?”
Taylor volvió en sí inmediatamente.
“¿Ustedes no piensan cumplir con lo que me prometieron?”, preguntó.
Luego señaló a Ashley y le increpó: “Realmente no tienes vergüenza.
¿Crees que puedes pasar por alto todo lo que ocurrió ayer y que no habrán consecuencias?”
Alrededor del vestíbulo, gradualmente se reunieron algunos curiosos que deseaban escuchar más de lo que estaba pasando.
“Srta.
Taylor, el día de ayer usted nos comentó que había encontrado dos cucarachas en su habitación, nos ocupamos de ellas de inmediato y también procedimos a cambiarle de cuarto.
Sí, prometimos compensarla, pero esto sería siempre y cuando usted las haya encontrado aquí.
Sin embargo, ahora creemos que eso no sucedió así en realidad”, dijo Ashley sin rodeos.
El rostro de la joven se puso rojo de la ira en cuanto escuchó esto.
“He conocido personas desvergonzadas, pero tú eres la peor de todas.
No creas que me estás intimidando.
¡Llamaré ahora mismo a las autoridades de comercio y sanidad!”, contestó verdaderamente alterada.
“Puede llamarlos si desea”, dijo Ashley.
Su rostro impasible.
“Llevamos a las dos cucarachas encontradas en su habitación a un laboratorio para que puedan examinarlas.
El certificado muestra que estas habían muerto al menos cinco días antes, y ambos cuerpos estaban ya secos.
Eso nos pareció muy extraño, ya que usted nos había indicado que las mató aquí en el hotel luego de ingresar a su habitación”.
Esta afirmación causó una conmoción entre la multitud.
Si lo dicho por Ashley era cierto, tal comportamiento era inaudito.
Era como ir a un restaurante y colocar un insecto en la comida para pedirle dinero al local como reparación.
Era evidente que ella solo había asistido al hotel con el único propósito de extorsionarlos.
Cuando la Taylor vio que todas las personas alrededor la miraban con ojos acusadores, no pudo decir ni una palabra para refutar lo dicho.
No tuvo más remedio que retirarse lo más rápido posible mientras agachaba la cabeza.
Todos en el hotel admiraron a Ashley aún más al ver lo bien que había manejado el problema y como le dio solución.
En especial Aaron, que más que nada estaba impresionado con la valentía de ella al lidiar con las cucarachas.
“Gerente Woods, no esperaba que se atreviera a coger aquellas asquerosas cucarachas con sus manos para poder llevarlas al laboratorio.
Todo el coraje que yo tenía se acabó cuando las puse en la bolsa”, le dijo y sonaba aún repugnado con lo sucedido.
“Bueno, tienes mucho qué mejorar.
Lo más importante ahora es enfocarnos en encontrar una forma de resolver el problema de los comentarios negativos”, respondió.
Ashley le dio una palmadita en el hombro y se dirigió a su oficina.
Tan pronto como cerró la puerta, se apoyó contra la puerta y dio un suspiro de alivio.
En realidad, sí se había sentido asqueada cuando tocó a esas dos malditas cucarachas.
Tanto así que se sentía perseguida por esa sensación y no pudo probar bocado.
Definitivamente, ella no era mejor que Aaron, pero no tenía de otra.
Una semana pasó y el problema de los comentarios negativos aún no estaba resuelto.
Se revisaron todas las habitaciones del hotel y el resultado seguía siendo el mismo: no habían encontrado más cucarachas y todos los cuartos estaban limpios.
Luego de escuchar el reporte de lo sucedido, Ashley volvió a su oficina mucho más confundida.
Después de todo la situación no parecía mejorar.
De repente algún trabajador, o el mismo hotel, había ofendido a alguien y esta persona quería vengarse usando este tipo de artimañas.
Aunque la posibilidad de que esto haya pasado era remota.
Minutos antes de salir del trabajo, Ashley llamó a su padre para invitarlo a un café que estaba ubicado cerca de la compañía.
Cuando ella llegó al lugar de encuentro, el Sr.
Woods ya estaba esperándola allí y parecía un poco avergonzado.
“Me tomé la libertad de pedir una taza de leche caliente para ti.
Si bebes demasiado café no podrás dormir en la noche.
Si no te gusta puedes pedir otra cosa”, le dijo.
Ella negó con la cabeza y contestó: “Está bien.
Puedo beber cualquier cosa.
Gracias”.
Al escuchar esto el su padre dejó escapar un suspiro de alivio que no sabía desde cuándo estaba guardando.
“Ashley, tengo que decir que tu llamada me sorprendió, pero también me ha puesto muy contento”, le dijo mientras sonreía.
Ella bajó la mirada y removió la leche con la cuchara.
Después de pensarlo un rato le dijo: “Papá, en realidad te llamé porque quiero pedirte un favor”.
“¿Ha pasado algo?”
Su hija rara vez le pedía que hiciera algo por ella, así que escuchar esto de alguna forma lo puso contento.
“Hace seis años, cuando cumplí dieciocho, me regalaste una casa.
¿Te acuerdas?”, le preguntó algo nerviosa.
Sin dejar pasar mucho tiempo continuó: “Bueno, quiero saber si todavía puedo usarla”.
Si bien Ashley estaba ocupada de lleno con su trabajo, la idea de mudarse de la casa de Bruce había estado rondando su mente durante todo este tiempo.
Realmente no era apropiado que ella y Annie siguieran viviendo con él.
Después de darle vueltas al asunto recordó la casa que su padre le había regalado hace algunos años.
“Por supuesto que todavía puedes usarla”.
El Sr.
Woods levantó las cejas levemente, parecía que todo esto lo hacía feliz.
“El título de propiedad está a tu nombre.
Esa es tu casa”.
“Gracias, Papá”, contestó Ashley que aún estaba un poco nerviosa.
Y aunque trató de sonar amable, su tono todavía se escuchaba distante.
No parecía venir de una hija hablando con su padre.
“Sucede que no tengo la llave.
La verdad es que cuando me fui no me la llevé.
Me puedes avisar cuando estés en casa para poder ir a recogerla, ¿por favor?”, continuó.
“No importa si estoy en casa o no, puedes venir en cualquier momento.
Pero avísame con anticipación, para que pueda pedirle a tu tía que prepare comida suficiente y podamos almorzar todos juntos”, contestó su padre.
“No creo que sea una buena idea, papá”.
“¡Sí que lo es!” Definitivamente, el Sr.
Woods era un hombre terco.
Después de vacilar por un momento, continuó: “Puedes venir con tu hija.
Después de todo ella es mi nieta.
Quiero conocerla, y creo que es hora de presentársela a la familia”.
Ashley no se sintió tan cómoda con la sugerencia de su padre “Papá, me temo que no.
Ella todavía es muy pequeña y no quiero que sea el objeto de rumores.
Cuando crezca te la presentaré”.
El Sr.
Woods frunció el ceño al escuchar los argumentos de su hija, y aunque todavía quería convencerla de lo contrario, entendió que se tenía que dar por vencido por ahora.
En cuanto salió del café subió al auto que lo estaba esperando y tan pronto como lo hizo comenzó a toser violentamente.
Cogió un pañuelo para cubrirse la boca y cuando pudo revisarlo se dio cuenta de que había una mancha de sangre.
El conductor lo vio por el espejo retrovisor y algo nervioso le preguntó: “Señor, ¿se encuentra bien?”
El hombre sostuvo su pañuelo con fuerza y le contestó: “Estoy bien, no te preocupes.
Es solo una vieja tos.
Vamos”.
……
En City Ocean, la reunión de negociación en la que participó Bruce se había prolongado hasta muy tarde.
Cuando regresó a su habitación de hotel, se recostó en el sofá y vio que le habían dejado la cena sobre la mesa de té.
Se acercó para echarle un vistazo y no pudo evitar recordar la comida que Ashley había preparado para él.
“Sr.
Bruce, la persona que se envió a Town of Water acaba de llamarme”, dijo Alex mientras ingresaba al lugar.
Traía consigo un plato de fruta fresca y lo puso sobre la mesa de té.
La expresión de su rostro no era nada buena.
“Carl está muerto”, dijo.
Bruce frunció el ceño.
“¿Que pasó?”
“Se produjo un incendio la noche anterior.
El fuego acabó con todo, solo han quedado escombros”, explicó y no pudo evitar soltar un suspiro.
“Tom me envió una foto.
No solo la casa de Carl resultó afectada, sino también las casas aledañas a la suya.
Afortunadamente, no había nadie en ninguna de ellas.
Pero debido a esto, el incendio de su casa no fue tomado en cuenta hasta que ya era muy tarde.
Cuando los bomberos llegaron para apagar el fuego, todo estaba ya quemado”.
Al escuchar esto, Bruce no pudo evitar preguntarse realmente qué había pasado.
“¿No crees que es demasiada casualidad?”
La casa de Carl se incendia y como resultado él muere, todo esto justo cuando había enviado gente a investigar más sobre la subrogación.
Eso era una gran coincidencia.
“¿Cree que hicieron esto a propósito?”, preguntó Alex un poco nervioso.
“¿Cree que se trata de un asesinato?”.
Bruce lo miró y le contestó: “Definitivamente las circunstancias son muy extrañas.
Cuando termine el negocio en City Ocean, irás allí en persona para investigar todo sobre el incendio”.
Alex respondió inmediatamente: “De acuerdo”.
Tenía dos razones importantes por las cuales creía que era necesario averiguar más sobre lo que había pasado.
Principalmente porque Carl era el único que sabía sobre la subrogación.
Y también, porque el hombre había sido el anterior mayordomo de la familia Hinton y había acompañado al Sr.
Hinton por muchos años.
Si algo malo le había pasado, Bruce sentía que tenía la responsabilidad de averiguar qué había sido.
“No le cuentes al abuelo sobre lo que le ha pasado a Carl”, Bruce ordenó y Alex asintió con la cabeza.
Luego de una pausa, habló nuevamente: “¿Cómo está Dylan?”
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com