mi sistema de harem - Capítulo 12
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12: Capítulo 12 – Fin de la prueba…
y comienzo del caos real 12: Capítulo 12 – Fin de la prueba…
y comienzo del caos real El resto del almuerzo transcurrió entre miradas furtivas, tensión silenciosa entre Miku, Yukana y Ranko, y Nobuo tratando de no perder la cordura.
Cuando finalmente terminó la clase final del día, Nobuo guardó sus cosas, dispuesto a salir del aula lo antes posible.
Pero justo cuando se acercaba a la puerta…
<AVISO DEL SISTEMA> <La versión de prueba gratuita del Sistema Harem Multiversal ha finalizado.> <El sistema procederá a actualizarse a la versión completa.> <Tiempo estimado de instalación: 24 horas.> <Durante este periodo el sistema estará inactivo.
No se podrán usar funciones, ver estadísticas, ni recibir alertas.> Nobuo se detuvo en seco.
—¿¡Qué!?
¡¿Me estás diciendo que ahora te vas a apagar justo cuando todo se está volviendo más loco!?
<Correcto.> Y antes de que Nobuo pudiera insultarlo otra vez…
<El sistema entrará en modo de suspensión.> <Gracias por usar la versión de prueba.> <Nos vemos en 24 horas.> Silencio.
Nobuo se quedó mirando el aire como si esperara una explicación adicional…
pero nada.
—Genial.
Basura de sistema nivel Dios…
—masculló—.
Ahora estoy completamente solo.
Con el sistema apagado, las cosas se sentían extrañamente más silenciosas.
Casi incómodas.
Después de despedirse —a regañadientes— de Miku, Yukana y Ranko, Nobuo salió del campus.
Tenía que visitar su nuevo apartamento, un lugar que el sistema le había “otorgado” como parte de las recompensas iniciales.
No era grande, pero estaba cerca de la escuela y eso le serviría para evitar el largo camino de por la mañana.
Mientras caminaba por las calles, pensó en todo lo que había pasado en solo 24 horas: —He muerto.
Me reencarné en un mundo mezclado.
Hay magia, poderes, criminales, acosadores, y ahora tres chicas que…
—se detuvo— …no sé qué quieren de mí exactamente.
El aire de la tarde estaba fresco y la ciudad bullía con vida.
Estudiantes, oficinistas, turistas…
Todos parecían normales.
Hasta que Nobuo dobló una esquina.
Y se congeló.
En una parada de autobús, frente a una tienda de cosplay, estaba una chica rubia con dos coletas ligeramente desordenadas, piel clara, pendientes, una sonrisa brillante y un teléfono en la mano mientras hablaba emocionada.
Vestía una falda corta, medias y una camiseta de un personaje de anime.
Tenía esa vibra energética, expresiva…
y familiar.
Muy familiar.
—…No puede ser —susurró Nobuo.
La chica levantó la mirada en ese instante, riendo por algo que vio en su móvil, y el corazón de Nobuo dio un vuelco.
Era ella.
Marin Kitagawa.
La protagonista de Sono Bisque Doll wa Koi o Suru.
La cosplayer más popular del anime de su vida pasada.
Una chica tan carismática y vivaz que era imposible no reconocerla.
Ese rostro.
Ese estilo.
Esa forma de moverse.
Era ella.
Sin duda alguna.
—…(Estoy jodido).
—Nobuo sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Este mundo…
este mundo definitivamente era una mezcla caótica de todos los animes que había visto en su vida pasada.
Primero Miku.
Luego Yukana.
Después Ranko…
Y ahora Marin, ahí, respirando el mismo aire, mirando su móvil mientras hablaba de cosplay como si fuera cualquier día normal.
Nobuo tragó saliva.
No se acercó.
No se movió.
Solo la observó unos segundos, intentando procesar su existencia.
—Esto ya se salió totalmente de control…
—susurró.
Pero no podía quedarse ahí congelado.
Así que, con mucha cautela, pasó de largo tratando de no llamar la atención.
Aún así…
—¿Eh?
—Marin levantó ligeramente la cabeza—.
Ese chico…
¿lo he visto antes?
Nobuo aceleró el paso.
Ahora sin sistema, sin poderes, sin guía, sin explicaciones…
solo él, su instinto, y un mundo donde podía encontrarse con cualquier personaje en cualquier momento.
Al llegar a su nuevo apartamento, abrió la puerta y dejó caer su mochila en el sofá.
No estaba mal: un pequeño estudio con cocina integrada, un baño decente y una vista tranquila de la ciudad.
Pero Nobuo apenas lo registró.
Se dejó caer en la cama, mirando el techo.
—Tengo 24 horas sin sistema…
—murmuró—.
Y ahora sé que Marin Kitagawa existe aquí…
Sus pensamientos se agolparon hasta que una sola idea sobresalió: Si Marin existe, entonces los demás también…
Todos.
Era solo el principio.
Y mañana, cuando el sistema despertara, el verdadero juego comenzaría.
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