mi sistema de harem - Capítulo 137
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- Capítulo 137 - 137 capítulo 135-Un día más
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137: capítulo 135-Un día más…
y una despedida pendiente 137: capítulo 135-Un día más…
y una despedida pendiente La celebración tras derrotar al jefe del piso 4 era ruidosa, pero el corazón de Nobuo estaba inquieto.
Sus novias—Utaha, Miku, Yukana, Marin y Ravel—reían, intercambiaban comentarios sobre quién dio el golpe final, quién esquivó con más estilo y quién gritó más fuerte durante la pelea (Marin admitió perder ese concurso a propósito).
Pero en cuanto Nobuo dijo: —Chicas…
necesito hablar con ustedes.
A solas.
Todas se quedaron quietas.
La expresión que usaba Nobuo no era la del escritor y líder bromista.
Era la de alguien que había cargado con un secreto demasiado tiempo.
Ravel fue la primera en reaccionar, acariciando su brazo con suavidad.
—¿Ocurre algo grave…?
—preguntó en voz baja.
Él asintió y las llevó a una sala vacía de la fortaleza recién conquistada.
Una vez adentro, se aseguró de cerrar las ventanas del menú.
El aire se volvió tenso.
—Solo nos queda un día —dijo Nobuo finalmente—.
Mañana…
salimos del juego.
Las chicas se quedaron inmóviles.
Utaha entrecerró los ojos, intentando leer más allá de lo evidente.
—¿La historia llega a su final?
—susurró—.
Si mañana salimos…
¿seguirán los capítulos?
Yukana tragó saliva, inquieta.
—¿No será peligroso, verdad?
Esto es solo tu novela, tu juego.
Nada puede…
salir mal.
Nobuo sintió que algo dentro de él se desgarraba.
Quería decirles la verdad.
Quería que supieran que si alguna de ellas moría aquí, su cuerpo real también caería.
Que Kayaba estaba observándolos.
Que este no era su mundo ficticio: era el SAO real.
Pero si lo decía, el sistema reaccionaría.
Y no podía arriesgarlo.
—Todo estará bien —mintió con una sonrisa suave—.
Confíen en mí, ¿sí?
Solo…
disfruten este día.
Será el último aquí dentro.
Y después…
volveremos a casa.
Juntos.
Las cinco lo abrazaron a la vez.
Ninguna sospechaba el peso real detrás de cada palabra.
La última vuelta por la ciudad y…
la última víctima de Nobuo: Kirito De camino hacia la salida del piso, el grupo se detuvo en la plaza.
Kirito estaba allí, apoyado contra un pilar, afilando su espada con su gesto de “soy demasiado cool para socializar”.
Perfecto objetivo.
Nobuo sonrió.
—Chicas, esperen aquí un momento.
Tengo…
una misión pendiente.
Utaha suspiró.
—Si lo vas a trolear, hazlo rápido.
No quiero que piense que somos cómplices de tus crímenes sociales.
Nobuo caminó hacia Kirito con tranquilidad.
—Hey, espadachín solitario número uno del ranking de “sin amigos”.
Kirito levantó la mirada, exasperado.
—¿Otra vez tú?
¿Qué quieres ahora?
—Nada serio.
Solo…
un consejo —dijo Nobuo, poniéndose junto a él como si fueran colegas íntimos—.
Cuando llegues al piso 5…
cuidado con la chica rubia con coletas.
Le gustan los chicos con pelo negro y capa negra.
—¿Eh?
¿Quién?
¡No conozco a nadie así!
—respondió Kirito, alarmado.
—Bueno, ahora sí.
Te va a perseguir.
Tiene un hacha gigante.
Y un crush violento.
Kirito se puso pálido.
—¡¿Un qué?!
—En fin, suerte campeón.
Nosotros…
nos vamos mañana de aquí.
Kirito abrió la boca.
—¿Cómo que se van?
¡Eso no tiene sentido!
Nadie puede— Nobuo le dio unas palmaditas en el hombro.
—Lo entenderás cuando seas mayor.
Y se marchó dejándolo colapsando mentalmente y mirando alrededor como si la rubia asesina pudiera aparecer de un momento a otro.
El sistema reaparece Mientras volvía con sus chicas, la pantalla de Nobuo parpadeó.
Un mensaje privado apareció frente a sus ojos.
[Sistema]: ¿POR QUÉ LE DIJISTE ESO A ESE NIÑO CON ESPADA?
Nobuo sonrió con inocencia.
—Se llama humor.
[Sistema]: Has ignorado mis advertencias durante días.
DÍAS.
Estaba seguro de que te habías olvidado de mí.
—Bueno, un poquito sí —admitió Nobuo mentalmente.
Hubo un silencio cargado de indignación digital.
[Sistema]: Cuando regreses al mundo real, YAMADA, te HARÉ vivir un INFIERNO.
Nobuo se rió para sí.
—Cola de espera, amigo.
Hay demasiados infiernos en mi vida ya.
[Sistema]: LO DIGO EN SERIO.
—Ya veremos.
Y cerró la ventana sin darle tiempo de seguir regañándolo.
El regreso con sus chicas Miku lo tomó del brazo.
—¿Qué pasó?
—preguntó dulcemente.
—Nada.
Solo un pequeño ajuste final.
—Respondió Nobuo, guiándolas hacia el portón que los llevaría al ascensor del piso 5.
Marin levantó la mano emocionada.
—¡Entonces mañana volvemos a la realidad real!
¡Tengo tantos cosplays pendientes que quiero modelar para ti, Nobuo!
Yukana sonrió de forma provocativa.
—Y yo tengo planes pendientes contigo también, bebé.
Ravel bajó la mirada, ruborizada.
—Solo…
prométeme que estaremos juntos.
Allí también.
Nobuo les acarició la cabeza una por una.
—Siempre.
Mañana saldrían de SAO.
Para ellas, era el final de un juego.
Para él…
era la liberación de una prisión que nunca debió existir.
Pero aún quedaba un día.
Un último día en ese mundo peligroso.
Y Nobuo planeaba aprovecharlo con ellas, sin perder ni un solo segundo.
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