mi sistema de harem - Capítulo 138
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- Capítulo 138 - 138 Capítulo136 El Último Día en SAO
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138: Capítulo136: El Último Día en SAO 138: Capítulo136: El Último Día en SAO El amanecer del piso 4 pintó el cielo con tonos rojizos y dorados, como si el propio sistema quisiera despedirse.
Nobuo observó el horizonte desde el balcón de la posada, mientras sus novias seguían durmiendo en la habitación.
Era la primera vez en mucho tiempo que veía la luz cambiar con calma, sin un jefe mortal esperándolos ni un jugador hostil en el minimapa.
Un día más.
Ese era todo el tiempo que les quedaba allí dentro.
Un día para fingir que no había peligro.
Un día para que ellas siguieran creyendo que todo era parte de la historia que él supuestamente había escrito.
—¿Estás pensando demasiado temprano?
—susurró una voz suave detrás de él.
Utaha se acercó envuelta en una sábana, cabello oscuro suelto, ojos aún algo somnolientos pero capaces de leerlo como un libro abierto.
—No deberías esforzarte tanto en que no notemos tu ansiedad —dijo, apoyándose en su hombro—.
A este ritmo nos vas a dejar una pista por error.
Nobuo sonrió levemente.
—Hay cosas…
que es mejor no decir hasta el final.
Utaha entrecerró los ojos, analizándolo, pero decidió no presionar.
En cambio, pasó un brazo por su cintura.
—Pues será mejor aprovechar este día —murmuró.
Desayuno…
con caos garantizado Cuando todos estuvieron levantados, Marin declaró que ese día debía empezar con estilo.
Y estilo, para Marin Kitagawa, significaba: —¡Un desayuno gigante, bonito y digno de fotos que no podemos subir a ninguna parte!
El grupo bajó al comedor de la posada.
Aunque el sistema no permitía cámaras, Marin igual posó con cada plato como si estuviera delante de un ring light.
Miku ayudaba a tomar “fotos imaginarias”, levantando los platos para que “la luz pegara mejor”.
Yukana, riendo, imitaba a un chef profesional: —¡Plato número 5 para la mesa de la superestrella Marin-chan!
Ravel los veía con una sonrisa suave que calentaría hasta un servidor frío.
Solo Nobuo estaba callado…
hasta que Miku se sentó a su lado y tomó su mano.
—¿Estás preocupado?
—preguntó con su voz calmada—.
Hoy es especial, ¿verdad?
Nobuo apretó su mano.
—Sí.
Pero quiero que ustedes disfruten.
Nada más importa.
—Entonces lo haremos —dijo Miku, acercándose a su mejilla en un beso pequeño pero lleno de amor.
Y el nudo en el pecho de Nobuo se apretó un poco más.
Un día de pareja…
en quinteto Las chicas decidieron que ese último día debía ser 100% citas.
Y Nobuo no tuvo derecho a opinar.
—Cada una tendrá su momento—decretó Utaha, anotando algo en una libreta como si fuera una directora ejecutiva del romance—.
Sin interrupciones.
—¡Y también queremos tiempo en grupo!
—anunció Marin levantando la mano.
—Y tiempo para mimarlo —añadió Yukana, guiñándole un ojo.
—Y tiempo para hablar del futuro —dijo Ravel, más tímida.
Nobuo las vio organizarse…
y sintió algo extraño: felicidad.
Un día perfecto.
Justo antes del final.
Momento con Utaha Utaha lo llevó a una biblioteca del piso 4.
—Antes de salir —dijo mientras caminaban entre estantes— quiero que me respondas algo.
Nobuo respiró hondo.
—Dime.
Ella lo miró directamente.
—Cuando volvamos al mundo real…
¿seguirás escribiendo?
¿Seguirás siendo tú?
Nobuo sonrió.
—Sí.
Incluso más que antes.
Tendré…
mucho que contar.
Utaha lo abrazó.
—Te estaré esperando para leerlo todo.
Momento con Marin Marin insistió en comprar ropa del juego “para futuros cosplays”.
—¡Este mundo tiene armaduras increíbles!
Cuando salgamos, déjame hacerte un photoshoot con ellas, ¿sí?
Nobuo rió.
—¿A mí o a ti?
—¡A ambos!
—dijo Marin, abrazándolo de repente—.
Quiero recordarlo todo contigo.
Momento con Miku Miku pidió algo más simple: caminar de la mano, sin destino.
—No sé si mañana…
las cosas seguirán siendo tan sencillas como ahora —dijo en voz baja—.
Pero quiero recordarte así, tranquilo, a mi lado.
—Siempre podrás tomar mi mano —respondió Nobuo.
Miku sonrió con dulzura.
Momento con Yukana Yukana lo jaló a un balcón aislado.
—Quiero que sepas algo —dijo sin rodeos—.
Cuando salgamos, no voy a soltarte.
No voy a dejar que el mundo te agobie.
Yo estaré ahí, ¿ok?
Se acercó y lo besó.
Largo, intenso.
—Eres mío —susurró con suavidad peligrosa.
Momento con Ravel Ravel fue la única que lo llevó a un lugar alto, donde se veía todo el piso 4.
—Prométeme algo —dijo, tomándole ambas manos—.
Cuando salgamos…
aunque la vida se vuelva difícil…
no te alejes.
Nobuo asintió, sintiendo el corazón apretarse.
—Nunca me alejaré de ti.
Ravel lo abrazó tan fuerte que casi dolió.
El grupo completo…
y la trampa final Al caer la tarde, las chicas lo rodearon.
—¡Hora de nuestra última aventura del día!
—dijo Marin—.
¡Un duelo amistoso entre todas nosotras!
—Para decidir quién es la más fuerte del grupo —explicó Yukana.
—No vale dejarse ganar —añadió Utaha.
—Y Nobuo tiene que ver todo —dijo Miku.
—¡Y apoyar a todas por igual!
—terminó Ravel.
Nobuo suspiró.
—…Voy a morir hoy.
—¡No hasta mañana!
—respondieron todas al unísono.
Último encuentro con Kirito Cuando el sol se ocultó, ya cerca del teletransportador, escucharon un grito: —¡¡¡¡ALÉJENME DE LA CHICA RUBIA DEL HACHAAAAAA!!!!
Kirito pasó corriendo como si le fuera la vida en ello.
Nobuo sonrió.
—Ah, funciona rápido la sugestión…
Marin lo miró.
—¿Qué le hiciste ahora?
—Educación social —respondió Nobuo con total seriedad.
Las cinco lo miraron con mezcla de amor y resignación.
Y así terminó su último día.
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