mi sistema de harem - Capítulo 10
- Inicio
- Todas las novelas
- mi sistema de harem
- Capítulo 10 - 10 Capítulo 10 - Un almuerzo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
10: Capítulo 10 – Un almuerzo…
peculiar 10: Capítulo 10 – Un almuerzo…
peculiar El timbre del recreo resonó por todo el instituto como una señal de tregua temporal.
Los estudiantes comenzaron a levantarse de sus asientos, formando grupos ruidosos que salían en dirección a la cafetería.
Nobuo, sin embargo, permaneció sentado unos segundos más, organizando en su mente todo lo que el sistema le había revelado momentos antes.
Superpoderes, magia, una tienda bloqueada, misiones obligatorias…
Este mundo era mucho más peligroso de lo que parecía.
Y lo peor…
También era más absurdo.
—Tch…
mezcolanza de series y personajes —murmuró levantándose—.
Lo único que me faltaba era que apareciera un vampiro o un tipo con Sharingan.
Mientras se preparaba para salir, notó que varias chicas lo observaban desde la puerta del aula.
Algunas cuchicheaban, otras simplemente lo miraban como si hubieran encontrado un nuevo tipo de entretenimiento.
Nobuo trató de ignorarlo; tenía cosas más importantes de las que preocuparse.
De hecho, estaba seguro de que algo malo estaba a punto de ocurrir.
En los pasillos, el tipo A y el tipo B esperaban apoyados en una máquina expendedora.
Ambos intentaban parecer intimidantes, aunque la verdad era que parecían más nerviosos que otra cosa.
—¿Estás seguro de esto?
—preguntó el tipo A tragando saliva.
—Claro que sí —respondió el tipo B—.
Es el mismo inútil de ayer.
No va a oponer resistencia.
Además…
si habla, estamos jodidos.
Lo que ninguno de ellos sabía era que Nobuo escuchó la mitad de su conversación cuando dobló la esquina del pasillo.
Se quedó ahí, apoyado tranquilamente, observando cómo gesticulaban como si fueran dos villanos de un anime de bajo presupuesto.
—Entiendo…
así que querían sorprenderme en la hora del almuerzo —pensó Nobuo masajeándose el cuello—.
Qué molestia.
El sistema, por supuesto, no dijo nada.
Ni un consejo, ni una advertencia, ni una oferta de ayuda.
Absolutamente nada.
—Basura de sistema…
—susurró.
A pesar de ello, Nobuo decidió caminar hacia ellos.
No porque quisiera pelear, sino porque estaba harto de estar reaccionando a todo.
Si realmente quería sobrevivir en este mundo lleno de locos con poderes, debía aprender a imponerse desde el principio.
—Oye —dijo con voz tranquila mientras se acercaba.
Los dos delincuentes pegaron un respingo.
Se enderezaron de inmediato, como si les hubieran activado un resorte.
Pero al ver que Nobuo caminaba con absoluta calma, sin miedo, sin tensión, se quedaron un momento paralizados.
—H-Hey…
—intentó hablar el tipo A, pero su voz salió demasiado temblorosa.
—Vamos directo al asunto —interrumpió Nobuo—.
Sé que quieren hablar conmigo en la hora del almuerzo.
Pero yo prefiero hacerlo ahora.
Así acabamos antes y puedo comer a gusto.
Los dos delincuentes se quedaron boquiabiertos.
No era la reacción que esperaban.
—Oye, tú…
—dijo el tipo B tratando de recuperar compostura—.
Solo vinimos a decir que…
Pero antes de que pudiera terminar la frase, Nobuo dio un paso adelante.
Estaba lo suficientemente cerca como para que ambos sintieran la presión de su mirada.
No era una mirada violenta.
No era cruel.
Era…
vacía.
Era la mirada de alguien que no tenía tiempo para perder en problemas irrelevantes.
—Si creen que voy a dejar que me golpeen de nuevo —dijo Nobuo muy despacio—, están muy equivocados.
El tipo A tragó saliva.
El tipo B también.
—Ayer me sorprendieron —continuó Nobuo—.
Hoy no será así.
Si tienen algo que decir, díganlo.
Si quieren intentar algo, háganlo.
Pero les advierto…
Nobuo levantó ligeramente su mano, apuntando hacia sus propios ojos.
—…No soy el mismo Nobuo de ayer.
Ambos se pusieron rígidos.
Por un instante, incluso olvidaron que habían planeado una amenaza.
Todo lo que sentían era una presión extraña, como si este nuevo Nobuo fuera alguien completamente distinto.
El ambiente se tensó.
Pero entonces…
—¡Oye, Nobuo!
—una voz femenina resonó desde el otro lado del pasillo.
Era una de las chicas de la clase, la misma que no había dejado de mirarlo durante toda la mañana.
—¿Vienes a comer con nosotras?
La invitación espontánea tomó por sorpresa a los tres hombres.
Las chicas estaban a unos pasos de distancia, sonriendo casualmente como si no se dieran cuenta de la tensión del momento…
o quizá sí, y eso lo hacía aún peor para los dos delincuentes.
Nobuo respiró hondo.
Algo en su interior le decía que esto formaba parte del lío del sistema, otra prueba ridícula para aumentos de afecto o lo que fuera.
Pero no podía negar que había llegado en un momento bastante conveniente.
Así que miró a los dos delincuentes y dijo: —Parece que tengo mejores planes.
Si realmente quieren hablar, búsquenme después…
si es que pueden reunir el valor.
Y se dio media vuelta.
Los dos tipos se quedaron petrificados, incapaces de procesar lo que acababa de suceder.
—…¿Qué fue eso?
—susurró el tipo A.
—No lo sé…
—respondió el tipo B—.
Pero ese no es el Nobuo que golpeamos ayer…
Mientras tanto, Nobuo se dirigió con las chicas a la cafetería, sin saber que esta pequeña escena marcaría el inicio de una cadena de problemas aún mayores.
Porque cuando la historia mezcla múltiples mundos, cada cambio pequeño puede convertirse en un desastre monumental.
Y lo peor estaba todavía por venir…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com