Mi querida y mis gemelos, quédate conmigo - Capítulo 84
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- Capítulo 84 - 84 Chapter 84 Capítulo 84 Papá quiso darte una sorpresa
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84: Chapter 84 Capítulo 84 Papá quiso darte una sorpresa 84: Chapter 84 Capítulo 84 Papá quiso darte una sorpresa “¿Ah?
Yo…
no quiero ir”.
Cuando pensó que tendría que ir en barco, Ashley se rehusó a hacerlo.
Enseguida agitó la mano y dijo: “No puedo ir”.
En cuanto Ashley terminó de decir esto, vio que Jayden sostenía la esquina de su ropa con una mano y la miraba ilusionado con un trozo de papel en la otra.
Había escrito una frase en el papel.
“Quiero que me acompañes”.
Ashley se quedó atónita por un momento.
Luego, tocó la cabeza de Jayden y terminó aceptando.
“De acuerdo.
Pero volveré a mi habitación y me cambiaré de ropa primero”.
Jayden no tenía madre y Bruce no era un padre atento.
Cuando se alojaron antes en el hotel, el niño se quemó bajo el sol por culpa del descuido de Bruce.
Así que Ashley no podía imaginarse lo que pasaría si se adentraban en el mar.
Además, se había enterado de que Jayden no sabía nadar.
“Está bien”.
A primera vista, Bruce se veía tranquilo, pero por dentro él se sentía inexplicablemente feliz.
Temprano por la mañana, Bruce la vio sentarse sola en la puerta de la cafetería y beber una taza de café.
Tras preguntar al personal del programa, supo que ella no había ido con Dylan y Annie.
Esa noticia lo alegró mucho toda la mañana.
Irían en un yate a la isla.
En cuanto se puso el chaleco salvavidas, Ashley se sintió mareada.
Una vez que logró subir al yate, se sentó en su propio asiento y trató de no mirar al agua.
“Señor, por favor, conduzca el yate lo más despacio posible”.
Su voz temblaba, e incluso Bruce pudo darse cuenta de que algo pasaba.
“¿Te sientes bien?”
“Sí”.
Ashley sonrió como si no hubiera pasado nada y trató de ocultar su miedo.
Luego dijo: “Ajuste el sombrero de Jayden.
Cuando el viento sople, su sombrero saldrá volando”.
Bruce asintió con la cabeza y ayudó a Jayden a ajustarse el sombrero.
Entonces notó de repente que a Ashley le temblaba la mano y que aún no había ajustado su sombrero desde hacía ya un rato.
“¿Estás segura de que te encuentras bien?”
Bruce frunció el ceño y dijo: “Si no te sientes bien, no vayas”.
“No pasa nada.
Estoy bien.
El yate está tambaleándose, así que no pude abrochar mi sombrero”.
Tras dudar un rato, Bruce se agachó y agarró la mano de Ashley.
“Deja que te ayude”.
Cuando de repente sus manos fueron sostenidas por las cálidas manos de Bruce, Ashley se quedó atónita por un momento y hasta parecía no estar mareada.
Se quedó mirando cómo Bruce la ayudaba con el broche de su sombrero de sol.
Al sentir la tensión en la barbilla, se le hizo complicado respirar durante un rato.
“Ya está”.
Entonces Ashley escuchó su grave voz.
Por lo que, eso hizo que volviera en sí y desviara la mirada.
“Gracias”.
“De nada”.
Bruce la miró fijamente y le preguntó: “¿Tienes calor?”
“Un…
un poco”.
“¿Por qué tienes la cara roja?”
“¿Ah?”
De repente, Ashley se cubrió las mejillas y dijo muy nerviosa: “Eh…
Bueno, tal vez…
tal vez es porque el sol está muy fuerte”.
Mientras decía eso, señaló de repente al cielo: “Es por el calor que produce el sol.
Apresúrese y ayude a Jayden a ponerse ropa resistente al sol”.
Una sonrisa significativa se dibujó en el rostro de Bruce.
Así que no refutó su explicación.
Jayden se interesaba por todo tipo de cosas, así que no paraba de hacer preguntas.
Ashley le explicaba con paciencia, pero a veces no sabía qué responderle, sobre todo cuando Jayden preguntaba por el equipo mecánico del yate.
Entonces fue Bruce quien le explicó los principios de funcionamiento.
“Señor Bruce, ¿sabía usted que es un experto en yates?”
Al principio Bruce pensó que era un elogio, pero Ashley continuó diciendo: “Si la gente no lo conociera, pensaría que usted es un trabajador del astillero”.
En ese momento, la cara de Bruce se volvió algo sombría.
Bruce siempre tuvo la habilidad de dejar a la gente sin palabras, pero ahora no resultó así y no sabía por qué.
Al escuchar lo que Ashley dijo, ni siquiera refutó.
De momento, ella estaba de buen humor, e incluso la sensación de mareo disminuyó un poco.
“Por cierto, ¿por qué trajo de improviso a Jayden a las Maldivas?
No me comentó nada.
Si lo hubiera sabido, podríamos haber venido juntos”.
Bruce respondió sin expresión alguna en su rostro: “Jayden quería venir”.
Por lo que, Jayden lo fulminó con la mirada y escribió en su tablero de dibujo personal: “Papá quiso darte una sorpresa”.
Al ver esta frase, a Ashley se le aceleró el corazón.
De manera inconsciente, miró hacia Bruce.
Por coincidencia, él también la miraba a ella.
Cuando sus ojos se encontraron, la atmósfera que los rodeaba se quedó paralizada.
Ashley siempre había creído que Bruce se preocupaba por ella porque tenía un vínculo cercano con Jayden.
Si no se hubiera acostado con él aquella noche en la que estaba borracha, no habría pensado en el tipo de relación que había entre Bruce y ella.
Incluso si había pensado en ello, la idea se esfumó en un instante.
Debido a que Bruce se iba a casar con Celia.
Entonces, ¿cómo podría estar con Ashley?
Al pensar en eso, de inmediato Ashley esquivó la mirada de Bruce y sonrió a propósito para calmar los nervios.
“A tan corta edad, ya sabes cómo alegrar a la gente diciendo esas palabras”.
Jayden miró a Bruce, esperando que pudiera decir algo, pero Bruce solo lo ignoró como si no entendiera lo que quería decir y se volvió para mirar la isla en la distancia.
Jayden se puso ansioso.
Bajó la cabeza y escribió a toda prisa en el tablero.
“Dijiste que te había hecho feliz, ¡lo que significa que la sorpresa que te hizo mi padre te ha gustado!
¿Tengo razón?”
Al leer las palabras de Jayden, la sonrisa de Ashley se congeló.
Jamás había esperado que Jayden le hiciera una pregunta así.
Ella tendría que admitir que cuando vio a Bruce y a Jayden aquí, se sintió feliz.
Incluso se alegró cuando confundió a un hombre con Bruce la noche anterior.
Al ver su mirada de preocupación, Bruce estaba por preguntarle algo, pero el yate de repente se tambaleó con fuerza.
Ashley gritó asustada y se cayó bruscamente a un lado.
De inmediato, Bruce la agarró del brazo.
Pero antes de que pudieran mantener el equilibrio, el yate volvió a sacudirse.
Con la cara tensa, Bruce atrajo a Ashley hacia sus brazos con todas sus fuerzas.
Luego le preguntó al conductor: “¿Qué pasa?”
La mejilla de Ashley golpeó el chaleco salvavidas situado en el pecho de Bruce, haciéndola sentir un poco dolorida.
Sin embargo, antes de que pudiera hacer algo, empezó a sentirse mareada.
Todo lo que tenía delante empezó a volverse borroso y, de repente, se le revolvió el estómago y tuvo ganas de vomitar.
El conductor respondió con un tono preocupado.
“Señor, el oleaje se aproxima.
Así que, no podremos ir muy lejos.
Además, pronto lloverá.
¿Iremos a la isla ahora o regresaremos?”
Bruce miró a Ashley, quien ya se había desmayado en sus brazos, por lo que su rostro se tornó un poco serio.
Era evidente que Ashley estaba mareada.
Cuando embarcaron, Bruce sintió que le pasaba algo, pero ella insistió en subir.
Ahora, con solo unas pocas olas, ya se había desmayado.
¿Cómo podrían ir a la isla?
“Regresemos”.
Tras decir eso, Bruce miró a Jayden y le preguntó: “Jayden, ¿puedes cuidar de ti mismo?”
Jayden asintió firmemente con la cabeza.
Entonces Bruce tomó la mano de Jayden con una mano y con la otra sujetó fuertemente el hombro de Ashley y la sostuvo entre sus brazos.
El tiempo cambió en un instante y las gotas de lluvia cayeron sobre el yate.
No había nada que los protegiera, así que los pasajeros no tardaron en empaparse.
Bruce frunció el ceño y, de repente, escuchó un quejido entre sus brazos.
“Abuelo, no te vayas, no…”
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