mi sistema de harem - Capítulo 142
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- Capítulo 142 - 142 capitulo 140Un día tranquilo en la escuela
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142: capitulo 140:Un día tranquilo en la escuela…
versión Nobuo 142: capitulo 140:Un día tranquilo en la escuela…
versión Nobuo El sol matutino bañaba los pasillos del instituto con una luz cálida.
Por primera vez en semanas, parecía que la vida de Nobuo volvía a un ritmo normal: sin mundos virtuales mortales, sin demonios celosos, sin extraterrestres obsesivos…
solo clases, exámenes, profesores y su harem observándolo como halcones en celo.
Vamos, un día escolar típico.
Nobuo bostezó mientras caminaba hacia su aula.
Con su mochila al hombro y expresión de “solo quiero sobrevivir al día”, pensaba en lo mucho que necesitaba un respiro.
Pero el sistema —aunque callado— le había dejado una idea: «Si vas a crear algo mejor que SAO, necesitas tecnología.
Tecnología que…
tú no puedes construir solo.» Y eso lo llevó al rumor que escuchó en el pasillo esa mañana.
Dos chicos hablaban animados: —Oye, ¿escuchaste?
Dicen que en esta escuela hay una estudiante que es básicamente un monstruo genio.
—¿Monstruo genio?
—Sí, colega.
Nivel “inventa armas nucleares antes del desayuno”.
Incluso los profesores le tienen miedo.
Nobuo, que pasaba justo a su lado, se detuvo.
—…¿Un genio?
¿Aquí?
Sus ojos brillaron.
Podría ayudarme a crear las cápsulas VR…
La búsqueda del genio más esquivo del planeta Durante toda la mañana, Nobuo intentó obtener información.
Primero, preguntó en clase.
Las chicas le respondieron con la misma reacción: —¿Una genio?
—Utaha frunció el ceño—.
Aquí solo hay mediocridad y profesores que creen saber escribir novelas.
Pero si la encuentro, la contrato para mi editorial personal.
—N-no tengo idea…
—Miku se tocó el cabello—.
¿Seguro que no es un rumor raro?
—¡Si es un genio, seguro tendrá buen gusto en ropa!
—Marin dijo emocionada—.
¡Déjame conocerla!
—Podría ser útil…
—Yukana sonrió—.
Pero no he oído nada.
—Yo tampoco —Ravel añadió, cruzada de brazos—.
Si existiera alguien así, su magia…
ejem, su inteligencia destacaría.
Nobuo suspiró.
Cinco novias y ninguna información.
Eso debía ser algún tipo de récord.
El almuerzo: Nobuo investigando mientras evita morir por asfixia amorosa Mientras comía en el patio, seguía escuchando a la gente, esperando alguna pista.
Era difícil, porque estar rodeado por sus cinco novias generaba un efecto colateral no deseado: Todo el mundo los evitaba como si fueran jefes finales.
Y además, ellas lo cuidaban tanto que parecían guardaespaldas de élite.
—Nobuo, ¿quieres más bebida?
—Nobuo, pruébalo, yo lo preparé.
—Nobuo, abre la boca, ahhh~ —Nobuo, ignora a Utaha, yo lo hice mejor.
Nobuo ya no comía.
Era alimentado.
Con ese nivel de protección, era imposible acercarse a otros estudiantes para preguntar.
Al final, solo consiguió oír frases sueltas: —Dicen que esa chica no aparece casi nunca…
—Ni en clase…
—Está siempre encerrada…
—En algún club raro…
—Creo que…
“Vecino” o algo así…
Nobuo levantó la vista.
“¿Qué demonios…
club de vecinos?” La pista clave Al acabar las clases, decidió preguntar a la única persona que siempre veía por todos los pasillos como si tuviera ojos extra: el conserje mayor.
—Oiga, disculpe.
Busco información sobre una chica super genio en esta escuela.
El conserje lo miró lentamente.
—Hijo…
tú ya tienes demasiadas chicas alrededor.
Si buscas más, te van a matar.
—No, no es para eso.
Es para un proyecto tecnológico.
El anciano lo observó con más atención, como si evaluara si Nobuo decía la verdad.
—…Hmph.
Entonces te daré un consejo.
Se inclinó un poco y susurró: —Si buscas a la genio, no la encontrarás en las clases.
Ni en los clubes normales.
Ni en la biblioteca.
Nobuo parpadeó.
—¿Entonces dónde?
El anciano señaló con el pulgar hacia el edificio viejo, medio oculto por árboles.
—Busca el lugar donde solo entran los raros y los marginados…
el “Club de los Vecinos”.
Allí encontrarás a la chica que buscas.
—Club de los…
—Vecinos, sí.
Pero ten cuidado…
ese club atrae problemas.
Y a gente extremadamente…
particular.
Nobuo sintió un escalofrío.
—Genial.
Exactamente lo que me faltaba: más gente rara.
Pero también sintió emoción.
Finalmente, un rastro.
Ravel, que se había acercado sin hacer ruido, apoyó la cabeza en su hombro.
—¿Iremos, cariño?
Nobuo asintió.
—Sí.Y así inicia el camino hacia el Club de los Vecinos.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Raizen_Top ¿Tienes alguna idea sobre mi historia?
Coméntala y házmelo saber.
La creación es difícil, ¡anímame!
¿Te gusta?
¡Agrégalo a la biblioteca!
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