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mi sistema de harem - Capítulo 123

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  4. Capítulo 123 - 123 Capítulo 122- Forja del Caos Las Armas del Harén
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123: Capítulo 122- Forja del Caos: Las Armas del Harén 123: Capítulo 122- Forja del Caos: Las Armas del Harén El segundo día después de derrotar al jefe del piso 1 había dejado a cientos de jugadores exhaustos, paranoicos y temblorosos.

Pero para Nobuo y sus chicas…

era martes.

Aunque el resto de SAO vivía en permanente tensión, ellos seguían con su dinámica habitual: entrenar, trolear, farmear con eficiencia absurda y burlarse de Kirito cuando se lo encontraban.

En otras palabras: estar pasando el mejor “juego mortal” de la historia.

Sin embargo, el grupo ya estaba empezando a notar una limitación real: sus armas eran basura.

—Nobuo —dijo Ravel, levantando su espada estándar como si fuera un trapo sucio—.

Esto…

esto no es digno de mí.

—Ni de nadie —agregó Marin, letalmente honesta—.

Parece una espada de tutorial.

—Nobuo…

—murmuró Miku, casi avergonzada—.

Yo quiero una más bonita…

—Yo solo quiero una que corte —Yukana la giró entre los dedos—.

Esta cosa vibra como si estuviera hecha de plástico.

Utaha, tranquila como siempre, simplemente añadió: —Si vas a permitir que muramos por mal equipamiento, me aseguraré de dejar un mensaje final muy dramático donde quedes como una desgracia de líder.

—¿Cómo se supone que ese comentario ayuda?

—preguntó Nobuo.

—No ayuda.

Pero te motiva —respondió ella con una sonrisa peligrosa.

Y así surgió la necesidad inminente: Encontrar a Lisbeth.

La herrera.

La legendaria.

La única capaz de convertir una espada rota en arte.

La Búsqueda de la Forja de Lisbeth Nobuo había jugado el SAO original —al menos su versión anime— demasiadas veces como para no saber dónde estaba la herrería de Lisbeth.

Claro, este era un SAO real, y todavía faltaban meses para que la aparición de Kirito con su Black One-Hit-Cheater-Moment la hiciera famosa.

Perfecto.

Así serían ellos quienes obtendrían trato VIP.

Tras un par de horas de caminar por las calles del piso 1 —sí, todavía seguían ahí porque Nobuo quería hacer esto “en orden”— encontraron la pequeña tienda rosa pastel en una esquina tranquila de la ciudad.

Miku fue la primera en hablar: —Es…

muy lindo…

—Demasiado rosa —dijo Yukana, pero sonaba a cumplido.

—Me recuerda a la habitación de una idol —añadió Marin, observándolo todo con estrellitas en los ojos.

Utaha suspiró.

—Yo solo quiero mi arma.

Y Ravel cruzó los brazos.

—Espero que esta herrera tenga estándares a la altura de la Casa Phenex.

Nobuo abrió la puerta.

CLING, CLING.

Dentro, una chica rubia con coletas rosadas martillaba una espada mientras maldecía al yunque como si fuera su némesis.

Lisbeth levantó la vista, los vio a todos juntos, y parpadeó.

—¿Un…

un grupo?

¿Entero?

¿Y quieren armas personalizadas…

todos?

Nobuo asintió.

—Sí.

Seis armas.

De alta calidad.

Y un martillo si se puede.

Lisbeth casi se atraganta.

—¿Seis…?

¿Eres rico o inconsciente?

—Ambas cosas —respondió Utaha antes que Nobuo.

Lisbeth suspiró, acomodó su delantal y se preparó para escuchar órdenes.

—Está bien.

Díganme qué quieren.

Pero les advierto que, si algo sale mal, no acepto quejas.

Las chicas se miraron entre sí.

Y comenzó el caos.

La Elección de ArmasMarin: “Quiero algo que brille” —Quiero un arma elegante, bella, que combine conmigo, con estilo…

¡una katana!

Pero una cool, ¿vale?

Lisbeth murmuró algo como “cosplayers, siempre cosplayers”.

Pero tomó nota.

Yukana: “Algo para romper huesos” —Dame un arma que se sienta poderosa.

Algo para el combate cercano.

Un arma que haga boom cuando pegue.

—Eso suena como un martillo de guerra —dijo Lisbeth.

—Perfecto —Yukana sonrió—.

Y si puedes hacerlo rosa, mejor.

—…

¿Puedo preguntar por qué rosa?

—Marketing personal —respondió Yukana sin pestañear.

Miku: “Una lanza…” Miku se sonrojó un poco.

—Quiero una naginata.

O algo similar.

Algo elegante y largo…

que combine con mi estilo de combate.

Lisbeth sonrió de forma genuina esta vez.

—Eso sí sé hacerlo bien.

Te quedará perfecto.

Ravel: “Algo digno de una Phenex” —Un arma mágica.

Fuego.

Potencia.

Algo que pueda canalizar mi estilo de combate aéreo —exigió Ravel, alzando el mentón.

Lisbeth la miró.

—…

¿Sabes que no hay magia de fuego aún desbloqueada en SAO?

Ravel la miró con expresión fría.

—No pregunté qué existe.

Pregunté si puedes hacerlo.

Nobuo tuvo que intervenir.

—Algo híbrido, un arma ligera con efectos visuales de fuego, quizás.

Lisbeth suspiró.

—Eso sí puedo hacerlo.

Utaha: “Sorpréndeme” Utaha apoyó un dedo en su labio.

—Quiero un arma que pueda escribir tragedias con la sangre de mis enemigos.

Silencio completo.

—…

una espada ligera —tradujo Nobuo.

—Una espada ligera está bien —dijo Lisbeth, aliviada.

Nobuo: El Último en Elegir Lisbeth lo miró.

—¿Y tú, qué quieres?

Nobuo sonrió.

—Una espada ancha.

Resistente.

Algo que haga ver a los jefes como tutoriales.

Lisbeth sí que sonrió esta vez.

—Eso puedo hacerlo.

La Forja Durante horas, el sonido del martillo llenó la herrería.

Las chicas miraban fascinadas cómo las barras de metal se iluminaban, cómo las chispas volaban, y cómo Lisbeth, con una habilidad que rivalizaba con cirujanos, escultores y alquimistas, creaba armas únicas.

Cuando terminó, las colocó sobre la mesa.

Y ahí estaban: Katana Celestial—Marin Martillo Impacto Rosa—Yukana Naginata Serenade—Miku Espada Pluma Ígnea—Ravel Estoque Pluma Negra—Utaha Gran Espada del Eclipse—Nobuo Cada arma brillaba con luz propia.

Lisbeth suspiró, exhausta.

—No tienen idea de lo difícil que fue.

Marin la abrazó.

Lisbeth quedó paralizada.

Yukana dejó una propina exagerada.

Ravel le agradeció con un gesto digno de una noble.

Utaha tomó su arma como si fuera arte.

Miku movió su naginata con grácil suavidad.

Nobuo la miró.

—Lisbeth…

eres oficialmente nuestra herrera.

Ella abrió los ojos con sorpresa.

—¿…Qué?

—Vendremos seguido —sonrió Marin.

—Mucho —agregó Yukana.

Lisbeth se puso roja.

—W-Wow…

no esperaba clientes fijos tan…

intensos.

Fin del Capítulo: El Inicio de la Armería del Harén Cuando salieron, Nobuo lo dijo con toda la satisfacción del mundo: —Bien.

Ahora sí podemos reventar jefes como Dios manda.

Las chicas asentían, felices, con sus armas nuevas brillando bajo el sol del primer piso.

Mientras cientos de jugadores temblaban de miedo…

el harén de Nobuo iniciaba oficialmente su leyenda en SAO.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Raizen_Top Your gift is the motivation for my creation.

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Comment it and let me know.

Creation is hard, cheer me up!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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