mi sistema de harem - Capítulo 143
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Capítulo 143: capítulo142- El objetivo encontrado: Rika Shiguma
El ambiente dentro del salón era una mezcla rara: mesas desordenadas, una computadora vieja, pósters de dudoso gusto y tres personas claramente incompatibles entre sí. Un club extraño incluso para estándares de anime.
Nobuo dio un paso dentro.
Y en menos de un segundo su mirada se posó exactamente donde debía:
una chica de cabello corto, gafas, bata de laboratorio y expresión de “yo ya superé la humanidad hace rato”.
Rika Shiguma.
Nobuo sonrió por dentro.
Perfecto. Justo la que necesito.
Rika levantó la vista, sorprendida de ver a un desconocido de apariencia tranquila pero con ojos afilados… muy afilados.
Sena, detrás de él, murmuró:
—Ese es Nobuo Yamada… aunque no sé qué hace aquí.
Pero Nobuo apenas la escuchaba.
Su mente estaba clasificando información.
Bata de laboratorio: ✓
Aura de científico peligroso: ✓
Posible genio sin supervisión: ✓✓✓
Él recordaba el anime vagamente, pero lo suficiente como para reconocer a la superdotada más subestimada de la serie. Y eso le bastaba.
En comparación, cuando vio al protagonista masculino del club —Kodaka— Nobuo ni siquiera se dignó a darle una segunda mirada.
Un chico promedio. Cero relevancia. Ninguna utilidad para sus planes.
Sena, en cambio… sí mereció un análisis rápido.
Belleza sobresaliente, personalidad caótica, potencial de comedia absurdo.
No estaba interesado en ella románticamente —sus novias ya tenían cupo completo en su corazón—
pero su personalidad le intrigaba y podía aportar… diversión.
Pero Rika era prioridad.
Ravel, a su lado, susurró:
—¿Nobuo? ¿Qué estás observando con tanta intensidad?
—A la única persona útil del cuarto —respondió él en voz baja.
Ravel lo miró con curiosidad, siguiendo su mirada hasta Rika.
—¿La científica?
Nobuo asintió.
—La genio. La que necesitamos.
Ravel levantó una ceja, sorprendida por lo directo que estaba siendo.
Y en la mente de Nobuo había una lista clara de motivos:
Necesitaba una ingeniera capaz de entender y mejorar las cápsulas VR.
Necesitaba un software modular para el futuro estudio de animación.
Y sobre todo, necesitaba a alguien que no fuera una bomba ambulante como Lala Deviluke.
Nobuo frunció el ceño solo de pensar en Lala.
¿Por qué no pedirle ayuda a Lala?
Porque Lala:
Creaba inventos que explotaban por existir.
Tenía tecnología tan avanzada que llamaría la atención del mundo sobrenatural.
Y lo metería inevitablemente en problemas alienígenas, políticos, espaciales y matrimoniales.
No, gracias.
Ese desastre que lo disfrute Rito, para eso él era el protagonista de ese circo.
Nobuo respiró hondo y avanzó.
Rika lo observaba con creciente interés.
Sus ojos brillaron detrás de las gafas.
—Hmm… energía estable… postura tranquila… mirada peligrosa… ¿un espécimen raro? —murmuró ella—. ¿Eres humano?
Nobuo se detuvo.
Ravel tragó saliva.
Sena abrió la boca, confundida.
—¿Por qué preguntas eso? —dijo Nobuo, fingiendo normalidad.
Rika sonrió como un gremlin que acaba de encontrar un experimento nuevo.
—Porque tienes el aura de alguien que podría sobrevivir a más de cinco de mis proyectos sin morir. Eres interesante.
Nobuo alzó una ceja.
Sí. Definitivamente era ella.
—Rika Shiguma —dijo Nobuo—. Necesito hablar contigo. Tengo una propuesta.
Los ojos de la científica brillaron aún más.
—¿Una propuesta indecente?
—No —respondió Nobuo, acostumbrado al humor fuera de control de las genios—. Una propuesta de trabajo.
—Oh —Rika infló las mejillas, decepcionada—. Boring…
Pero si es trabajo científico… quizás escucho.
Sena observaba todo con los ojos abiertos como platos.
—¿Desde cuándo alguien viene al club a reclutar a Rika?
Kodaka levantó tímidamente la mano.
—Eh… perdón, pero ¿quién eres y qué haces aquí?
Nobuo lo miró con una expresión completamente inexpresiva.
—Ah, sí. Hola.
Y volvió a ignorarlo.
Kodaka sintió el impacto crítico emocional.
Rika, simplemente encantada por la actitud dominante, se apoyó sobre la mesa con una sonrisa curiosa.
—Bien, Nobuo Yamada. Me has llamado la atención. Dime qué quieres de mí.
Nobuo sonrió con calma.
Porque ahora sí, comenzaba la parte importante.
[ capitulo extra por acumulación de piedras]
Nobuo entró al salón sin prestar demasiada atención al caos habitual. Pasó de largo junto a Yozora, a Kodaka y al resto como si fueran NPC de fondo, y fue directo hacia la mesa donde la chica de bata de laboratorio desmontaba un aparato extraño.
Rika Shiguma.
Ella levantó la cabeza apenas él tomó asiento frente a ella, sin pedir permiso, como si el lugar le perteneciera.
—Oh —dijo ella, inclinando la cabeza—. ¿Eres una alucinación, un acosador o un nuevo espécimen para mis investigaciones?
—Ninguna de las tres —respondió Nobuo—. Soy Nobuo Yamada.
Rika parpadeó.
Interesante. No se inmutó.
Nobuo cruzó los brazos y fue directo al punto, porque él no perdía el tiempo hablando por hablar.
—Tengo dos proyectos. Uno es un software para mi futura empresa de animación.
El otro… no puedo comentarlo frente a desconocidos. Es demasiado grande.
Rika dejó lentamente el destornillador sobre la mesa. Sus ojos brillaron detrás de las gafas como si acabara de oír la palabra “experimento prohibido”.
—¿Un proyecto tan importante que no puedes hablar de él aquí? —preguntó ella, inclinándose hacia adelante con una sonrisa que a cualquiera pondría nervioso.
—Exacto —asintió Nobuo—. Si te interesa, quiero que trabajes conmigo. Te pagaré bien.
Rika se echó hacia atrás. El dinero no la movía. Pero el misterio… el misterio era su debilidad absoluta.
—Pregunto entonces —dijo, moviendo el dedo índice— ¿cuándo me contarás sobre ese otro proyecto?
—Ahora mismo, si no te importa ir a mi casa —respondió Nobuo sin rodeos—. Allí puedo explicarte todo.
Rika lo observó. Ojos afilados. Expresión calmada. Aura peligrosa pero controlada.
Suficientemente interesante como para seguirlo.
Y además, honestamente… tenía ganas de ver dónde vivía este espécimen raro.
—Acepto —dijo ella poniéndose en pie sin dudarlo.
Nobuo sonrió apenas. Perfecto.
Pero justo cuando salían por la puerta…
Sena las interrumpe
—¡Un momento! —gritó Sena, poniéndose frente a ellos, con los brazos extendidos.
Nobuo la miró con expresión de “…¿y tú quién eres?”
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Sena—. ¡Rika tiene una beca otorgada por mi padre! ¡No puedes simplemente llevártela así como así! ¡Necesito una explicación!
Yozora detrás murmuró algo como “idiota rubia”, pero Nobuo no la escuchó ni le importó.
Él solo miró a Sena con la misma tranquilidad con la que mira un mosquito que decide hablarle.
—Si realmente quieres hacer amigos —dijo Nobuo de forma directa— estás perdiendo el tiempo en este club.
Yozora casi se atragantó.
—¡¿Ah?! ¡¿Qué te pasa, tú… intruso sin modales?! —gritó ella.
Nobuo ni giró la cabeza.
Rika tuvo que taparse la boca para no reír. Sena abrió los ojos como platos. Kodaka quiso decir algo, pero nadie lo escuchó, como siempre.
Nobuo continuó:
—Si lo que deseas es gente que te acepte tal como eres, solo síguenos. Te presentaré a algunas personas que realmente podrían ser tus amigas.
Sena lo miró sorprendida. Luego miró a Yozora.
Y en el rostro de Yozora estaba escrito muy claramente:
NO LO HAGAS. ES UN EXTRAÑO.
Pero Sena recordó todas las veces que Yozora la insultó, la trató mal, o la llamó “cerda zorra” con la misma naturalidad con la que se saluda por la mañana.
Y luego miró a Nobuo, que se veía inusualmente confiable para ella.
Se mordió el labio nerviosa.
—¡No te sigo porque crea en ti! —dijo Sena, roja—. ¡Te sigo solo para asegurarme de que no hagas nada raro con Rika!
Nobuo se encogió de hombros.
—Bien. Haz lo que quieras.
Rika sonrió.
Y los tres salieron del salón del club.
Atrás quedaron:
Yozora gritando “¡¿QUÉ ACABA DE PASAR?!”
Kodaka con cara de “¿por qué nadie me presta atención?”
Los demás miembros del club desorientados.
Un ambiente de silencio absoluto.
Como si un huracán hubiera pasado y se hubiera llevado todo el sentido común con él.
¿Tienes alguna idea sobre mi historia? Coméntala y házmelo saber.
La creación es difícil, ¡anímame!
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